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Giorgio Armani prepara su sucesión a los 83 años

El diseñador deja una gran parte de su fortuna a la filantropía

Giorgio Armani, al finalizar su desfile en Milán.
Giorgio Armani, al finalizar su desfile en Milán. Antonio Calanni / AP

¿Qué será del imperio de Armani después de Giorgio Armani? El pope de la moda italiana, de 83 años, fundador del segundo mayor grupo del país después de Prada, todavía no ha comunicado, al menos oficialmente, quién le sustituirá al frente de la empresa cuando decida jubilarse. Lo que sí cuenta, con todo lujo de detalles, en una larga entrevista en el Corriere della Sera son sus preocupaciones por dejar atadas las cosas en una empresa que factura 2.500 millones de euros al año. “Es algo duro, muy duro”, asegura el diseñador pensando en su retirada. “Una cosa es ser consciente de que ya tienes una edad, otra es saber que cargas con el futuro de 8.000 personas, que 8.000 personas dependen de ti”, confiesa quien admite que decidir cómo repartir su riqueza le quita el sueño. “Créanme: tener que decidir dejo esto o aquello, esto es justo o no es justo, es horrible”.

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A través de un sigiloso y poco publicitado plan de sucesión, que le ha llevado cinco años de trabajo, el empresario se está preparando dar un paso al lado. En 2016 creó una fundación con su nombre con el objetivo de salvaguardar el futuro de la empresa de moda. Al estilo de otros empresarios, como los estadounidenses Warren Buffett o Bill Gates, en lugar de dejar las sociedades en manos de sus familiares el italiano transfiere la mayor parte de su capital a labores filantrópicas. Sus herederos recibirán el resto. Lo explica en la entrevista, que, por su tono, parece una despedida adelantada: “La Fundación Armani tendrá el doble objetivo de invertir en actividades benéficas [a favor de niños y ancianos desfavorecidos] y gestionar la [empresa] Giorgio Armani Spa y garantizar su equilibrio”. La Fundación, que está bajo su administración hasta el día de su muerte, según cuenta, tendrá la última palabra en todas las decisiones del consejo de administración de la casa de moda, donde se sientan, entre otros, sus herederos: su hermana Rosanna, sus tres sobrinos y su fiel colaborador y amigo Leo Dell’ Orco. Con la experiencia de la edad y la devoción por su imperio, Armani ha estudiado este engranaje “para mantener la armonía y la unidad entre los que vendrán después y evitar ventas o escisiones en la empresa”.

Giorgio Armani, al final de su desfile en Londres en 2017.
Giorgio Armani, al final de su desfile en Londres en 2017.Vittorio Zunino Celotto / Getty Images

Las maniobras previas a la jubilación del rey de las pasarelas abarcan también mayores inversiones en el sector digital y una apuesta por los accesorios. “El 85% de nuestra facturación viene ahora de las prendas y solo el 15% de los accesorios”, dice Armani, “mi objetivo es llegar a un 70-30% en tres años”, anuncia. Para ello, ha fichado un grupo de diseñadores de bolsos, cinturones y zapatos y ya tiene entre bastidores una colección de accesorios de firma Armani para la temporada otoño/invierno de 2018. Sin embargo, la facturación descenderá el 5% en 2017 y 2018, según los datos aportados por Giorgio Armani, pero espera que las aguas vuelvan a su cauce 2019. Y entonces, quizás, llegue la jubilación.

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