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Blanca Suárez se confiesa sobre las polémicas fotos con Mario Casas y su nuevo plan con Netflix

La actriz, que estrena ‘A pesar de todo’, habla de su tensa relación con la prensa rosa, del 'thriller' erótico protagonizado por su pareja y de la necesidad de equivocarse

Blanca Suárez posa en la alfombra roja del Festival de San Sebastián en septiembre de 2018. En vídeo, el tráiler de la nueva serie de Mario Casas.

Desde que debutó en la serie El internado hace 12 años, a Blanca Suárez (Madrid, 1988) no le ha faltado trabajo. Tampoco ha faltado alguna foto con la que ciertos medios sensacionalistas pretenden desprestigiar su imagen: una revista del corazón la muestra en portada junto a su novio, el actor Mario Casas, en la peor de las fotos posibles (ella con papada y ambos con aspecto desaliñado), ante la que un movimiento de solidaridad formado básicamente por mujeres anónimas, #ItsMyPapada, ha respondido. Además, su sobreexposición se ha visto acentuada por ciertos comentarios realizados por la actriz poco afortunados (“el feminismo es una moda”), que la han llevado a eliminar de sus entrevistas cualquier alusión al término "feminista".

En la presentación en el Festival de Cine de Málaga de su última película, A pesar de todo, que Netflix estrenará el 3 de mayo, la actriz atiende a ICON, tras una maratoniana jornada de promoción junto a sus compañeras de reparto Amaia Salamanca y Macarena García. En la ciudad andaluza también está su pareja, el actor Mario Casas, que presenta la serie Instinto (Movistar+)

No hace falta, entre comillas, humillar, para demostrar que somos una pareja normal. Estoy paseando con Mario [Casas] por la calle, eso ya es de persona normal. No hace falta que me saques así"

¿Cómo se toma este tipo de fotos cuya intención parece ser la de cuestionar su imagen? Después de tantos años, ¿esto le sigue indignando? Sí, tienen una fotografía mala y esa es la que utilizan. No me resbala, pero tampoco me meto en el cuarto de baño a llorar. ¿Sabe? Intento ser ante todo persona. Mis padres siempre me dijeron que no hiciera lo que no quieres que te hagan. Hay algunas veces que digo: "Jolines, es que yo no publicaría esto nunca". Soy la primera que me río de mí misma, tengo mis stories [de Instagram] que son para verlos, pero soy una persona…

¿... es una persona que cuida su intimidad? Creo que como todo el mundo. Hay gente a la que le encanta narrar su vida hasta detalles insospechados, pero no creo que todos le vayamos contando nuestras vidas a cualquiera que nos pregunte por la calle. Me refiero a los periodistas, claro. Pero a mí sí me pasa, porque mi vida sí interesa. Me preguntan muchos desconocidos y sigo sin entender por qué tengo que responderles si no los conozco. Entiendo ese interés, que me hagan fotos con mi familia y con mis amigos. Lo que veo innecesario son ciertas fotos como la que han sacado esta semana.

¿Por qué cree que se publican esas fotos? No quiero pensar que se publiquen por envidia. Con estas fotos intentan mostrar que esta gente es como nosotros. Me parece bien, es que todos somos iguales. Pero hay un apretar de tuercas ahí… que no hace falta, entre comillas, humillar para demostrar que somos una pareja normal. Estoy paseando con Mario [Casas] por la calle, eso ya es de persona normal. No hace falta que me saques así.

Estamos en el Festival de Málaga donde presenta la película A pesar de todo, sobre cuatro hermanas que, tras la muerte de su madre, descubren que son hijas de padres diferentes. ¿Cree que nunca está de más hablar de película feminista o no lo ve así? Es una película de mujeres, porque las protagonistas son mujeres. Creo que hay dos frentes abiertos. Uno, es la trama propiamente dicha: cuatro hermanas que comparten una historia. Pero que podría ser narrada por hombres. Es una historia universal, son unos seres humanos a los que les mueven sentimientos. Y luego, el proyecto: la directora es una mujer [la argentina Gabriela Tagliavini], las protagonistas son mujeres y la productora y la guionista también. Es un proyecto liderado por mujeres. Pero creo que son cosas diferentes.

"Tienes que tener desengaños amorosos, tienes que caerte, tienes que romperte un brazo, tener fracasos y triunfos"

Usted, que no tiene hermanas, ¿cómo se ha sentido interpretando este personaje? Tengo un hermano mayor, mi relación con él es maravillosa, aunque no tengo las historias que cuentan estas hermanas. Sí es cierto que en las relaciones entre hermanos se crean unos códigos muy especiales, difícil de tener con amigos. Una confianza… aunque no sé si la palabra es confianza. Al final has nacido con una persona y mejor que tu hermano no te va a conocer nadie. Con ellos te permites ser tú al cien por cien. Si con tus amigos o tu pareja ya lo eres, o debería ser así, con tu hermano más.

En la película descubren que su madre (interpretada por Marisa Paredes) gozaba de una sexualidad plena a los 70 años. Reivindica que el sexo no tiene edad también entre las mujeres… Ocurre que pensamos que tienes 65 años y ya no tienes vida sexual, que no llevas tanga [como comentan del personaje]. "Disculpa, tenga la edad que tenga, sigo teniendo deseo sexual, amantes, parejas o lo que me dé la gana y seguiré llevando tanga, o triquinis o lo que quiera". Como eres anciano ya no tienes intereses, ni deseos. Yo lo noto más cuando piensas en tu madre, algo que todos nos hemos imaginado (baja el tono de voz): "Tu madre también folla". "¡No, mi madre no hace eso!", te pueden decir. Pues sí, hija, claro que lo hace. Igual que lo harás tú cuando llegues a su edad.

