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Cómo Factory Records es el sello discográfico más influyente para la moda

El fenómeno de las bolsas de Rough Trade es una chiquillada al lado de la presencia del sello de Manchester en la estética urbana. Rayas en diagonal, flores cursis y ondas radiofónicas son cosecha suya

Peter Hook y Stephen Morris, bajista y batería de Joy Division y New Order, en The Haçienda en 1985.
Peter Hook y Stephen Morris, bajista y batería de Joy Division y New Order, en The Haçienda en 1985.

Closer, la colección otoñal 2003 de Raf Simons, surgió de una obstinación. La del diseñador belga por el artwork que Peter Saville dejó impreso en sus años de la Factory Records. De sobra es conocida la pasión de Simons por la cultura pop británica, pero en concreto por la ola musical que sucumbió a Manchester durante los 80 lo que hace que revise una y otra vez el catálogo que tuvo en su haber este sello.

Esta colección masculina, protagonizada por unas parkas —a primeras— sin nada reseñable, han adquirido el valor de piezas de museo y se subastan en grailed.com por 20 mil dólares. Su apariencia simple (una silueta mod ajustable en el bajo) esconde su peculiaridad en la espalda. Nada menos que las célebres carátulas de Saville pintadas a mano por Stef Driesen y Antonietta Deluca. De las ondas radiofónicas que el diseñador gráfico tomó de un libro de astronomía para el Unknown pleasures de Joy Division al Power, corruption & lies de New Order. Este bodegón de flores ha sido, junto al smiley face de Nirvana o la ilustración del álbum Goo de Sonic Youth, uno de los grandes hits del universo camisetero de los últimos años. Vans, Supreme y Sandro (esta última lo hizo en O/I 2016) han ido versionando la portada que Saville realizó en 1983, que a su vez se trata de una reproducción del cuadro Una cesta de rosas del artista Henri Fantin-Latour. Como siempre, Raf Simons ha sido un visionario y, en ese sentido, la conexión con Factory Records es estrecha y palpable.

Así ha influido el universo Factory Records en la moda

¿Así vestiría el sonido Madchester ahora? Lo dudamos, pero el guiño de Kris Van Assche para Dior Homme pv 17 a la estética del sello resulta familiar.
¿Así vestiría el sonido Madchester ahora? Lo dudamos, pero el guiño de Kris Van Assche para Dior Homme p/v 17 a la estética del sello resulta familiar.

Al igual que sucede en el resto del universo de su creador Tony Wilson, este sello fue una consecuencia de su interés por la contracultura que recogió su propio programa de música pop So it goes en Granada TV. Como retrató el director Michael Winterbottom 24 hour party people, fue un concierto de los Sex Pistols en 1976 lo que marcó un antes y un después. Dejó a un lado las greñas hippies y el halo glam de su vestimenta por las chupas de cuero y adoptó cierto talante social y político en los contenidos musicales de su show televisivo. Asumió el papel de comisario de la movida musical creando en 1978 The Factory Club para dar a conocer nuevos talentos musicales. Pero su vena paternalista no se conformó con eso: decidió crear con unos antiguos compañeros de colegio católico —el actor Alan Erasmus, Rob Gretton (mánager de Joy Division), el productor Martin Hannett y el mismo Peter Saville el sello Factory Records. Y como era de esperar, ahí nada funcionaría de modo convencional, todo era caos y desorganización, cimentado en el ya ADN radical de una ciudad como Manchester y en la utopía anárquica que Wilson tenía en mente.

El modo de "clasificar" su catálogo, revolucionario y anti organizativo, era asignando al tuntún un número precedido de las letras "FAC" a todos los lanzamientos incluyendo música y vídeos y que recuerdan al código numérico que el diseñador Martin Margiela —fan incondicional del sello— usó desde sus comienzos. Esta alocada clasificación que incluyó desde los dos álbumes de Joy División y, tras el suicidio de Ian Curtis, su reconversión en New Order; los de Happy Mondays, The Durutti Column, James… sobrevivió al cierre del sello en 1992; a su catálogo se incorporaron la película 24 hour party people (FAC 401) y el ataúd de Tony Wilson (FAC 501) en 2007. Y cómo no, el club más famoso de Reino Unido, The Haçienda, registrado como FAC 51. El primer templo de la cultura de club, cuyo envoltorio industrial se inspira en el movimiento situacionista, llevó a Ben Kelly a pintar las columnas de una estética neoplasticista, que recuerda más a un garaje público que a un club de acid house. Y que ha inspirado a marcas de streetwear tan dispares como Adidas Y-3, Undercover, Fred Perry (con Raf Simons, cómo no) o lo útimo de Off White.

Han pasado 25 años desde que Factory Records se despidiera con una deuda de 20 millones de libras, pero la moda se empeña en seguir alimentando el mito. Ya lo dijo Tony Wilson: "Si tienes que elegir entre la verdad y la leyenda, escoge siempre la leyenda".

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