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Este filósofo tiene la clave para idenficar a los nuevos modernos

Iñaki Domínguez acaba de publicar 'Sociología del moderneo', un ensayo pop sobre los rasgos que caracterizan a esta subcultura

Baddie Winkle, la conocida anciana' hipster' de Instagram
Baddie Winkle, la conocida anciana' hipster' de Instagram

Iñaki Domínguez es licenciado en Filosofía, doctor en Antropología Cultural, músico y ¿moderno? "En un principio, no me definiría como tal, pero bueno, eso es un topicazo", dice entre risas este madrileño que acaba de publicar con la editorial Melusina su primer libro, Sociología de moderneo. Un ensayo en clave pop en el que explica, a través de teorías sociológicas, referencias cinematográficas o musicales y experiencias propias, los pilares del moderneo actual. "Como el tema hipster era muy mediático, me pareció interesante aplicar los métodos de las ciencias sociales para estudiar este fenómeno con el que había crecido", apunta. La necesidad de distinción, el consumo, la conciencia (o la falta de ella), la arrogancia... en su ensayo trata todos los rasgos que caracterizan a esta tribu urbana.

A simple vista, ¿cómo identificamos a un moderno?

En mi libro hablo de las constelaciones, que son combinaciones de elementos estandarizadas por el mercado que transmiten un determinado mensaje. A nivel de indumentaria, si ves una persona que con barba, pitillos y una fixie, se daría una constelación hipster y sabríamos identificar a esta persona. Las constelaciones son herramientas del mercado para fijar identidades y venderlas.

"Las constelaciones son herramientas del mercado para fijar identidades y venderlas"

¿Describirlos así no sería caer en clichés?

No es un cliché ni un prejuicio, es una forma de lenguaje no verbal que la persona adopta conscientemente. Cuando eliges unos elementos determinados por el mercado asociados a la marca hipster es normal que los demás te identifiquen como tal.

En tu libro identificas a Gómez de La Serna como el primer hipster, ¿Qué pinta él en todo esto?

El hipsterismo surge en EE.UU, más o menos, en los años cuarenta. Eran personas creativas que tenían una cosmovisión diferente, hacían asociaciones de ideas poco comunes. Gómez de La Serna es una persona interesante porque era muy creativo, predecesor del surrealismo. Hacía performance en España cuando eso no era común, iba por libre, tenía su propio sistema de creencias y por tanto, servía de modelo de protohipster.

¿Y cuál es su relación con Beck?

Cubierta de 'Sociología del moderneo', de Iñaki Domínguez
Cubierta de 'Sociología del moderneo', de Iñaki Domínguez

Yo creo que Beck es el predecesor del hipsterismo actual. Sobre todo, desde la publicación de su disco Odelay. Es una persona muy creativa, emplea el pastiche musicalmente, reinterpreta viejos fenómenos para venderlos como algo novedoso. Hoy en día, el moderneo se caracteriza, en gran medida, por reciclar viejos fenómenos en clave novedosa. O sea, creo que ambos tienen algo de hipster.

¿Los pijos son ahora los nuevos modernos?

El moderneo es un producto cada vez más masificado y que integra cada vez a más personas. La palabra surge en torno al año 2000, pero en España los modernos han existido desde los sesenta, desde el boom económico y la integración de España en el liberalismo. En cada época tiene una encarnación: en los sesenta eran los hippies, en los ochenta los nuevos románticos, en los noventa los fiesteros y hoy en día, los hipsters. Tradicionalmente eran personas de clase media que tenían ciertos recursos y se preocupaban más de estos problemas identitarios que de ganarse el sustento. Contaban con unos medios básicos de vida y tenían unos nuevos anhelos. Ahora mismo el moderneo está extendiéndose y lo que tradicionalmente llamábamos pijos, están desapareciendo a nivel estético. Prefieren participar en esta cultura más guay, más atractiva, porque el pijerío tradicional es demasiado retrógrado o anticuado. El pijerío tradicional permanece entre las clases más altas, que prefieren visibilizar sus privilegios sociales manteniendo esta estética más adecuada.

Si los hippies evolucionaron en yuppies, ¿en qué van a evolucionar los hipsters?

