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Carla Bruni, confesiones de una exprimera dama

Casi diez años después de su matrimonio con Nicolás Sarkozy, habla de sexo y su amor por él mientras promociona su nuevo disco y vuelve a causar sensación como modelo en el desfile de Versace

Carla Bruni y Nicolas Sarkozy en la gala solidaria contra el Alzheimer en Paris, el pasado mes de enero.
Carla Bruni y Nicolas Sarkozy en la gala solidaria contra el Alzheimer en Paris, el pasado mes de enero. Cordon Press

Carla Bruni tiene 49 años y se muestra pletórica. La presentación de su último disco, French Touch, con versiones de once de sus canciones favoritas –temas de The Rolling Stones, Depeche Mode, AC/DC, Lou Reed o Abba­– y su estelar aparición en el desfile de Versace que conmemoraba el 20º aniversario de la muerte del diseñador, le han devuelto a un primer plano informativo y ella no ha dejado indiferente a nadie con sus declaraciones.

“Mi marido es un combatiente, un ejemplo de resistencia, de fuerza y también de suavidad. Es una persona muy inteligente y sabia. Pero estoy locamente enamorada de él, así que no soy muy objetiva”, decía recientemente sobre Nicolás Sarkozy en una entrevista publicada en El País Semanal. Próximo el décimo aniversario de una boda que se celebró cuando Sarkozy era presidente de Francia y por la que nadie apostaba, Bruni lo deja bien claro en las entrevistas que está concediendo con motivo de la promoción de su disco: “Me sigue atrayendo mi hombre. El sexo con él también es fantástico. Me aseguro de que siempre haya un poco de misterio”, desvela Bruni. “Creo que es importante sentirte muy atraído por la persona con quien te casas. Cuando en una pareja ya no hay ningún misterio y no se desean el uno al otro, es cuando se sienten tentados a engañarse, a mentir y, entonces, se acabó”, dice la exprimera dama.

Carla Bruni en su faceta de cantante en una imagen compartida en su Instagram.
Carla Bruni en su faceta de cantante en una imagen compartida en su Instagram.

Con sus palabras, la que fue top model en los ochenta y cantante en solitario desde hace finales de los 90, viene a decirle al mundo que ella ha encontrado la fórmula perfecta con quien fue el máximo mandatario galo por el partido conservador: “En un matrimonio, debe haber deseo y amistad por ambas partes. Cuando él vivía en el hermoso palacio que es el Elíseo”, ha contado Bruni a la web estadounidense de moda y estilo Refinery29, “si no tenía cenas de trabajo, yo le llevaba todas las noches a casa para que pudiéramos compartir una comida y hablar juntos, porque somos amigos. En una relación también debes de estar muy cómodo, porque solo fuego y pasión conducen a la destrucción”.

De cultura francesa pero carácter italiano, como ella misma se define, la dualidad forma parte de su personalidad y la voz susurrante que la caracteriza como cantante podría ser el retrato de esa persona tímida pero decidida a exponerse que dice ser. Más cuidadosa con sus declaraciones públicas desde que decidió en 2008 convertirse en esposa de un político, sabe manejar los tiempos y la temperatura con los periodistas: puede ser cálida hasta el punto de compartir unas cervezas en la cocina de su casa para una entrevista que otros prefieren realizar en el reservado de un exclusivo hotel, y al mismo tiempo blindarse cuando las preguntas le incomodan. Pese a ello una de sus últimas entrevistas al diario The Times levantó la polémica cuando Bruni afirmó: "Nicolás me salvó de ser alcohólica. Él nunca bebe, ¿puedes creerlo? Me encanta el vino y el champán, pero no bebo si no somos dos. No voy a abrir una botella para mí, porque no es muy divertido beber solo", dijo.

De izquierda a derecha, Carla Bruni, Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Cindy Crawford and Helena Christensen durante el desfile de Versace el pasado 22 de septiembre en Milán.

No beberá sola pero tampoco renuncia a vivir libremente y seguir engordando su currículo de modelo y cantante. Cuando Sarkozy era presidente, y ella llevaba solo unos meses casada con él, lanzó su tercer disco y no faltaron las preguntas sobre si aquello había gustado en el Palacio del Elíseo. Su contestación no dejaba espacio para la duda: “Nadie ha interferido en mis decisiones. A nadie le importan”.

Ahora con su marido fuera del primer plano político, la libertad de entonces es aún más evidente. Por ejemplo, durante la actual gira de promoción de su disco por Estados Unidos, Nicolás Sarkozy la ha acompañado, pero siempre ha permanecido en un segundo plano dejando el protagonismo a quien es la estrella en ese momento: su mujer, Carla Bruni. Padres de una niña en común, Giulia, que cumplirá seis años el próximo día 19, ella tiene otro hijo de 15 años fruto de su relación con el filósofo Raphaël Enthoven. De Giulia, rubia y delicada, la modelo ha compartido algunas imágenes en las que no se ve la cara de la niña pero sí la alegría que proporciona a la pareja a tenor de los comentarios que acompañan las fotografías en su Instagram: “Mi amor Giulia, tan mona que pega con el paisaje. Mis pequeños abrazos de hadas" o “El amor de mi vida. Más allá de la ternura. El encanto de la infancia”.

De su otro hijo, Aurélien, se sabe que quiere ser paleontólogo, que es comunista y amante del heavy metal, pero quizá lo que más sorprende es que, junto a su amigo Julien, tiene un canal en YouTube, Motorsport Gigantoraptor, que cuenta con 33.000 seguidores, en el que habla de manera sencilla sobre temas científicos. Un joven que con solo 6 años se vio envuelto en el revuelo mediático que supuso la relación de su madre con el entonces presidente de Francia y que hoy vive con ellos y su hermana pequeña en una casa exclusiva pero hogareña, como le gusta a Bruni, del distrito 16 de París. Allí, su madre sigue aprovechando la noche para componer, momento en el que encuentra el silencio, el misterio y la magia que dice necesitar para reunirse con su yo más creativo.