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Hablamos con las autoras de 'Amodiño', la versión viral en gallego de 'Despacito'

La banda De Vacas tiene un objetivo, devolverle la dignidad a todas las canciones denostadas por la historia y poder vivir de ello

despacito

Aunque a veces les cuesta mantener la risa en el escenario, el cuarteto gallego De Vacas va muy en serio. Esta banda no tiene 'guilty pleasures' porque nació para devolverle la dignidad a todas esas canciones maltratadas por la historia. La fascinación por las Spice Girls y el objetivo de hacerles justicia, llevó a Paula Romero, Inés Salvado y Faia Díaz a formar este grupo que se mueve entre lo melódico y la retranca. Más tarde Guillermo Fernández aportaría la guitarra y la idea ampliar el repertorio. "La verdad es que las Spice solo tienen dos discos y nos quedaríamos muy cortas", reconoce Romero.

Con un nombre que conecta con Castelao y el rural gallego ("nos sentimos muy identificadas con el espíritu tranquilo de las vacas", confiesa) y una estética naturalista propia de una Frida Kahlo de aldea, el set list de De Vacas está repleto de hits que van desde el Gangnam style hasta De noite e de día, de Enrique Iglesias. Hablamos con Paula sobre su último éxito, Amodiño, la versión en gallego del Despacito de Luis Fonsi, que está arrasando en Youtube.

¿Qué tipo de música hace De Vacas?

Nos cuesta mucho definirnos porque partimos de ser un grupo de versiones, pero no nos identificamos como tal. Al final hacemos una transformación total de las canciones, le sacamos ese envoltorio comercial, lo que hace que se distancie mucho de la original. Nosotros hacemos un poco de todo, desde una canción de Eurovisión a una de las Spice Girls. Incluso tenemos un alalás, que es una canción tradicional gallega. Así que no sabríamos que adjetivo ponerle a eso.

¿Toda canción es digna de ser versionada o alguna se resiste?

Casi todo nuestro repertorio se basa en canciones de nuestro pasado. A veces recordamos alguna, la probamos, pero puede resistírsenos. Le damos una vuelta, la armonizamos, le cambiamos el ritmo o la letra, pero el resultado no nos acaba de convencer. Por ejemplo, El Aserejé. Es como si lo tuviésemos metido en el neocórtex y no hay manera…

Sin embargo, la versión gallega de Despacito está siendo un éxito. ¿Cómo fue el proceso de Amodiño?

Queríamos hacer la canción del verano. El año pasado probamos con la del Taxi, que también sonó mucho, pero Despacito ha sido una cosa excepcional. En febrero ya todo el mundo la cantaba. Vimos que podíamos hacer algo interesante con la letra, salirnos del tópico que tratan las canciones de reggaeton, que suelen ser bastante machistas, y trasladarla a esa primera vez de la que casi nadie habla.

¿Cómo creéis que ha mejorado respecto a la original?

Bueno, yo no sé si ha mejorado o no… Esa es nuestra versión (risas). Nosotras la hemos hecho como nos ha apetecido tocarla, con una letra nueva y nuevas voces. De momento parece que está gustando, así que estamos muy contentas.

La letra está llena de eufemismos, como "hoxe non hai presa para comer a fresa". ¿Forma parte del folclore tradicional gallego?

"Vimos que podíamos hacer algo interesante con la letra, salirnos del tópico de las canciones de 'reggaeton', que suelen ser bastante machistas"

Creo que no, creo que tiene más que ver con nosotros. Los cuatro tenemos un sentido del humor bastante parecido. No buscamos que tenga retranca, es lo que nos va saliendo de forma natural. La elaboración de las letras parte de darle vueltas, hacer algo que nos divierta como punto de partida. Sobre “hoxe non hai presa para comer a fresa” cada uno que interprete lo que quiera…

¿En gallego hay tantas formas de nombrar a los órganos reproductores como a los tipos de lluvia?

¡Yo creo que hay muchas más! (risas).

¿Se podría considerar también una canción de prevención sexual?

¡Totalmente! Estaríamos encantados de que formara parte de alguna campaña.

Respecto al videoclip, ¿por qué partisteis de esa idea?

Recuperamos el estilo de nuestro primer videoclip, Gangnam style. Nos gusta esa estética, la de estar los cuatro en el sofá tranquilamente y que pase algo. Nos sentamos con la cámara delante desayunando chocolate con churros, y como la canción habla de hacer las cosas despacio, se prestaba. Todo está rodado y montado en casa, de momento, nos autogestionamos.

¿Qué puede pasar en un concierto de De Vacas?

El otro día en Melide unas chicas se subieron al escenario e hicieron la coreografía de Wannabe, de las Spice Girls. Se sintieron muy identificadas con nosotras.

"Queremos que Enrique Iglesias nos versione a nosotras"

Imagino que no es fácil aguantar la risa en el escenario...

Es que pasan cosas totalmente inesperadas. Por ejemplo, hemos transformado el famoso Pena, penita, pena de Lola Flores, en Pene, penete pene. Incluso tenemos una coreografía, con penes de silicona sujetos en palos. A veces nos sale alguno disparado y, en esas situaciones, nos cuesta mantener la compostura.

Más allá de las canciones, incluso hay gente que disfraza de vosotros.

Bueno, casi lloramos de emoción. En Xinzo había un grupo de gente disfrazado de De Vacas, ha sido todo un orgullo.

Una propuesta musical como la vuestra no siempre es fácil de encajar, ¿vosotras cómo os lo tomáis?

Ahora mismo De Vacas es una prioridad. Es un trabajo y es música. Vemos que el público cada vez quiere más, y nosotros trabajamos durante todo el año para dárselo. De momento, cada uno tenemos trabajos al margen e incluso algún otro grupo, pero tenemos mucho trabajo. Tenemos el verano con fechas confirmadas.

¿Cuál es vuestra meta?

Queremos que Enrique Iglesias nos versione a nosotras.

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