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Nieve y caos

Ante la situación creada en algunas vías por el reciente temporal, ¿no sería necesaria la autocrítica? ¿Cuántos vehículos circulaban sin cadenas o ruedas de invierno? Las imágenes de los informativos son extremadamente ilustrativas. ¿Cuántos con el depósito lleno de combustible? ¿Con adopción de medidas preventivas ante posibles contingencias, agua, alimentos? Todos los medios de comunicación habían previsto el temporal e informado del mismo. Exijamos responsabilidades a los dirigentes, pero asumamos las nuestras como ciudadanos.— José Manuel Foyo Marcos. Oviedo.


 Mis hijas descansan tranquilas en sus camas. Sorprendentemente, no se acostaron hablando de sus regalos de Reyes o las chuches que van a llevar mañana al patio para compartir con sus amigos. Se han dormido hablando de la nieve en la carretera y, sobre todo, de lo que mola la UME. Sé de buena fe que las siglas para los niños son a veces difíciles de comprender y recordar, pero, cuando algo tan abstracto como UME se traduce en “seres humanos” (como dice mi peque) que te sonríen, te dicen que no te preocupes, que no va a pasar nada, te dan un par de botellas de agua y retiran la nieve que bloquea tu coche en menos de dos minutos, no son solo las niñas las que flipan. Ante la ineficiencia e incompetencia de Iberpistas, la DGT y el Ministerio de Fomento, no quería dejar de agradecer el trabajo encomiable que ha realizado la UME en las últimas 24 horas. La misión de rescate que ha llevado a cabo en la A-6, sin más medios que una pala y un espectacular trabajo en equipo, nos hace estar muy orgullosas.— Beatriz Sánchez Gordo. Madrid.


El sábado, a las 17.30 se negó a nuestro coche, que venía de Ávila, el acceso por Villacastín a la A-6, que estaba cortada por nieve. Se nos desvió por la N-6. Así lo hicimos, pero fue una pesadilla, tardamos más de tres horas y media en recorrer 30 kilómetros. Los coches, en su gran mayoría sin las cadenas obligatorias, resbalaban en la nieve, eran incapaces de remontar la más leve cuesta y ocupaban constantemente el carril contrario, impidiendo el acceso a los vehículos que venían en dirección opuesta y especialmente a los quitanieves. Lo peor fueron los orgullosos propietarios de 4x4 sin cadenas que se cruzaban en la calzada o se hundían en los arcenes del carril contrario bloqueando el avance de toda la columna de coches. Probablemente, la DGT pudo hacerlo mejor, pero el colapso no fue provocado por la abundante nevada ni por la escasez de medios (vimos bastantes quitanieves), sino por la falta de solidaridad, civismo y previsión de los conductores: deberían haberles quitado el carnet a unos cuantos.— Juan Signes Codoñer. Madrid.

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