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Arte que inspira futuras empresas

Crecen los cursos que incorporan lecciones de la educación artística y filosófica a la Administración corporativa

El 'David', de Miguel Ángel, en Florencia.
El 'David', de Miguel Ángel, en Florencia. Getty Images

Y de repente, la luz; y el mundo pareció existir solo en Florencia. En un instante mágico, allá por el siglo XV, sus calles vivieron el soñar de Botticelli, Miguel Ángel, Dante Alighieri, Maquiavelo, Fi­lippo Brunelleschi, Donatello, Filippo Lippi o Leonardo da Vinci. Incluso hubo algún español que el tiempo no ha logrado arrumbar en ese trastero repleto de juguetes rotos que es el olvido.

Desde entonces, el arte ha acompañado a este primate erguido. A fin de cuentas, el hombre pinta desde la noche de los tiempos. Todas las expresiones plásticas atraviesan un momento concreto en que son innovación. Esta idea basada en la dialéctica, en escuchar la voz de los otros, se sostiene en el Master in Business Innovation (MBI) que propone Deusto Business School. Unos 15 alumnos viajan todos los años durante una semana a la Florencia de Lorenzo de Medici (1449-1492). Y aprenden de otra forma. El psicólogo y experto noruego Steinar Bjartveit, responsable del módulo del MBI llamado Leadership for Innovation, utiliza el arte y su conflicto; la pugna, por ejemplo, entre el escultor Lorenzo Ghiberti y Brunelleschi por diseñar la sobrecogedora Puerta del Paraíso del baptisterio florentino. "Las teorías del management van y vienen, pero los clásicos y su pensamiento permanecen en el tiempo", resume Francisco González Bree, director del MBI.

Florencia se convirtió en el centro de atracción de talento e innovación de su época. Fue el Silicon Valley del Quattro­cento. Es la irrupción de los polímatas (frente a los especialistas) como Leonardo. Personas que abarcan infinidad de saberes. "Uno de los perfiles profesionales, por cierto, que hoy buscan más las empresas", apunta Bree. El maestro florentino da paso a Maquiavelo, de quienes los alumnos aprenden qué batallas hay que dar y cuáles no dentro de una empresa, o como Dante, quien viajó en su Divina comedia entre el infierno, el purgatorio y el paraíso.

La ética se ha convertido en una enseñanza transversal en todas las escuelas de negocio. Un requisito ineludible de la innovación. Algo que, paradójicamente, no siempre fue así. El Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) ha introducido la disciplina de Ética de los Negocios y Deontología Profesional, en la que se explica "cómo el comportamiento irregular de determinados directivos del mundo de las finanzas, los cuales mostraron un absoluto desapego hacia cualquier planteamiento moral, provocaron una crisis económica de dimensiones catastróficas", relata Álvaro Martínez-Echevarría, director general del IEB. Reivindicar la esencia moral del ser humano en un planeta donde la innovación empuja al hombre, para lo bueno y lo dudoso, a fronteras inciertas resulta vital. "Los filósofos estamos más de moda que nunca, existe mucho interés, por ejemplo, en toda la parte ética que envuelve el diseño de algoritmos", comenta Pilar Llácer, profesora en EAE Business School.

De pronto, una separación se ha convertido en juntura. Se difumina la brecha entre los saberes científicos y los humanistas. Surge una reivindicación del arte y las disciplinas que giran con él. "La literatura, al igual que la expresión plástica, dan liquidez intelectual", defiende Julián Montaño, experto en Humanidades de IE University. Aún se escriben páginas —detallan en Deusto— sobre César, Augusto, Cleopatra o Cicerón. Líderes del pasado con enseñanzas para el presente. Las compañías recuperan los discursos clásicos. "Hasta ahora ha imperado un modelo basado en el debate y los casos de éxito, que es una lucha dialéctica y no facilita compartir lo que una persona lleva dentro", critica Sira Abenoza, filósofa y profesora del departamento de Ciencias Sociales de Esade. "Frente a esta mirada se contrapone el diálogo socrático, el cual favorece la cultura de la innovación en las empresas".

Junto a esas geografías personales conviven las físicas. La expansión de Al Andalus es un mapa que pueden utilizar todas las empresas exportadoras. La Córdoba de los omeyas transformada en pasaporte hacia el mundo.

Fin de tiempo

Acude el final de un tiempo. Luz sobre un fundido a negro. Ya "no todo vale", advierte Joaquín Calvo, director de Esic Experience, citando al filósofo alemán Jürgen Habermas, y a través de la reflexión filosófica y el pensamiento crítico, disciplinas como el marketing, la publicidad, la economía y las finanzas toman otro sentido, posiblemente más "responsable, más equitativo, más justo"; y pasamos de entender las relaciones humanas no como espacios puramente mercantiles, del "tanto tienes tanto vales", sino como relaciones entre personas que "basándose en el consenso" trabajan para transformar el planeta y hacer de él un lugar mejor para vivir.

Porque esta casa de agua y tierra que compartimos se dirige hacia un destino que escucha el sonido de los dados girar en un cubilete. La cuarta revolución industrial trae tecnología que sustituirá labores humanas muy intensivas en conocimientos. "Un jefe puede ser un algoritmo que distribuya las tareas", vaticina José Aguilar, responsable del programa ejecutivo en Humanismo y Revolución Digital de la EOI. Y justo cuando la belleza de la creación parece oscurecida por las máquinas surge la promesa de un nuevo Quattrocento. "A mayor tecnología, mayor aplicación del arte. Porque la automatización lleva a la uniformidad y la diferenciación vendrá de personas, tecnólogas, sí, pero que sean capaces de pensar de forma diferente". La voz de Florencia es una onda expansiva que atraviesa el espacio y el tiempo.

El liderazgo de Gaudí

Las horas son largas en la Sagrada Familia. Gaudí comenzó su construcción en 1882 y está previsto que concluya en 2026 coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto. Pero en todo este tiempo ha sido fuente de inspiración. De un mirar más allá. El IESE organiza un taller en este Templo Expiatorio que conecta la obra con lecciones de innovación. La propuesta, cuenta su responsable, Yih-teen Lee, explica cómo el proyectista articuló y comunicó su visión a sus contemporáneos, cómo fue un innovador que halló respuesta en lo próximo, en la naturaleza, y cómo su empeño y motivación han trascendido más de cien años después de su muerte a las nuevas generaciones. Visión, innovación, trascendencia. Virtudes de un líder aprendidas de un genio.

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