Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una exbailarina demanda al ballet de Nueva York por permitir la difusión de sus fotos desnuda

Chase Finlay, su novio, fue quien la retrató desnuda y mientras practicaban sexo. La compañía asegura que no hay base para la reclamación

Alexandra Waterbury
Chase Finlay y Alexandra Waterbury, bailarines de Ballett de Nueva York. GETTY

Alexandra Waterbury es una antigua estudiante del New York City Ballet. Cuando pertenecía a la compañía tenía un novio que se llama Chase Finlay, también bailarín. La joven, de 19 años, acude ahora a los tribunales con una demanda en la que acusa a la compañía de haber creado un ambiente de “fraternidad” que permitió a su antigua pareja mandar en secreto a sus compañeros, donantes y empleados fotos de ella desnuda sin ser reprendido. Busca así una compensación económica por el daño causado.

Waterbury, que ahora es modelo, y Finlay, de 21 años, fueron novios durante un año. La antigua bailarina descubrió el pasado 15 de mayo que su novio le grababa cuando no llevaba ropa y  guardaba esos vídeos y las fotos que tomaba cuando los dos practicaban sexo. De acuerdo con la demanda, la joven asegura que todo se hizo sin su consentimiento. La primera imagen se mandó hace justo un año.

A partir de ese momento crearon un grupo para intercambiar las fotos. La demanda asegura que el New York City Ballet miró hacia otro lado ante la degradación sexual. “Condonó, animó, fomentó y permitió un entorno en el que agentes, empleados, donantes, directivos y otros afiliados” abusaron del alcohol, las drogas y las mujeres. Se creó así, explica, una “atmósfera del tipo de una fraternidad” que llevó a sus bailarines a “violar los derechos básicos de las mujeres”.

Ver esta publicación en Instagram

Monday 💪🏼 @danskinapparel

Una publicación compartida de Waterbury (@alexandra_waterbury) el

Finlay dejó el ballet el pasado mes de agosto, informa el The New York Times. Waterbury argumenta que decidió presentar la demanda por la vergüenza y el daño emocional que está sufriendo por este abuso. “Hay sido la peor pesadilla para cualquier mujer”, afirma al referirse a su paso por la célebre compañía de ballet neoyorquina. Lamenta que la organización no hiciera nada para poner freno a este patrón de conducta al permitirles “deshumanizar y abusar de las mujeres”.

La compañía responde que actuó cuando fue advertida. “Recibimos hace algunas semanas una carta informado de las comunicaciones inapropiadas realizadas por vía de mensajes personales de texto y correo electrónico por parte de tres miembros”, explica Charles Scharf, presidente de la academia de danza, en la que señala que la denuncia llegó por parte de alguien externo. Tras investigarla, determinó que los tres individuos violaron las normas de conducta

El NYC Ballet considera, en todo caso, que la demanda presentada por la joven bailarina “no tiene base” y niega de forma contundente la acusación de que permitió este tipo de actividad por parte de Finlay y otros empleados citados. También señala que este tipo de conducta tuvo lugar fuera del horario de trabajo y en instalaciones que no están bajo la supervisión del centro. El abogado de la demandante se puso en contacto con la organización el pasado mes de junio para negociar una compensación y evitar que el caso se hiciera público.

.