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Tres trucos baratos y rápidos para mantener impoluto tu calzado de ante

Apenas hay que invertir unos minutos y no hace falta dejarse un dineral en productos de limpieza específicos

Bien tratado, el ante es un material que resiste con entereza el trote y el paso del tiempo.
Bien tratado, el ante es un material que resiste con entereza el trote y el paso del tiempo. Getty

El pionero del rock and roll Carl Perkins en 1955 y Elvis Presley un año después (y Moris, en la versión en español de 1978) le dedicaron una canción a los zapatos de este material conocido como ante o gamuza (Blue suede shoes). Con todo merecimiento: la versatilidad de este calzado, que se puede llevar tanto en verano y primavera —en forma de mocasines— como en otoño e invierno —botas, deportivas o zapatos—, el confort que aporta a los pies y el hecho de que nunca pasa de moda, convierten a los zapatos de ante en un acierto seguro. "El ante es un material muy cómodo que se adapta perfectamente a los pies. Y si es de buena calidad, el calzado de ante puede durar muchísimos años", asegura Gonzalo López Otero, gerente de Calzados Losal. "Si se cuida bien, tienes zapatos para siempre, porque es un material flexible y resistente", coincide Luis Mancho, gerente de la zapatería artesanal Luis Mancho.

Mantenerlos impolutos es sencillo, apenas quita unos minutos y no implica dejarse un dineral en productos de limpieza específicos. Bien tratado, el ante resiste con entereza el trote y el paso del tiempo. "Basta con cepillar los zapatos cada dos o tres días con un cepillo (de dientes o de uñas) para quitarles el polvo o la suciedad que hayan podido coger durante su uso", explica López Otero. Para los más precavidos, existe un espray protector (su precio ronda los diez euros) que repele las manchas, ayuda a que el ante se ensucie menos y protege el color. Pero si esta información llega tarde y tus zapatos de ante ya están llenos de polvo, les ha caído encima una anchoa o han sufrido rozaduras, que no cunda el pánico. En ICON tenemos la solución: tres trucos sencillos, rápidos, baratos y para toda la familia.

Truco 1. Humedecer y cepillar

¿Cuándo? Cuando queremos poner a punto nuestros zapatos de ante.

¿Qué necesito? Un cepillo de dientes o uñas, jabón de pH neutro (sin perfumes) y agua.

¿Cómo? Mojar el cepillo en agua con jabón, humedecer y cepillar el calzado realizando movimientos circulares. ¡Atención! Humedecer no quiere decir empapar el calzado en agua con jabón. "Lo ideal es cepillar primero en un sentido y luego en el otro para que el ante quede suelto", señala Mancho.

Truco 2. Polvos de talco

¿Cuándo? Cuando tu calzado de ante tiene alguna mancha de grasa.

¿Qué necesito? Polvos de talco, harina o bicarbonato (para absorber la grasa), un cepillo de dientes o uñas, jabón neutro y agua.

¿Cómo? "Lo primero es quitarse el zapato que acaba de mancharse de grasa y ponerlo bocabajo para que la grasa no penetre más y no se expanda. Después hay que echarle polvos de talco, harina o bicarbonato para que absorban la grasa que ha quedado", explica Mancho. Pasados 15 minutos toca cepillar, siempre en el sentido del pelo y sin apretar, toda la superficie de ante. Si la mancha de grasa ha dejado marca hay que poner en práctica el truco 1: mojar el cepillo de uñas o dientes en agua con jabón neutro, humedecer y cepillar el calzado realizando movimientos circulares, toda la superficie, no solo la zona donde se encuentra la mancha.

Truco 3. Goma de borrar

¿Cuándo? Cuando queremos disimular alguna rozadura.

¿Qué necesito? Una goma de borrar como las que usábamos en el colegio.

¿Cómo? Como si fuera a borrar una palabra escrita a lápiz en un cuaderno, pero con más delicadeza."Hay que pasar la goma solo por las zonas que tienen rozadura. Después conviene cepillar todo el zapato para que quede toda la superficie igualada", apunta Mancho.

Vale, y ahora que están limpios, ¿qué hago? "Hay que dejarlos secar con una horma que estiren el zapato. Esto evita que se deformen con la humedad", señala Mancho. Para que el lavado de cara les dure más conviene guardarlos en una bolsa de tela o papel que los proteja del polvo. Gonzalo López Otero recomienda ampliar el uso de la horma y ponerla siempre en el interior de los zapatos de ante antes de guardarlos.

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