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El actor Chow Yun-Fat donará su fortuna de 630 millones de euros

La estrella de 'Tigre y Dragón' y de 'Piratas del Caribe', entre las mejores pagadas del mundo, afirma que dejará su dinero a obras de caridad cuando muera

El actor Chow Yun-Fat, en un rodaje en Londres en 2008.
El actor Chow Yun-Fat, en un rodaje en Londres en 2008. CORDON PRESS

A sus 63 años, el actor Chow Yun-Fat tiene la vida más que resuelta desde hace décadas. Con un centenar de películas en su haber, no ha parado de trabajar desde que comenzó su carrera hace casi medio siglo, lo que le ha hecho acumular fama y, sobre todo, fortuna. Pero ninguna de las dos cosas parecen interesarle en demasía, como ha hecho saber recientemente en una entrevista. Porque ha explicado que tiene pensado donar todo su dinero cuando muera. El pellizco supera los 626 millones de euros.

Así lo ha desvelado en una charla con el llamado Canal Cultura de la MBC, la televisión de Corea del Sur. "El dinero no es algo que se tenga para siempre. Cuando llega el día de tu muerte, tienes que dejárselo a otros para que le den uso", ha explicado el actor de origen hongkonés. "No te puedes llevar el dinero que hay en tu cuenta corriente contigo cuando mueres", ha asegurado el protagonista de cintas como Tigre y Dragón, tal y como recoge la agencia de noticias francesa AFP. La mayor parte de su fortuna iría a obras de caridad, mientras que sus hijos solo recibirán una pequeña parte. 

La vida de Yun-Fat es sencilla y su fortuna, enorme. De ahí que quiera hacer algo con ella al morir, una opción con la que están de acuerdo quienes le rodean. En la entrevista, el intérprete ha explicado que su esposa, Jasmine Tan, "apoya absolutamente" la decisión. Tan ha contado en alguna ocasión que el millonario actor gusta de comer en puestecillos callejeros y que solo dejó de usar su viejo móvil Nokia con tapa abatible cuando este dejó de funcionar tras el uso. La pareja vive en Hong Kong, ciudad natal del actor, donde no es raro verle usando el transporte público o haciendo cola en el cine para acudir a sus propias películas.

Chow Yun-Fat acumula una fortuna que le ha colado en más de una ocasión en todo lo alto de la lista de intérpretes mejor pagados de la revista Forbes; de hecho, en 2015 estuvo en el puesto número 24 gracias a los 18 millones de euros (casi 16 millones de euros) que ganó entonces. Una posición que compartió con Russell Crowe y que superaba a la de otros nombres célebres de la industria como George Clooney, Brad Pitt, Chris Evans o Chris Pratt.

La decisión es poco habitual en Hollywood, aunque cada vez más frecuente entre grandes fortunas. Por ejemplo, Bill Gates donó en agosto el 5% de su fortuna, más de 4.000 millones de euros, a obras de caridad; desde 1994, Bill y Melinda Gates han donado unos 43.000 millones de euros hasta el momento. El cofundador de Microsoft Paul Allen, fallecido el pasado octubre, dejó 20.000 millones que irán a parar a obras que financió a lo largo de su vida. También Warren Buffet ha donado ya más de 27.000 millones. Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, ha afirmado que a lo largo de su vida donará el 99% de sus acciones, unos 43.000 millones, a la filantropía.

El actor ha participado en más de 110 películas y es todo un icono en Asia, donde alcanza una fama similar a la que han podido tener iconos del continente como Jackie Chan o Bruce Lee. Hijo de un trabajador de Shell y de una limpiadora, nació en la isla de Lamma, frente a Hong Kong, y muy joven se mudó a la gran metrópoli, en la que empezó su carrera a los 18 años y pronto consiguió gran popularidad gracias a conocidas series de televisión. 

En Occidente, Chow Yun-Fat se hizo conocido gracias a su asociación con el director John Woo, con quien ha rodado Un mañana mejor, en 1986, o Asesinos de reemplazo, en 1998. La fama le llegó gracias a títulos como Ana y el rey, junto a Jodie Foster (1999), y sobre todo por Tigre y Dragón (2000), ganadora de cuatro premios Oscar. Además, su participación en la tercera entrega de Piratas del Caribe generó polémica porque China decidió reducir el metraje y recortar 20 minutos de filme, dejando su media hora de aparición en apenas 10 minutos. China afirmó que se trataba de escenas "violentas", pero casualmente la mayoría de los cortes afectaban a la participación del hongkonés Yun-Fat.

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