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Un juez llama a declarar al rey Alberto II sobre su supuesta hija ilegítima

Un tribunal ha citado al monarca emérito belga a quien Delphine Boel reclama su paternidad

El rey Alberto de Bélgica durante el Día Nacional del país, en 2013.
El rey Alberto de Bélgica durante el Día Nacional del país, en 2013.

La larga lucha que viene manteniendo la artista Delphine Boel para que Alberto II de Bélgica reconozca que es su padre biológico vivirá el próximo febrero un nuevo episodio. Un tribunal de Bruselas ha llamado a declarar al anterior jefe del Estado, padre del actual rey Felipe, en el que abdicó en 2013 tras veinte años de reinado. "El tribunal ha ordenado que los implicados en el caso acudan personalmente", ha asegurado este martes a la agencia Reuters Alain de Jong, abogado de Boel. Pese a que la convocatoria está a su nombre, es posible que Alberto II, de 83 años, logre legalmente delegar en sus letrados y que finalmente sean ellos los que acudan al estrado en su nombre.

Delphine Boel, de 48 años, ha dedicado más de una década a demostrar que su nacimiento es fruto de una relación extramatrimonial entre Alberto II y su madre, la baronesa Sélys-Longchamps. El monarca, que conserva su título aunque ya no ejerce como tal, no se ha referido nunca al asunto. Sin embargo, una biografía no autorizada de su esposa, la reina Paola, publicada en 1999, revelaba que Alberto II había tenido una hija fuera de su relación en los años sesenta.

Boel, que trabaja como escultora multimedia, también está llamada a declarar, igual que su padre legal, Jacques Boel, cuya paternidad biológica quedó oficialmente desmentida a través de una prueba de ADN. El proceso judicial emprendido por Delphine Boel para ser reconocida como hija de Alberto II empezó en septiembre de 2014 y en su camino le han dado la razón sobre su derecho a reclamar las más altas instancias del Estado, con pronunciamiento del Tribunal Constitucional incluido.

Delphine Boel asistiendo a los juzgados para comparecer por la posible paternidad del rey Alberto de Belgica, en 2014.
Delphine Boel asistiendo a los juzgados para comparecer por la posible paternidad del rey Alberto de Belgica, en 2014.

De reconocerse el parentesco, Delphine Boel no accedería a la línea sucesoria de la monarquía en Bélgica, dado que la Constitución establece que solo los descendientes “directos, naturales y legítimos” heredan esos poderes, lo que la excluye. Sí podría beneficiarse de una cuantiosa herencia. Hasta ahora, la batalla judicial emprendida por Boel no le ha reportado ventajas en el terreno económico. Su padre legal, Jacques Boel, un importante empresario, decidió desheredarla tras comprobar que carecían de lazos biológicos.

La demandante siempre ha declarado sentirse "en un muro de incomprensión", por su condición de "hija oculta" de la monarquía. Los jueces deberán ahora determinar si retiran la condición de padre legal al multimillonario Jacques Boel, así como decidir si exigen al rey una prueba de ADN que revele si hay o no parentesco. Según el abogado de Boel, en caso de que el monarca se negara a someterse al análisis, el tribunal podría considerarlo como un reconocimiento de su paternidad.

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