Un recorrido en imágenes por las escuelas fundadas por la maestra española Victoria Subirana en Nepal y el entorno en el que viven algunos de los alumnos
La plaza Nayatapola en Bakthapur (Nepal). Hasta el año 2006, Nepal era el único país del mundo con el hinduismo como religión oficial. Con la caída de la monarquía, se convirtió en secular. Los rebeldes maoístas establecieron un gobierno de unidad nacional después de una guerra civil, proclamando en 2008 una república federal democrática. Fue el final de más de 240 años de monarquía.Ángel López SotoMakhan Tole, Durbar Square, Katmandu (Nepal). Gran parte de la población del país se concentra en el valle y la ciudad de Katmandu. El 25 de abril de 2015, esta región sufrió el terremoto más grave de su historia. Murieron 9.000 personas y más de 20.000 resultaron heridas. El sismo, además, causó profundos daños materiales en edificios emblemáticos. La carencia de recursos generó una crisis humanitaria con cerca de 10 millones de personas con necesidad de asistencia, casi tres millones de desplazados internos y un millón y medio con falta de alimento.Ángel López SotoComienza a Nevar en Kharang, Dolpo. Nepal se encuentra entre los países más pobres y menos desarrollados del mundo. La mitad de su población vive por debajo de la línea de pobreza. Según datos del Banco Mundial, el PIB per cápita es de menos de 730 dólares. Las desasistidas regiones remotas como el Dolpo tienen las más altas y gélidas cumbres de la tierra.Ángel López SotoVictoria Subirana, que lleva 30 años en el país poniendo la pedagogia al servicio de los más necesitados, visita a la señora Vishnu Gurung. Tres de sus cinco hijas van a escuelas del Gobierno, pero Vinda, de nueve años, estudia en Daleki Primary School, fundada por Victoria Subirana, una cooperante que hace 30 años lo dejó todo para irse a enseñar al país. Dos de los hijos de esta señora se ahogaron a las puertas de su casa, en un arroyo que durante el monzón experimenta una crecida considerable. Esa misma agua, contaminada, se usa para beber, asearse y cocinar. Los niños aprenden en el colegio que el agua transmite infecciones y debe hervirse. Ahora ellos se lo enseñan a sus padres.Ángel López SotoEl barrio Sukumbasi. Los niños de este barrio de dalits (intocables) fueron recogidos por Subirana para ingresar en las primeras escuelas (Daleki y Catalunya). Aguas estancadas y contaminadas, padres analfabetos, alcohólicos y prostitutas: esta era la realidad del entorno antes de la apertura del centro.Ángel López SotoEl pequeño Hari Pariwar, de cuatro años, lleva varios días sin acudir a la escuela debido a altísimas fiebres y diarrea. Subirana proporcionó dinero a la familia para que acudieran al médico.Ángel López SotoInterior de la casa de la familia Pariwar.Ángel López SotoUna máquina de coser, uno de los microcréditos otorgados a los padres por la escuela.Ángel López SotoRam Prashat, padre de Shiva, recibió un microcrédito de parte de la escuela para montar un negocio de venta de pollos y huevos. Se dieron microcréditos a 60 familias. Algunos compraron las tierras que habitaban. Otros emprendieron pequeños negocios (una máquina de coser, un criadero de pollos, etcétera). Gracias a estos créditos el barrio de chabolas ha cambiado de rostro y algunos de los niños de entonces han ido a la universidad.Ángel López Soto
La escuela de élite Lincoln. Aquí estudian los hijos de diplomáticos extranjeros, de personal de Naciones Unidas. El curso costaba 15.000 euros anuales, una fortuna para Nepal, uno de los países más pobres del mundo.
Subirana era profesora aquí al mismo tiempo que dirigía sus propias escuelas. Fue una época "esquizofrénica", según ella. A veces recogía el material escolar que tiraban a la papelera estos niños para aprovecharlo en las suyas.
Ángel López SotoReunión de profesores en Daleki Primary School.Ángel López SotoClase de música en Daleki Primary School.Ángel López SotoLos más pequeños a la hora de la comida en compañía de su maestra Laxmi. En total, la maestra se ocupaba de 25 niños.Ángel López Soto
Shiva nació ciego y permaneció 11 años sin salir de su casa, gran parte del tiempo atado al poste que aparece en esta foto. La falta de relación con el exterior le llevó a una especie de autismo. Estuvo a punto de morir de tuberculósis cuando Subirana lo encontró a los 13 años.
Rupesh Lamichane (12 años) es originario de un pueblo de las montañas y vivía en Kathmandú en casa de una señora. Su jornada comenzaba alrededor de las cinco de la mañana para realizar las tareas encomendadas. A las nueve llegaba al colegio, lugar donde se reconocía feliz. De vuelta en casa, reanudaba el trabajo para acostarse alrededor de las 23.00.
Ángel López SotoA causa de su ceguera y una especie de autismo debido a una reclusión de 11 años, Shiva recibió una educación especial. Sus padres, enorgullecidos de sus avances, aprovecharon de que aprendiese a tocar un instrumento musical para que se exhibiera en las fiestas religiosas.Ángel López SotoRupesh Lamichane se levanta antes del amanecer para hacer las tareas de la casa. Luego va al colegio y al regresar continúa trabajando para la señora que le ofrece comida y alojamiento.Ángel López SotoAseo periódico y eliminación de piojos en la escuela.Ángel López SotoProximidades al templo Bhimsen en Kathmandu. Según el Instituto Internacional de Gestión del Agua en Katmandu, Nepal posee el 2,7 % del agua dulce disponible en el planeta. Es el segundo país con las mayores reservas hídricas del mundo. Esto contrasta con la falta de acceso al agua que tiene la cuarta parte de la población. Katmandu sufre las consecuencias de la contaminación de ríos y acuíferos y sus habitantes luchan cada día para proveerse del preciado líquido.Ángel López SotoVictoria Subirana, conocida en Nepal como Vicki Sherpa, cuando había fundado las primeras escuelas: Daleki Primary School y Catalunya School.Ángel López Soto