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NXIVM, la turbia secta financiada por ricos y famosos

Clare y Sara Bronfman, herederas de la destilería Seagram, invirtieron más de 130 millones de euros en una organización en la que estaban implicados la actriz Allison Mack o Emiliano Salinas, hijo del expresidente de México

La heredera de Seagram, Clare Bronfman, tras su comparecencia en el Tribunal Federal de los Estados Unidos, en Nueva York, el pasado 24 de junio, por su vínculo con la organización NXIVM. / Vídeo: El líder de la secta, Keith Raniere, en una entrevista antes de su detención.

Aunque han suspendido sus operaciones como empresa, en la página web de NXIVM, la turbia organización que está en el centro de una trama rocambolesca en la que están implicadas ricas herederas y actrices famosas, aún se definen como “una comunidad guiada por principios humanitarios que buscan empoderar a la gente y resolver preguntas importantes sobre lo que significa ser humano”. El FBI, sin embargo, no opina lo mismo. En los últimos meses han arrestado a seis altos cargos de lo que consideran que es una peligrosa secta de estructura piramidal. En su cima estaba su líder y “gurú”, Keith Raniere, un exprogramador informático de 57 años que hoy está en la cárcel a la espera de juicio y que, según la acusación, ejercía un control psicológico, económico e incluso sexual entre sus acólitas. El 24 de julio, el caso dio otro sorprendente giro de guion cuando la millonaria Clare Bronfman, heredera del dueño de la destilería Seagram, Edgar Bronfman, también pasó a disposición judicial por su vinculación con la trama.

Bronfman, de 39 años, que está bajo arresto domiciliario tras el pago de 100 millones de dólares (87 millones de euros) de fianza, estaba en la junta directiva de NXIVM y llevaba más de 15 años financiando sus actividades; se estima que ella y su hermana Sara —­que ya está más desvinculada de la organización invirtieron más de 150 millones de dólares (131 millones de euros) en esta supuesta panacea de la autoayuda y en su cabecilla. Ya en 2010, Vanity Fair reveló que habían gastado 66 millones (casi 58 millones de euros) en paliar pérdidas económicas de Raniere; 30 millones (26 millones de euros) en propiedades inmobiliarias; 11 millones (9,6) en un jet privado y una cantidad desconocida en abogados y detectives contratados para perseguir a los “enemigos” de NXIVM. Clare ha sido acusada de conspiración, robo de identidad, lavado de dinero y fraude electrónico, cargos por los que podría ser condenada a 20 años de cárcel.

Fue Sara Bronfman quien, en 2002, acudió por primera vez a uno de los carísimos cursos intensivos de coaching que impartía Executive Success Programs (el germen de NXIVM), una entidad fundada por Raniere en 1998 que llegó a tener tentáculos en 30 países y por cuyas charlas de desarrollo pasaron más de 16.000 personas. Persuadió a Clare, que entonces intentaba triunfar como amazona, para seguir su ejemplo, y pronto entraron en el círculo de élite en la organización. Según Vanity Fair, en 2009 lograron incluso persuadir al Dalai Lama para dar una charla en Albany (Nueva York), ciudad donde NXIVM tenía su sede. Edgar Bronfman y su tercera esposa se habían separado cuando las hermanas tenían 7 y 4 años y las niñas se criaron con su madre en Inglaterra. Ambas buscaban darle un nuevo sentido a su vida y lo encontraron en las “enseñanzas” de Keith Raniere.

La revista Forbes fue la primera en alertar sobre la verdadera naturaleza de NXIVM en un artículo de 2003 en el que Edgar Bronfman, que murió diez años después, llegaba a decir: “Creo que es una secta”. Pero fue un impactante reportaje publicado por The New York Times en octubre de 2017 el que disparó todas las alarmas: en él, la actriz y exmiembro de NXIVM Sarah Edmondson daba detalles de un subgrupo secreto “de amas y esclavas” bautizado DOS en el que, como rito de iniciación, marcaban a las mujeres en la pelvis como ganado (ella misma mostraba el espeluznante “tatuaje”), las sometían a ayunos y castigos y las chantajeaban con información sensible que tenían sobre ellas.

La actriz Catherine Oxenberg, en los estudios SiriusXM, el pasado 8 de agosto en Nueva York, Estados Unidos.
La actriz Catherine Oxenberg, en los estudios SiriusXM, el pasado 8 de agosto en Nueva York, Estados Unidos. Getty Images

La actriz de Dinastía Catherine Oxenberg llevaba casi un año denunciando en los medios la existencia de DOS porque su hija India, de 27 años, estuvo entre las mujeres captadas y “marcadas”. La actriz llevó a la joven a un seminario de liderazgo impartido por NXIVM en 2011 pensando que podría ayudarla en su plan de abrir su propio negocio. Aunque no tardó en ver el lado oscuro de la filosofía que predicaba Raniere, a su hija, dice, “le lavaron el cerebro”. La actriz ha contado su experiencia en un libro recién publicado, Captive: A Mother’s Crusade to Save Her Daughter from a Terrifying Cult e India, que acaba de abandonar la secta después de siete años, ha anunciado que contará su versión de la historia “a su debido tiempo”.

El papel más siniestro de Allison Mack

Durante más de 200 episodios, la actriz Allison Mack hizo de Chloe Sullivan en la popular serie de televisión Smallville, pero en la vida real ha interpretado un papel mucho más macabro: las autoridades creen que era la segunda al mando en DOS, una secta sexual disfrazada de hermandad para el empoderamiento femenino. La intérprete, de 36 años, entró en contacto con NXIVM en 2006 a través de sus seminarios de orientación. Ahora está en libertad condicional acusada de trata de personas y conspiración para cometer tráfico sexual y trabajo forzado, y se enfrenta a un mínimo de 15 años de cárcel. Ella, se cree, era la “ama” de India Oxenberg, y habría reclutado a decenas de “esclavas” a las que presuntamente coaccionaba para que mantuvieran relaciones sexuales con Raniere. En su labor de captación, Mack apuntaba alto. Llegó a dirigirse a Emma Watson por Twitter para hablarle del “increíble movimiento de mujeres” en el que estaba involucrada. Watson no respondió.

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