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¿Un momento de convergencia constitucionalista?

El procés catalán parece haber producido un doble efecto sobre el actual escenario político español

Manifestantes a favor de la unidad de España y en contra del Gobierno destituido delante del cuartel de la Guardia Civil de Girona.
Manifestantes a favor de la unidad de España y en contra del Gobierno destituido delante del cuartel de la Guardia Civil de Girona.

Siete de cada diez votantes socialistas (el 67%) aprueban el modo en que el Gobierno del PP está aplicando el artículo 155 de la Constitución en Cataluña, según el sondeo de Metroscopia. Y más de la mitad de esos mismos votantes socialistas (el 56%) considera que el Gobierno de Rajoy está gestionando la situación catalana de manera adecuada.

Las cifras, tan significativas como infrecuentes, expresan la existencia de un momento especial en la opinión pública española. Momento cuya novedad aún resulta difícil de valorar pero que parece el anuncio de un cierto cambio de clima, un brote de convergencia constitucionalista y un relativo descenso de las divergencias partidarias entre las fuerzas políticas del bloque constitucional.

La disminución del antagonismo partidario entre una parte de sus respectivos electorados —muy agudizado siempre sobre todo entre PP y PSOE— parece tener su origen en la presencia de un adversario común (la amenaza separatista) pero también, como los datos del sondeo dejan traslucir, en la existencia —por fin— de un relato igualmente común y compartido frente a la amenaza.

Para medir de manera eficiente ese fenómeno de incremento recíproco de simpatías basta con comparar los datos de los sondeos de Metroscopia de agosto y noviembre referidos a la percepción por parte de los distintos electorados de cada una de las marcas que configuran el espacio político.

Así, el porcentaje de votantes socialistas que aprueban al PP pasa del 12% en agosto al 28% en noviembre, un crecimiento de 16 puntos. En sentido inverso, la aprobación entre los votantes socialistas a Unidos Podemos desciende 12 puntos, del 23% al 11%, una significativa inversión de posiciones que sitúa a Podemos como la fuerza política con menor aprobación entre los votantes socialistas.

Del reducido 18% de votantes del PP que aprobaban la actuación política del PSOE en agosto se pasa al 43%, 25 puntos más, en noviembre.

En el caso de Ciudadanos y el PSOE la tendencia es similar: del 19% de los votantes de Ciudadanos que concedían su aprobación al PSOE en agosto se pasa ahora al 40%, 21 puntos más. Y del 33% de los votantes socialistas que otorgaban su aprobación a Ciudadanos en agosto se pasa a cerca de la mitad, el 48%, en noviembre.

A la vista de estos datos, el procés catalán parece haber producido un doble efecto sobre el actual escenario político español: ha compactado en parte el bloque constitucional y ha contribuido a suavizar los antagonismos y las divergencias de los respectivos electorados en el campo de juego.

Marcos Sanz Agüero es analista senior de Metroscopia.

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