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Vivir con discapacidades en Tinduf

  • En los campos de refugiados saharauis de Tinduf viven 32.100 niños. Llevan cuarenta años exilados en el desierto de Argelia, que les permite la estancia pero no regulariza su situación, por lo que en la práctica no existen. Entre ellos hay menores invidentes que lo tienen todavía más difícil.
    1En los campos de refugiados saharauis de Tinduf viven 32.100 niños. Llevan cuarenta años exilados en el desierto de Argelia, que les permite la estancia pero no regulariza su situación, por lo que en la práctica no existen. Entre ellos hay menores invidentes que lo tienen todavía más difícil.
  • El patio de la escuela de educación especial es el lugar de juegos de los niños con discapacidades. El centro, creado con ayuda de la cooperación internacional, atiende a 23 menores invidentes, con autismo, con Síndrome de Down u otras discacpadiades.rn
    2El patio de la escuela de educación especial es el lugar de juegos de los niños con discapacidades. El centro, creado con ayuda de la cooperación internacional, atiende a 23 menores invidentes, con autismo, con Síndrome de Down u otras discacpadiades.
  • Salma tiene cinco años y padece un trastorno del espectro autista. Si no le das de comer, no come, si no le das de beber, no bebe. Solo muestra interés por roer cables. A Zeinuha su madre, le preocupa su falta de interés por las cosas pero se alegra de que a ella, la reconozca. En la escuela de educación especial se aseguran que los niños reciban al menos dos comidas al día gracias a un acuerdo de cooperación con Cruz Roja Internacional.rn
    3Salma tiene cinco años y padece un trastorno del espectro autista. Si no le das de comer, no come, si no le das de beber, no bebe. Solo muestra interés por roer cables. A Zeinuha su madre, le preocupa su falta de interés por las cosas pero se alegra de que a ella, la reconozca. En la escuela de educación especial se aseguran que los niños reciban al menos dos comidas al día gracias a un acuerdo de cooperación con Cruz Roja Internacional.
  • Gracias a las escuelas de educación especial se ha pasado de tener a las personas con discapacidad atadas para que no escapasen de las jaimas a tener programas individualizados con la ayuda de asistentes sociales, psicólogos, fisioterapeutas y monitores para intentar que los menores sean tan autónomos como sea posible y lleven una vida integrados con el resto de habitantes del campo.
    4Gracias a las escuelas de educación especial se ha pasado de tener a las personas con discapacidad atadas para que no escapasen de las jaimas a tener programas individualizados con la ayuda de asistentes sociales, psicólogos, fisioterapeutas y monitores para intentar que los menores sean tan autónomos como sea posible y lleven una vida integrados con el resto de habitantes del campo.
  • En el interior de una jaima se realiza la ceremonia del té. La sociedad saharaui es marcadamente matriarcal, herencia de un pasado nómada y beduino.
    5En el interior de una jaima se realiza la ceremonia del té. La sociedad saharaui es marcadamente matriarcal, herencia de un pasado nómada y beduino.
  • Buda no puede hacer nada por sí mismo, y su madre Zeinab agradece la ayuda de los vecinos. Su esperanza es que su hijo consiga ganar autonomía y que, al menos, pueda ir al baño él solo.
    6Buda no puede hacer nada por sí mismo, y su madre Zeinab agradece la ayuda de los vecinos. Su esperanza es que su hijo consiga ganar autonomía y que, al menos, pueda ir al baño él solo.
  • Mamadou sufre epilepsia y otros trastornos y aún usa pañales. Pero es consciente de su discapacidad y ayuda con los niños más pequeños de la escuela. Para Mourguef, su hijo será siempre una bendición: "¡Nos lo ha dado Alá!".rn
    7Mamadou sufre epilepsia y otros trastornos y aún usa pañales. Pero es consciente de su discapacidad y ayuda con los niños más pequeños de la escuela. Para Mourguef, su hijo será siempre una bendición: "¡Nos lo ha dado Alá!".
  • Fatimetu es monitora de la escuela de educación especial y enseña costura a otras adolescentes del centro. Ella es invidente y fue en su momento alumna de la escuela. Habla castellano porque ha viajado a España en varias ocasiones con el programa ‘Vacaciones en paz’.
    8Fatimetu es monitora de la escuela de educación especial y enseña costura a otras adolescentes del centro. Ella es invidente y fue en su momento alumna de la escuela. Habla castellano porque ha viajado a España en varias ocasiones con el programa ‘Vacaciones en paz’.
  • Tara (derecha) atiende las indicaciones de El Hawari, el director del centro, que es sociólogo y especialista en la atención a invidentes. rnEn la escuela lamentan que las largas distancias dentro del recinto y el estado de los caminos en pleno desierto dificultan la asistencia de muchos alumnos con dificultades motrices o de visión. rn
    9Tara (derecha) atiende las indicaciones de El Hawari, el director del centro, que es sociólogo y especialista en la atención a invidentes. En la escuela lamentan que las largas distancias dentro del recinto y el estado de los caminos en pleno desierto dificultan la asistencia de muchos alumnos con dificultades motrices o de visión.
  • Una joven saharaui desde el interior de la escuela ordinaria. En el desierto no hay futuro. Si estudias, tienes la posibilidad de cursar una carrera en el extranjero. Pero, al no tener papeles, debes volver con tu título al desierto, donde no te sirve para nada. rn
    10Una joven saharaui desde el interior de la escuela ordinaria. En el desierto no hay futuro. Si estudias, tienes la posibilidad de cursar una carrera en el extranjero. Pero, al no tener papeles, debes volver con tu título al desierto, donde no te sirve para nada.
  • Para muchos niños del campo de Tinduf, el desierto del Sáhara, una extensión tan grande como Estados Unidos, es su grna campo de juego. Pero los niños con discapacidad no pueden jugar más allá de las paredes de paja y barro o de las telas de una jaima.
    11Para muchos niños del campo de Tinduf, el desierto del Sáhara, una extensión tan grande como Estados Unidos, es su grna campo de juego. Pero los niños con discapacidad no pueden jugar más allá de las paredes de paja y barro o de las telas de una jaima.