Es difícil de decir porque vivimos en una época económica bastante precaria. En los años sesenta se produce una época de expansión económica por eso era fácil ver que se integrarían en modelos económicos boyantes y adoptar roles de importancia social. Vaticinar a donde van a ir los hipsters actuales es difícil, no me atrevo.

¿La cuna del moderneo es Malasaña o se está trasladando a Lavapiés?

No, no lo creo. Creo que Lavapiés está cayendo en el modelo de Malasaña, pero Malasaña todavía tiene esa aura y todavía la está reteniendo. Lavapiés se está gentrificando a pasos agigantados, pero todavía sigue asociado a otras tribus urbanas como pueden ser los "perroflautas".

En tu libro hay unos títulos que, sin profundizar en ellos, pueden resultar un tanto polémicos. Por ejemplo: "conciencia o falta de ella".

Digamos que en lo relacionado a la conciencia crítica, existen unos niveles. Una persona que quiere pertenecer a toda costa a un grupo prescinde más de su consciencia critica que otros que van por libre. Creo que hay una serie de dogmas que caracterizan al moderneo en España y para pertenecer a dicha subcultura es necesario tomar esos dogmas como ciertos. Si adoptas unos dogmas sin analizarlos, de algún modo te acabas comportando de una forma un tanto enajenada. Parece que con esto evitamos analizar a los demás, simplemente los valoramos desde el exterior.

También analizas la relación de los modernos con las drogas. ¿prefieren el MDMA o los 'cupcakes'?

Los modernos, desde la segunda mitad del siglo XX, siempre han estado asociados al consumo de drogas, era parte de su identidad. Sin embargo, la identidad moderna no está tan vinculada al consumo de drogas. Uno puede ser moderno y pasarse la vida en una pastelería o comiendo brunch. Pero todavía se consumen drogas y entre los modernos imperan drogas como el MDMA. Porque creas cierta empatía con el otro y es una forma de conectar a un nivel más profundo. Es una necesidad que tenemos hoy en día porque ya no hay forma de trascender la realidad.

¿Un informático o un banquero pueden ser modernos?

Por supuesto (risas), pero el moderneo está en el imaginario colectivo vinculado a ciertas profesiones: community manager, blogger, influencer, etc. Representan ese hedonismo tan propio del moderneo en el que el trabajo tiende a ser ocio y el ocio tiende a ser trabajo.

"Hemos interiorizado los valores del mercado. Así que nosotros, en lugar de transmitir simpatía o encanto, nos mostramos arrogantes y distantes"

¿El trap es la nueva música de los modernos?

No lo sabría decir, la verdad es que a mí no me gusta nada (risas). Es posible, cuando estuve en Cha Chá estaba sonando a tope. En EEUU está muy vinculado a las clases trabajadoras, pero si no es la música del moderneo, sí que la hay que tener en cuenta.

Los modernos actuales tienen un elemento que no tenían los anteriores. Estos representaban lo último; sin embargo, los modernos actuales tienen cierta nostalgia, en muchos casos escuchan música retro. Por ejemplo, hay una discoteca que organiza fiestas con música de baile de Inglaterra de finales de los ochenta. Los Zombie Kids también hacían otro pastiche con música muy conocida: Nirvana, The Prodigy… clásicos de la música combinados entre sí.

¿La arrogancia es el arma de seducción de los modernos?

La altivez es un fenómeno cada vez más común y consiste en que las personas hemos interiorizado los valores del mercado. En un mercado capitalista, los productos menos accesibles son los más valiosos. Así que nosotros, en lugar de transmitir simpatía o encanto, nos mostramos arrogantes y distantes. Así supuestamente tendremos más valor. Lo que pasa es que cuando llevas ese tipo de arrogancia al extremo, al final no puedes ligar porque lo que haces destruir cualquier posible interacción.

¿Un moderno tiene fecha de caducidad o es un estado mental?

Creo que el tema del moderneo se está prolongando hasta edades bastante avanzadas. No solo eso, está surgiendo la figura del anciano moderno. No me sorprenderá que en unos años haya en los geriátricos ancianos raperos, hipsters, y ese tipo de cosas. Se promueve el consumo de una manera que queremos seguir consumiendo hasta unas edades muy avanzadas.

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