Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mi coche diésel

Pues miren, no. No voy a tirar mi coche diésel para cambiar al último modelo eléctrico, híbrido, de hidrógeno, de fusión nuclear o a pedales que nos quieran vender. Subirán la ITV, el carburante, el seguro, el impuesto municipal... o nos obligarán a llevar una calavera en el parabrisas, pero no lo pienso abandonar por apestado. Y si me prohíben circular por ciertas vías, ya me las ingeniaré. Hasta hace cuatro días aquí nadie decía ni mu sobre las maldades del diésel. No soy insensible al medio ambiente: reciclo todo lo que puedo, utilizo la bici en ciudad más que cualquier ciudadano medio, pero me niego a ser pagador de errores pasados.— José Vicente Rodríguez Conejo. Monforte de Lemos (Lugo).

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.