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El millonario divorcio de Janet Jackson y Wissam al Mana

Fuentes cercanas a la cantante aseguran que el magnate podría darle 500 millones de dólares y que compartirán la custodia de su hijo de tres meses

Wissam al Mana y Janet Jackson, en febrero de 2014, en Milán.
Wissam al Mana y Janet Jackson, en febrero de 2014, en Milán. Getty Images

De enseñar un pezón ante más de 89 millones de espectadores a cubrir su cuerpo entero con un burka. Janet Jackson (Indiana, 1966) dio un giro de 180 grados a su vida el día que decidió comenzar una relación con el magnate qatarí Wissam al Mana. Cinco años después de haber contraído matrimonio, y solo tres meses después de nacer el primer hijo de la pareja, la cantante ha pedido el divorcio. Ahora, en juego están billones de dólares.

Ella tiene dinero suficiente como para poder vivir tranquila el resto de sus días: se estima que su fortuna alcanza los 250 millones de dólares gracias a sus más de 30 años sobre los escenarios. Él dirige el emporio Al Mana y es uno de los hombres más ricos de Oriente Próximo; su riqueza supera los mil millones de dólares. Y cuando dos millonarios deciden unir sus vidas, casi siempre un papel cobra mucha importancia: el acuerdo prenupcial. Fuentes cercanas a familia de la intérprete han asegurado a medios británicos que en dicho convenio el magnate se compromete a otorgarle unos 500 millones de dólares a la que fuera su esposa y madre de su hijo.

Más allá de la colosal cifra que está en juego, se encuentra el futuro del pequeño Eissa. Según la revista People, que confirmó la separación entre ambos, tanto Jackson como Al Mana han acordado criar juntos, o sea, tener la custodia compartida, del pequeño de tres meses. Pero expertos en religión auguran que esta decisión no será para nada sencilla. “Es prácticamente imposible educar a un niño como testigo de Jehová y musulmán al mismo tiempo”, explica el especialista consultado por la publicación.

Janet Jackson y Wissam Al Mana, en París en 2016.
Janet Jackson y Wissam Al Mana, en París en 2016. AFP

“Los temas relacionados con el menor serán grandes problemas”, augura la doctora Rita George-Tvrtkovic, profesora de Teología en la Universidad de Illinois (EE UU). La experta piensa que se evitarían muchos malos ratos si decidiesen educar a su hijo bajo una fe, y de ser así quizá quien estaría más dispuesta a ceder sería Janet Jackson.

“Durante años Janet intentó adaptarse a la cultura de él. Fue todo un reto para ella. Muchas veces se sentía defraudada por su marido. Las diferencias culturales entre ellos se volvieron más evidentes tras la llegada del pequeño. Ellos vienen de mundos muy diferentes”, ha dicho una fuente a People.

Los expertos coinciden en que ambos han decidido seguir viviendo en Londres. Lo más seguro es que la justicia decida que ambos deben compartir la custodia, situación que variaría si estuvieran en un país musulmán o si ella decidiera regresar a Estados Unidos.

Según Page Six, la separación viene precedida de la reclusión por parte de la cantante para dedicarse a ejercer su papel de madre y esposa. Incluso llegó a vestir con rigor islámico antes, durante y después de su embarazo. "La estaba volviendo loca y la estaba separando de sus fans", asegura una de las fuentes del citado portal.