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Una Disneylandia para adultos

Ushuaïa es un superhotel de cinco estrellas, pero también el club al aire libre número uno en Ibiza

Todas las tardes del verano, un festival. David Guetta, Tinie Tempah, Hardwell, Martin Garrix o Kygo son algunos de los nombres que pueblan la cabina del club al aire libre número uno de la isla. Es lo que ha dado fama mundial a Ushuaïa. Desde 40 euros por entrada a unos cuantos más por una mesa VIP. O gratis, si se aloja en el hotel.
Todas las tardes del verano, un festival. David Guetta, Tinie Tempah, Hardwell, Martin Garrix o Kygo son algunos de los nombres que pueblan la cabina del club al aire libre número uno de la isla. Es lo que ha dado fama mundial a Ushuaïa. Desde 40 euros por entrada a unos cuantos más por una mesa VIP. O gratis, si se aloja en el hotel.

En el vuelo a Ibiza se palpa cierta emoción. Niños bien con ganas de portarse mal pueblan la clase business. Tres metros más allá, la mezcla de familias, gogós, modelos en chanclas, despedidas de soltero/a y guiris ansiosos se antoja como una buena metáfora de lo que uno encontrará en la isla en verano. Ushuaïa, el hotel que nos ha invitado a experimentar su célebre mezcla de lujo, hedonismo playero, música electrónica diurna y fans famosos (Kylie o DiCaprio son habituales), no se hace esperar.

Una de las suites del hotel.
Una de las suites del hotel.

Está a menos de diez minutos en taxi del aeropuerto, en medio de la acción, en Playa d’en Bossa, y justo frente a Hï (el antiguo Space), que tras su suntuosa reforma es hoy probablemente el club más moderno del mundo, perteneciente además a los mismos propietarios (traducción: entrada gratis para los huéspedes). Sus 415 lujosas habitaciones y suites se dividen en dos atmósferas: para los más fiesteros, The Ushuaïa Club, con vistas al escenario, y para los más tranquilos, The Ushuaïa Tower.

Todos se dan cita en el desayuno más pantagruélico de la isla, un buffet de opciones infinitas regado de mimosas y smoothies, dependiendo del nivel de resaca. Además, un steakhouse, un oyster bar, un restaurante de playa y un japonés completan la suculenta oferta gastronómica. Ushuaïa no es barato, pero como las mejores travesuras, merece vivirse al menos una vez en la vida.

La piscina de The Tower.
La piscina de The Tower.

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