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Cientos de argelinas corren en defensa de una agredida

Una joven fue atacada por hacer 'footing' antes de romper el ayuno en Ramadán

Hay mujeres que no se resignan a ejercer de estatuas.
Hay mujeres que no se resignan a ejercer de estatuas. Getty Images

El sábado, 2 de junio, una joven argelina difundió un vídeo en las redes sociales en el que contaba cómo fue insultada y agredida por hacer footing justo antes de la ruptura del ayuno, en pleno Ramadán. “Lo que más me molesta”, dijo la joven, “es que cuando acudí a los gendarmes para tramitar la denuncia, ellos me dijeron: ‘¿Por qué sales ahora a hacer footing?”.

El escritor argelino Kamel Daoud, que ha denunciado en varias ocasiones el avance del islamismo retrógrado, escribió un artículo en el semanario francés Le Point titulado: Un país inmóvil contra una joven que corre. Daoud afirmaba que en ese suceso permanece condensada la situación del país. “[La agresión a la joven] Es un poco la conclusión de nuestras cobardías, de nuestros compromisos y sumisiones ante ese islamismo creciente (…) Te acusan de atacar al islam si dices que los islamistas y los fanáticos armados nos atacan, nos roban nuestros cuerpos y nuestro país y nos llevan hacia un Irán en África del Norte”.

No obstante, hay mujeres que no se resignan a ejercer de estatuas. Una semana después de la agresión, cientos de argelinas salieron a correr en chándal por las calles de Argel y de Constantina bajo el lema: “Mi espacio está donde yo quiero, no en la cocina”. Pueden parecer pocas mujeres, en un país de 40 millones de habitantes. Pero son muchas si se tiene en cuenta todos los prejuicios y agravios que deben superar para reivindicar derechos tan elementales.

El año pasado, durante Ramadán, varios internautas animaban a tomar fotos de todas las mujeres que se bañaran en la playa en biquini y difundirla después en las redes para dejarlas en evidencia. Recién terminado el Ramadán, una argelina decidió crear un grupo en Facebook para animar a las mujeres a bañarse en biquini. A la primera cita acudieron 40 mujeres. A la segunda, 200. Pueden parecer pocas, pero son muchísimas. Y cada vez más.

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