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Elecciones en Francia

Primera ronda electoral abierta pero decisiva: el domingo era el día clave. Un inesperado juego de carambolas ha allanado el camino de un hábil político de 39 años hacia el Elíseo, una de las jefaturas de Estado más poderosas del mundo. En Marche!, como Emmanuel Macron, un nuevo partido algo vacío de contenido, es un arma de doble filo, que le ha permitido nadar y guardar la ropa hasta la conquista del máximo poder. Tras saltar del barco a la deriva del Partido Socialista como ministro de Economía de Hollande, su hazaña no deja de tener su mérito como pragmático producto de marketing. Francia se ha despojado de los tradicionales partidos dominantes de izquierda y derecha sin, afortunadamente, caer en los extremos. Ha optado por un centro político más representativo de la población gala. Europa respira aliviada.— Lluís Amat. Barcelona.


El dato: los franceses han dado la espalda a los partidos clásicos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, su bipartidismo conservador/progresista se ha hundido. El análisis: otras fuerzas, de centro, derecha e izquierda, reciben la confianza de los ciudadanos debido a la inoperancia de los anteriores. La enseñanza: hay alternativas, se quita al inepto, al corrupto y al fracasado, no merecen nuestro voto. La conclusión: con sinceridad, tenemos bastante que aprender de los franceses.— Dionisio Rodríguez Castro. Villaviciosa de Odón (Madrid).


Este va a ser el dilema en la segunda vuelta de las presidenciales francesas. Populismo o democracia, Frexit o más Europa, miedo o valentía democrática. Lo dicho, Le Pen o República.— Martí Mancilla Muntada. Granollers (Barcelona).

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