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Las 'Editatonas' lucha por una mayor presencia de la mujer en Wikipedia

Hablamos con las organizadoras de los maratones internacionales de edición que buscan la igualdad recuperando las biografías femeninas que no aparecen en Internet

¿Desde dónde escribir la historia? ¿Bajo qué voces debe ser narrada? Es evidente que el papel que han jugado las mujeres en ella es prácticamente ínfimo, no porque no hayan formado parte sino porque sencillamente se las ha apartado. Lo preocupante ya no es solo que haya ocurrido a lo largo del tiempo, también lo es que a día de hoy la desigualdad flagele con el ímpetu que lo hace.

En una encuesta de 2011, la Fundación Wikimedia (organización matriz de Wikipedia) encontró que menos del 10% de sus editores eran mujeres. Pensar en casualidad a estas alturas es pura ingenuidad, como también lo es creer que el conformismo es la vía más recomendable. 

Tan sólo el 17% de las biografías de la Wikipedia son de mujeres, algo que, como explica Pastora Martínez, vicerrectora de globalización y cooperación en la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), “en parte se debe a la ausencia de referencias académicas y periodísticas sobre conocimiento y actividades generadas por mujeres. Sin referencias "relevantes" no hay posibilidad de que la entrada sea validada por la comunidad wikipedista”. Con esa premisa surge en 2013 la campaña Art+Feminism, para mejorar la cobertura de las mujeres cis y transgénero, el feminismo y las artes en Wikipedia. La acción, conocida como Editatona (del inglés edit-a-thon, combinación de los términos edit y marathon), consiste en crear nuevas entradas de mujeres en Wikipedia y editar algunas de las ya existentes con tal de mejorar su contenido.

Para quienes desacreditan antes de tiempo, precisar un apunte: las Editatonas no son una iniciativa que alimente esa corriente de “feminismo interesado” de la que tanto se habla en estos días; supone la recuperación de biografías de mujeres narradas por otras mujeres. Y es que volviendo a la cifra aportada es fácilmente deducible que si durante mucho tiempo ha habido más del 90% de hombres editores en Wikipedia, éstos no solo escribían su propio relato sino que también elaboraban el de ellas. Pero casi nunca al revés. Como marco referencial a este problema se encuentra el de la brecha digital de género, que sigue siendo más que evidente. De hecho, hace poco saltaba la noticia de nuevo. Como explica Martínez, “por un lado, existe un sesgo de género inicial sobre la idea de archivo. ¿Por qué sólo archivar palabras y narraciones lineales de la realidad? ¿Por qué no archivar fotografías, autobiografías, sentimientos, afectos?”. También señala que la usabilidad de numerosas interfaces no ayuda a que las mujeres se sientan atraídas a trabajar con ellas, y que una gran parte de los algoritmos que usamos reproducen los sesgos de género de nuestra sociedad. Y finalmente nos recuerda la presión que sufren las mujeres generadoras de conocimiento, sobre las que se es más incisivo. “Hay una cierta desconfianza residual sobre lo que planteamos”, dice.

A pesar de ser una campaña internacional, o quizás debido a ello, Art+Feminism obra con mucha libertad. Sin embargo, como explica Marta Delatte, investigadora y candidata a doctora en nuevos medios en la Universidad de Hull, “también apela al trabajo y al aprendizaje colectivo. Cada una se lo guisa como mejor le sabe. Las distintas maneras de hacerlo no creo que se den tanto en función del país o del Estado sino de las diferentes comunidades de editoras, que son muy diversas”. Existen colectivos en América Central, Canadá, África, India, México, Oceanía, Reino Unido, Estados Unidos, Caribe, Asia, Sudamérica y el Medio Este. Un gran tejido internacional en el que cada mes se unen decenas de mujeres por la misma causa. Y lo hacen con una breve formación previa, pero sobre todo con una voluntad de autoaprendizaje. A día de hoy ya hay un total de 253 programas y 3156 editoras en todo el globo (se pueden ver todas las cifras y eventos, aquí). Pese a la diversidad de opiniones que pueda haber, la mayoría coincide en que debe entenderse las Editatonas como una acción política.

