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‘Madonna’ con niño

Las revistas necesitan nuevas caras y estrenan la de Alana Martina

Terelu y, a la derecha, María Teresa Campos, a su llegada a Madrid el pasado jueves tras su viaje por Estados Unidos.
Terelu y, a la derecha, María Teresa Campos, a su llegada a Madrid el pasado jueves tras su viaje por Estados Unidos.

El puente de la, todavía, Inmaculada Constitución siempre me ha parecido la bisagra entre la celebración de la democracia y el respeto por las tradiciones religiosas. Aprovechando esos días, una mujer tan contemporánea como María Teresa Campos, pionera profesional para las españolas, superviviente de enfermedades y vaivenes de todo tipo, decidió trasladar el rodaje de su reality show Las Campos a Miami e invitarme a recorrer parte de la ciudad en un barco junto a sus hijas, Terelu y Carmen.

María Teresa hizo una visita al programa donde colaboro, Suelta la Sopa, con un éxito inmaculado. “La gente se sorprende de que a mi edad siga tan activa. Pero, Boris, si al principio de mi carrera luché porque me dieran un espacio pese a no ser una muchachita con cara bonita, ahora me planteo ser yo la que decida cuándo me retiro”. María Teresa está en forma y la dinámica de esta tercera temporada de su reality llega regada de sentido del humor y de ese surrealismo cañí. Mientras navegábamos frente a las casas de los famosos en las islas artificiales de la bahía, Carmen y Terelu me acribillaron a preguntas sobre el estilo de vida en Miami. “Para mí es hortera total”, sentenció, sin tapujos, Terelu. “Muy nuevo rico”, zanjó Carmen. Y María Teresa me susurró al oído: "Lo que más agradezco de este viaje es que llevamos seis días sin hablar de Puigdemont”.

En cambio, el acoso sexual es de lo que más se habla en Miami Art Basel. La feria de arte también tiene una crisis a la que enfrentarse: podría ser que el arte contemporáneo interese un poquito menos. El cuadro más caro de la historia, vendido hace unas semanas, fue una obra maestra del Renacimiento, firmada por Leonardo da Vinci. La exposición del año en el Metropolitan de Nueva York está dedicada a dibujos de Miguel Ángel. Y cuando vas a verla pasas antes por un pasillo dedicado al centenario de la muerte de Rodin. O sea, el arte contemporáneo ha dejado de ser noticia contemporánea. “El éxito de Art Basel Miami coincidió con la burbuja inmobiliaria. Mientras más casas vendías, más espacio y paredes había para llenar de arte contemporáneo. No hay suficientes picassos para tantas casas, ¿entiendes?", me informan durante una magnífica cena al aire libre ofrecida por el hotelero Alan Faena. Y para que la feria siga siendo una fuente de ingresos, los relaciones públicas de la ciudad han decidido rellenarla de fiestas alternativas que generan más tráfico y agotamiento entre los invitados, una fauna de figurantes que no compran nada pero animan muchísimo mansiones y museos. En medio de todo ese furor, el actor Owen Wilson contempla un par de Joan Miró, mientras señoras de todas las edades esperan por un artístico selfie. Bruce Weber recibe una cena homenaje a pesar de que la sombra del acoso sexual casi interrumpe el hermoso discurso en honor a toda su carrera como fotógrafo que presenta Bob Colacello. Y la gala Global Gift de Eva Longoria y Ricky Martin la decoración es como para ganar un premio a mejor obra de arte emocionante y convincente. Así se vive Miami Art Basel, una Disneylandia de fiestas que mezcla millonarios y estrellas de verdad con aspirantes y figurantes con cara de cuadro.

Georgina Rodríguez y su hija Alana Martina, en la portada del último número de la revista '¡Hola!'.
Georgina Rodríguez y su hija Alana Martina, en la portada del último número de la revista '¡Hola!'.

Las revistas necesitan nuevas caras cada semana. ¡Hola! ha estrenado la de Alana Martina, la hija recién nacida de Georgina Rodríguez. Aprovechando el ambiente navideño y el resurgir del arte renacentista, la biblia del corazón decidió retratarlas más como una dulce Madonna con niño que como una Sagrada Familia. Mientras, Cristiano Ronaldo, padre de Alana Martina y dios del fútbol, permanece ocupadísimo entrenándose cuerpo a cuerpo en el campo. La imagen de la jovencísima Alanita no está pixelada y se ha armado un encendido debate en el que se habla tanto de eso como de la ropa animal print de Dolce&Gabbana. Creo recordar que lo mismo le sucedió a Suri Cruise, la única hija biológica de Tom Cruise, que es influencer desde antes de aprender a hablar. Quizás sea el sino de esta nueva generación de famosos al nacer, que antes de que aprendan algo ya son una fuente de ingresos para todos los que participan. El público también parece favorecer a esos hijos con pedigrí antes que los que nacen sin ese ADN. Serán temas apasionantes de los que hablar en una próxima travesía con María Teresa Campos y sus célebres hijas.