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Winnie Mandela: ¿‘madre de la nación’ o ‘madrastra’?

La segunda mujer del líder sudafricano fallecida el 2 de abril a los 81 años es descrita como una heroína pero sobre ella pesaban acusaciones de corrupción, maltrato e incluso asesinato

Winnie Mandela saluda con su puño en alto tras anunciar un concierto por el 70 cumpleaños de su marido, Nelson Mandela, en 1988.
Winnie Mandela saluda con su puño en alto tras anunciar un concierto por el 70 cumpleaños de su marido, Nelson Mandela, en 1988. REUTERS

En Sudáfrica, el concepto de madre está muy arraigado. Ciudad del Cabo es la ciudad madre, la que cuida de sus ciudadanos y les refugia. Pero también tiene una cara dura: en los township (las favelas) o en Robben Island, donde está una de las cárceles más famosas del mundo, en la que Nelson Mandela pasó más de 27 años por denunciar el vergonzoso apartheid. Ese presidio fue visitado regularmente por Winnie Mandela, segunda esposa del activista y político y a la que todos conocían como “madre de la nación” por su compromiso con la pelea por los derechos de la población negra. Pero Winnie Mandela también tenía sombras; en ocasiones podían perfilarla como una madrastra.

Tras una larga enfermedad, Winnie Mandela, la segunda esposa del líder sudafricano, con el que estuvo casada entre 1958 y 1996, falleció el 2 de abril de 2018 a los 81 años. Desde entonces, no han dejado de sucederse los homenajes en su memoria. El presidente Cyril Ramaphosa ha decretado 10 días de duelo nacional y el próximo 14 de abril se realizará un funeral de estado en su memoria que se espera multitudinario. Su figura ha generado tantas adhesiones que ha puesto de acuerdo a los líderes de los principales partidos del país, según reseña la prensa local. Ahora todos alaban la figura de esta luchadora, pero sobre ella pesaban duras acusaciones por corrupción y por su ira contra los traidores a la causa de la igualdad, cuando con su marido luchaba contra las injustas y salvajes leyes del apartheid.

Nomzamo Winifred Madikizela se pasó su vida luchando. Primero como activista, luego como esposa de un preso político que se estuvo 27 años entre rejas, después como política y más tarde, contra las acusaciones que pesaban sobre ella. Las más leves la tildaban de adúltera, fastuosa y ambiciosa. Las más graves la señalaban como instigadora de palizas e incluso del asesinato de un adolescente negro por traicionar la causa de la igualdad.

Winnie Madikizela Mandela en Johanesburgo el 16 de diciembre de 2017 para atender una reunión del Congreso Nacional Africano (ANC).
Winnie Madikizela Mandela en Johanesburgo el 16 de diciembre de 2017 para atender una reunión del Congreso Nacional Africano (ANC). REUTERS

Nelson y Winnie se conocieron por las calles de Soweto, en una parada de autobús. Mandela no lo describió como amor a primera vista, pero desde que se cruzaron tuvo claro que quería comprometerse con ella. Antes del enlace, Mandela le aviso de que si se casaban, su vida cambiaría radicalmente. A ella no le importó: el verano de 1958 celebraron su boda en Bizana. "Winnie era de una familia acomodada. Antes de nuestro matrimonio se había movido en círculos de relativa riqueza y comodidad, una vida muy diferente de la existencia del luchador por la libertad", contaba Mandela.

Eran épocas de lucha y de manifestaciones. En una de ellas, Winnie fue detenida. Más tarde fue su marido el que ingresó en la cárcel, que tras ser liberado se pasó a la clandestinidad. Winnie, en palabras de Mandela, lo aguantó todo: "Se comportaba más como una soldado que como una esposa". Madiba acabó siendo detenido de nuevo y condenado con saña a cinco años de cárcel. Su familia, acosada, insultada y atacada tanto por los afrikáners como por la policía.

Mientras Nelson Mandela ya estaba en la cárcel de Robben Island, en Ciudad del Cabo, a Winnie le ponían todo tipo de impedimentos para ir a visitarle. Ella también fue detenida en varias ocasiones: en 1967 le acusaron de terrorismo; en 1976 pasó un año en prisión; más tarde fue recluida en el Fuerte de Johannesburgo y después, la exiliaron a Bradford, una población especialmente intolerante con los negros.

El presidente del partido del Congreso Nacional Africano de Sudáfrica, Nelson Mandela, en el día de su boda con Winnie Mandela, en mayo de 1958. ampliar foto
El presidente del partido del Congreso Nacional Africano de Sudáfrica, Nelson Mandela, en el día de su boda con Winnie Mandela, en mayo de 1958.

Con el tiempo, la situación de Nelson Mandela trascendió las fronteras de Sudáfrica. El apartheid era denunciado como un perverso sistema opresor y segregador. La presión internacional dio algo de respiro a la dura situación que vivía Madiba. Las críticas hacia Winnie arreciaron. Mientras su marido estaba en la cárcel, Winnie "conducía flamantes coches, viajaba en primera clase, vestía brillantes trajes o modelos de estilo guerrilla chic”, relataba entonces EL PAÍS. En esa época salió a la luz su supuesta relación con el abogado Dalunxolo Mpofu, 27 años más joven que ella.

Madiba salió de la cárcel en 1990. Su liberación fue retransmitida en todo el mundo. Ese mismo año, un guardaespaldas que protegía a Winnie, fue condenado por el asesinato de un adolescente de 14 años, que, junto a un grupo de chavales, había sido secuestrado y brutalmente golpeado. Stompie Sepei apareció degollado en uno de los guetos de Soweto. Todo apuntaba a que había sido asesinado en casa de Winnie. Mandela apoyó a su mujer. Pero en el juicio, varios adolescentes contaron cómo Winnie les había obligado a lavar su propia sangre de una habitación después de que ella les hubiese golpeado. El 13 de mayo de 1991, fue declarada culpable del secuestro y condenada a cumplir seis años de cárcel. Finalmente, la pena se redujo a una multa. Poco tiempo después, se publicó que Winnie estuvo también relacionada con el asesinato de Abu-Baker Asvat, médico que supuestamente fue llamado para intentar salvar al chaval moribundo, pero se negó a intervenir si no le llevaban a un hospital.

Mandela, ya presidente de Sudáfrica, la nombró en 1994 viceministra de Arte, Cultura, Ciencia y Tecnología. Cargo que ocupó hasta 1996. Entre medias fue destituida por corrupción. Ella recurrió el cese y tuvo que ser readmitida. Mandela la despachó de nuevo. En 1996 su matrimonio hizo aguas y se separaron de “mutuo acuerdo”. “Winnie fue un pilar indispensable de apoyo y consuelo; aceptó la onerosa carga de criar a los hijos por su cuenta; y soportó las persecuciones", explicó Madiba.

Entonces, ella comenzó una defensa permanente de todas las acusaciones que pesaban sobre su figura. También protagonizó una pugna con Graça Machel, tercera esposa de Nelson Mandela, tras la muerte del líder, en 2014. Aunque Mandela la excluyó de su testamento, ella reclamó una propiedad por la vía judicial. A pesar de esa rencilla, Machel también ha querido dedicar unas palabras a la “madre de la nación” tras su muerte: “Me consuela ver que has llegado a ser una de las estrellas más brillantes en el cielo donde permanecerás presente y radiante. Continuarás sirviendo como guía para tu amorosa familia, tu agradecida nación, nuestra amada África y para el resto del mundo”.