"Lo importante es empezar a hablar en serio de justicia reparadora, que desde las instituciones y organizaciones se replantee el tipo de soporte que se está dando a estas comunidades, que es claramente insuficiente y a menudo está enfocado de manera muy problemática"

Caroline Sinders, antropóloga digital y artista, asegura que hay todo tipo de ediciones a nivel internacional, especialmente enfocadas en los proyectos de Wikimedia, pero ninguna es tan grande como las Editatonas de Art+Feminism. Wikimujeres o Wikidones son ejemplos de colectivos que llevan años trabajando en el sesgo de género y realizando maratones similares. Tampoco se ofrece la misma cabida en todos los continentes. Por ejemplo, Ngozi Osadebe, corresponsable de la biblioteca de la Universidad de Nigeria, explica que hasta la fecha en África solo colaboraba esta institución; ha sido a partir de este año cuando se ha unido la de Nnamdi Azikiwe (Awka). Sin embargo sufren varios problemas de conectividad a Internet y cortes de energía, lo cual les dificulta muchísimo la labor a pesar del entusiasmo de los participantes. Osadebe asegura que ha tratado de resolver el problema de la conexión preparando las lecciones de antemano en diapositivas, pero eso conlleva problemas. “Por ejemplo, los participantes pueden no ser capaces de crear sus cuentas si son principiantes y las capacitaciones pueden no acreditarse en nuestra cuenta, ya que se realizan fuera de línea”, explica.

En Barcelona hace apenas un mes se celebró un nuevo encuentro de Art+Feminism en la Sala Apolo, en este caso organizado por Liquen Data Lab en colaboración con la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Visual404 y Mujeres y Música. En él se reunieron más de 22 editoras, se crearon 8 artículos y se editaron 18 ya existentes. Fue un verdadero orgullo compartir toda una jornada y ver tanta energía y ganas de cambiar las cosas.

Las Editatonas no solo son maratones virtuales, en la vida offline suponen un sacrificio y esfuerzo que deben ser reconocidos. Han permitido incrementar considerablemente el número de voces femeninas en la red, pero también se debe ser consciente de los retos y próximos pasos a dar. Uno de ellos es lograr la igualdad entre mujeres cis y trans, ya que estas últimas siguen estando estigmatizadas; también respecto a las mujeres racializadas, que en la mayoría de ocasiones se encuentran en situación de desfavorecimiento. Sinders propone investigar y resaltar en las diferentes Editatonas a las mujeres trans que faltan en Wikipedia. O bien crear una Editatona en la que se aborde la falta de mujeres trans, hombres trans y personas binarias sin género en Wikipedia. Sin embargo, como apunta Delatte “lo importante es empezar a hablar en serio de justicia reparadora, que desde las instituciones y organizaciones se replantee el tipo de soporte que se está dando a estas comunidades, que es claramente insuficiente y a menudo está enfocado de manera muy problemática. El soporte que se suele dar es problemático en tanto que sigue consolidando una realidad de extracción del conocimiento para situarlo en el archivo o en el museo desde la norma”. Y es ahí, en esa normatividad imperante donde probablemente radique el mayor de los males; es el gran muro contra el que todavía nos obligan a topar, ya sea desde el ámbito periodístico –donde siguen habiendo mujeres a quienes se les niegan contenidos con perspectiva de género e incluso aquí en Barcelona se ha dado la situación de cubrir un evento Editatona sin ofrecer ningún tipo de respaldo tras la avalancha de comentarios ofensivos sobre el mismo– o meramente institucional.

La pregunta que asoma parece casi evidente: ¿bajo qué paraguas (gubernamental o no) se deben seguir apoyando este tipo de iniciativas? Lo que parece claro es que a día de hoy las Editatonas abren mecanismos que buscan colectivizar (aunque a algunos les interese confundirlo con segregar) y llevar a cabo la acción política desde la cultura partiendo del conocimiento, la energía y la actitud pacífica de millones de mujeres, y negar tal evidencia no solamente implica un fracaso sino también una grave ignorancia. 

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