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Reforma de la Constitución

Nuestra Constitución, con sus innegables defectos, ha permitido el más largo periodo de paz y prosperidad de los últimos siglos de la historia de España. El mundo ha cambiado mucho en estos 40 años y es razonable el pensar que nuestra Constitución necesita una reforma en alguno de sus artículos. La amplitud de dicha reforma dependerá únicamente de la voluntad de los ciudadanos. La propia Constitución la prevé y establece los mecanismos que hay que seguir en el proceso.

El actual Gobierno tiene legitimidad legal y moral para realizar sus funciones, pero no para promover una reforma de la Constitución, porque el Congreso no se eligió para consensuar dicha reforma. Deberían convocarse unas elecciones generales en las que los diferentes partidos mostraran, negro sobre blanco, las líneas maestras y los detalles que defiende cada uno para la reforma. Así, las Cortes resultantes reflejarían claramente la voluntad del pueblo español sobre qué artículos de la Constitución habría que cambiar y en qué dirección hacerlo. Todo cambio supone un riesgo y un reto; solo aquellos aspectos que logren el necesario consenso lograrán incorporarse a la Constitución española.— José Juan Íñigo Noain. Pamplona.

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