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Lou Pearlman, el inventor de los Backstreet Boys que acabó estafándoles

Un nuevo documental reedita la vida del representante de célebres bandas como 'N Sync, que abusó de su confianza y acabó en la cárcel condenado a 25 años de prisión

Lou Pearlman (tercero por la izquierda), con NSync, en Miami en 1996.
Lou Pearlman (tercero por la izquierda), con NSync, en Miami en 1996. Getty Images

De todos los datos de la extraña novela que es la vida de Lou Pearlman, el más anecdótico o sorprendente es el único real: que era primo de Art Garfunkel, componente del dúo musical Simon & Garfunkel. El resto, el de la historia del gran agente y descubridor de algunas de las bandas más famosas de los noventa, niño nacido en Queens de familia humilde, poseedor de una fortuna y hasta de una línea aérea, el cuento del hombre hecho a sí mismo, esa se derrumba como un castillo de naipes al menor soplo de viento. Tanto que acaba en demandas, juzgados, cárcel y muerte.

La figura de Pearlman lleva más de una década de controversia, pero su nombre se ha puesto aún más en entredicho los últimos días, cuando un documental de YouTube Originals (una opción premium de YouTube con contenido propio solo disponible previo pago) repasa la figura del empresario a través de quienes le conocieron muy de cerca. En The Boy Band Con (El timador de las bandas de chicos) aparecen algunos de sus representados y conocidos: Aaron Carter, AJ McLean (de los Backstreet Boys), Lance Bass, JC Chasez y Chris Kirkpatrick (miembros de la banda 'N Sync) o Ashley Parker Angel (del grupo OTown), así como familiares de los artistas. "Una narrativa absorbente con crímenes reales y un ritmo rápido lleno de testimonios de estrellas del pop explotadas", como lo ha definido el medio especializado Variety.

A Lou Pearlman siempre le gustó la música —ahí entra en juego la figura de su famoso primo— pero no aterrizó en el negocio de la música hasta principios de los años noventa, cuando ya había cumplido los cuarenta. Aunque cuando lo hizo fue a lo grande y con un idea tan sencilla como revolucionaria: volver a poner en escena las bandas masculinas. Mediante su empresa TransContinental Records forjó a los Backstreet Boys, rompedores de récords y de corazones en los noventa. Cumplían todos los requisitos: voces decentes, looks perfectos y tópicos típicos perfectos para adolescentes del momento, con el guapo, el simpático, el rubio, el moreno... 

Los Backstreet Boys triunfaron gracias al empeño de Pearlman, que no dejó nada sin atar. Entre otros, contratos leoninos que le daban a él tanto poder como dinero. Mientras los chicos, las estrellas del asunto, se quedaban con cheques ridículos, él iba acumulando millones. Con el poder ocurrió algo similar. Las estrellas, sus estrellas, le llamaban Big Poppa, Gran Papá, lo que deja entrever su nivel de cercanía. Una cercanía entre noches de pizza y visionados de películas porno en común que rozaba lo turbio. 

Lou Pearlman, durante su traslado a un juzgado de Orlando, Florida, en julio de 2007. ampliar foto
Lou Pearlman, durante su traslado a un juzgado de Orlando, Florida, en julio de 2007. Getty Images

El atraco financiero a chavales que no tenían ni idea de cifras fue "la menor de sus injusticias", según algunos familiares. "Como madre, sabes sumar dos más dos", esgrimía en un reportaje sobre el agente en Vanity Fair la madre del backstreetboy A. J. McLean, Denise McLean. "Siempre estaba esa fina línea a la que mirabas y decías: 'Vale, ¿este es uno de esos tipos que siempre ha querido ser padre o tío? ¿Todo esto es inocente? ¿O hay algo más? Medio pensé que estaba pasando algo raro. Pero nunca lo sabes". En un momento, en 1997 y tras el inmenso éxito de Quit Playing Games (with My Heart), ellos mismos empezaron a sentirse incómodos con la situación, con los videoclips de torsos y primeros planos, con su agente. "Hay cosas con las que Nick [Carter] no se sentía cómodo. Creo que finalmente Lou se sobrepasó con él", cuenta una fuente en ese mismo reportaje. Nunca se pudo demostrar como delito. 

Ese cambio de actitud por parte de los Backstreet Boys hizo que Pearlman duplicara su apuesta... y creara 'N Sync. Fue en 1998, justo cuando sus predecesores empezaban a tener más éxito. El inmenso poder que ejercía Lou sobre los chicos ya se dejaba entrever en un documental de 2016,Show 'Em What You're Made Of, y ahora los testimonios de The Boy Band Con lo confirman. "Habíamos trabajado muchísimo y teníamos... nada", cuenta Lance Bass, miembro de 'N Sync, en el nuevo metraje.

Así, relata de una anécdota que sucedió cuando ya habían vendido 10 millones de discos (llegaron a los 55) y Pearlman quiso celebrarlo y recompensarles. "Nos llevó a cenar a un restaurante muy lujoso. Le encantaban todas esas cenas grandes, estaban allí nuestras familias", explica Bass. Y recuerda: "Calculaba si sería un millón de dólares. Pensé: 'Mi vida va a cambiar'. Estaba en las nubes, estaba feliz. Entonces llegó el sobre, lo abrí... y me hundí. Dios mío. No podía creerme la cifra que estaba viendo". En el sobre había un cheque de 10.000 dólares. "No quiero sonar desagradecido porque 10.000 dólares es mucho dinero. Pero si piensas en todo el trabajo en el que invertimos durante años... No llega ni al salario mínimo. Ni de lejos". 

Una imagen de Lou Pearlman con Britney Spears y otros objetos personales del empresario en la subasta de sus bienes en Florida, en junio de 2007. ampliar foto
Una imagen de Lou Pearlman con Britney Spears y otros objetos personales del empresario en la subasta de sus bienes en Florida, en junio de 2007. Getty Images

Diane Bass, la madre de Lance, también recuerda esa cena. "Había hecho que fueran todos los padres. Ya habían vendido 10 millones de discos. Yo estaba haciendo las cuentas en mi cabeza y era como: 'Vale, si solo es un millón de dólares y lo dividimos entre cinco, Lance se va a llevar 200.000 dólares". rememora. "La reacción de todo el mundo fue de alucinación", recuerda cuando vio el sobre. 

Aquella situación hizo que sus artistas le abandonaran y que todos, excepto una banda menor llamada US5 (que solo triunfó entre 2005 y 2007), le demandaran. Los Backstreet Boys tuvieron que pagar más de 20 millones de euros por deshacerse de él. No se hundió: gracias a sus ganancias y su astucia, montó otro negociete: una estafa piramidal con la que logró recaudar más de 300 millones para crear una falsa aerolínea. 

En busca y captura, un turista le identificó en Indonesia y la policía dio con él en 2007. Entró en prisión en 2008 con una condena de 25 años y ya nunca salió: moriría en una cárcel de Miami en 2016, a los 62 años, de un ataque cardíaco. Cuando le confiscaron el dinero y todos sus bienes, entraron a sus oficinas para subastar los bienes que quedaran de él. Allí, más allá de las tupidas alfombras y los discos de platino, dieron con un cuartito oscuro. Estaba cubierto de pósters de sus antiguos y queridos pupilos.

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