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Escoja su minoría

Los sectores críticos con el progresismo no están defendiendo la igualdad: están empleando su teórica defensa para justificar su propio sesgo identitario

El presidente de VOX, Santiago Abascal, y el candidato de VOX a la Presidencia de la Junta, Francisco Serrano.
El presidente de VOX, Santiago Abascal, y el candidato de VOX a la Presidencia de la Junta, Francisco Serrano. Europa Press

Cuando Donald Trump ganó las elecciones, hubo un segmento del liberalismo estadounidense que se unió a los nuevos reaccionarios en la crítica al supuesto abuso de las políticas de identidad de la izquierda. Os habéis pasado, venían a decir. Habéis abierto la caja de Pandora identitaria y ahora no se puede cerrar. Llamaban así a una reconsideración estratégica: quizás es mejor dejar las identidades en un segundo plano. Quizás es preferible unir a dividir.

No son pocos quienes han intentado trasladar ese mismo análisis al crecimiento de Vox. Pero, en España, igual que en EE UU, resulta muy llamativo que la acusación de abuso de la política identitaria venga precisamente a quien quiere romper el equilibrio imperante. ¿O es que acaso lo que había antes no era política identitaria? Implícita, claro: los segmentos dominantes de la sociedad equiparaban el bienestar de la misma al suyo propio, pero al hacerlo simplemente consolidaban un reparto de poder con claros marcadores identitarios. Ahora que se busca subvertir dicha distribución, que se hace evidente lo que siempre había sido un hecho, resulta que “nace” la política identitaria. No: siempre estuvo ahí.

Detrás de esto se oculta una especie de juego que podríamos titular “escoja su minoría preferida”. Ahora, parece que los sectores críticos con el progresismo han elegido los suyos. Acusan a estos de ignorar a la vieja clase obrera, a los catalanes castellanohablantes o no independentistas, a la clase media desorientada en la guerra cultural. Pero en su acusación, que podría albergar una justa causa, se olvidan necesariamente de todas las otras minorías políticas. No están defendiendo la igualdad: están empleando su teórica defensa para justificar su propio sesgo identitario.

A la izquierda le queda, eso sí, una pregunta sobre sí misma. ¿Es posible configurar una mayoría que defienda a todos los segmentos que, por una razón u otra, se encuentran en situación de desventaja social? ¿Se puede reivindicar al mismo tiempo la redistribución de poder entre identidades y la material? En el discurso histórico de la izquierda, los valores de igualdad, internacionalismo y solidaridad deberían guiar dicho esfuerzo. Pero si resulta que hoy día el marco de referencia es que hay un dilema entre identidad y redistribución, no ha sido necesariamente el progresismo quien lo ha dibujado. Si acaso, lo ha hecho evidente. @jorgegalindo

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