¿Y con su madre habla de sexo? Hay cosas básicas que los padres deberían comunicarles a los hijos. Esto de suponer que lo aprenderán en el colegio o en la calle… O no, y tenemos problemas. Yo a mi madre hay cosas que no le cuento. Hablamos de conceptos globales (risas), pero de cosas concretas prefiero debatirlo con otras personas (risas). No sé por qué, porque mi madre y yo somos capaces de eso, pero soy de las que piensa que tu madre no es tu mejor amiga.

Blanca Suarez
Belén Cuesta, Macarena García, Amaia Salamanca y Blanca Suárez en la presentación de 'A pesar de todo' en el Festival de Málaga, el pasado sábado. Foto: Getty

Usted contó en un programa de 'La Resistencia' que había practicado sexo en un parque madrileño… Yo vivo esas cosas con gracia. No voy a contar lo que hice ayer, pero sí puedo contar lo que hice con 16 años. Y se lo podría contar a mi madre. Si lo cuento abiertamente es porque me hace gracia. No lo hice a modo de confesión. Lo hice por reírme primero de mí misma.

¿Quiénes han sido las mujeres que le han marcado? Mi mamá me ha marcado. Me sigue marcando ahora. Es una mujer que empezó a trabajar con 16 años, que tuvo que estudiar con el carrito de la compra y un bombo por las noches. Ha vivido siendo la única chica en su familia, la pequeña de cuatro hermanos, todos varones. Ella ha luchado mucho por lo suyo y sigue luchando.

Coincide en el festival con su pareja, Mario Casas, que presenta la serie erótica 'Instinto'. ¿Se vería capaz de hacer un proyecto parecido? Podría ser [se lo piensa]. No he visto la serie, pero sé cosas, claro. Lo que hace Mario en Instinto me parece muy valiente. Exponerse de esa manera y aceptar una serie de cosas… me parece supervaliente. Hay que tener mucho aplomo, estar muy seguro de ti mismo.

¿Lo dice por los desnudos o por la reacción que pueda provocar en el espectador? No lo digo ya por la reacción si no por él, por la forma de gestionar esas secuencias, a la hora de los desnudos… es complicado. En este caso, es un tema importante, pero la serie tiene un fondo con mucho más poso que las escenas de sexo puro y duro.

"Mi mamá me ha marcado. Me sigue marcando ahora. Es una mujer que empezó a trabajar con 16 años, que tuvo que estudiar con el carrito de la compra y un bombo por las noches"

¿Cómo gestiona con su pareja la elección de este tipo de proyectos más arriesgados? Hay que hablar de nuestros proyectos, es la única forma de estar tranquilos. Es inevitable hablar de trabajo, de todo, la comunicación es importante en este curro. Estoy segura de que Instinto es un salto cualitativo en la carrera de Mario. También de que están impresionantes los dos [lo dice por Óscar Casas, hermano del actor, que interpreta a su hermano autista]. Ambos han apostado al cien por cien por la serie.

Y a usted, ¿no le gustaría participar en un proyecto con el que romper con su imagen? Parece como si a las mujeres guapas las tuvieran que afear para llevarse premios. Es curioso eso, sí. Me gustaría mucho, pero es difícil que la gente quiera romper con tu imagen. Hay veces que se te coloca en determinados papeles por tu físico o por lo que se piensa que eres y puedes ser, y cuesta decir: '¿Por qué no me propones que me haga esto en el pelo o que engorde? ¿Por qué no nos caracterizamos de verdad y vemos qué pasa?'.

¿Sería capaz de engordar 15 kilos para una película? Sí, sería capaz de meterme 15 kilos para un papel. Luego sería una putada quitárselos (risas).

Ha demostrado talento para la comedia. ¿Cree, como se suele decir, que una actriz de comedia puede interpretar cualquier otro papel? No creo que por hacer comedia puedas hacer cualquier cosa. Hay gente que la sacas de la comedia y no es capaz de hacer nada más, es un cuadro. Es más difícil hacer reír, y hacer sobre todo humor inteligente: se debe a los tiempos, al momento, el silencio justo. Y muy poca gente tiene esa capacidad de medir los tiempos.

¿Usted tiene esa capacidad? No lo sé. Yo me lo paso muy bien haciendo el tonto, riéndome de mí misma, de los demás, con su complicidad, obviamente. Me gusta un humor muy concreto, ácido y muy duro a veces. El humor de Álex de la Iglesia me hace mucha gracia.

Mirando atrás, ¿le daría algún consejo a su yo del pasado? No le diría nada. No me arrepiento de nada. Si has hecho cosas bien o mal en la vida, creo que construyen lo que somos hoy. Hay que equivocarse. Es como si ahora volvemos al pasado y le decimos a un personaje histórico que no vaya este día a este sitio. A veces, tienen que ocurrir cosas. Tienes que tener desengaños amorosos, tienes que caerte, tienes que romperte un brazo, tener fracasos y triunfos. Si hablara con esa niña me respondería lo que les decimos a nuestros padres: "¡Venga hombre!". Y luego te dirías: "Tenía que haberle hecho caso".

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