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Carlo Padial: "Mi material son las cosas horribles que, al final, te hacen crecer"

En 'Doctor Portuondo', el autor catalán nos asoma a las profundidades de su mundo personal en compañía de su psicoanalista, una figura oculta y casi mítica de la que apenas queda rastro... excepto para él

Posiblemente Carlo Padial haya conseguido llevar al género de "no ficción" a una parcela nueva: Doctor Portuondo es un libro autobiográfico donde el autor parece disociado en los papeles de protagonista y narrador. Separado hasta el punto de que, en algunos pasajes, el protagonista se miente a sí mismo, miente a los personajes del libro y, a la vez, cae en contradicciones con las que pretende engañar al lector.

El resultado, que paradójicamenta apuntala el realismo del libro, es un resumen de la cosmovisión de su autor: "Vivo todo como una pesadilla hilarante", cuenta vía telefónica. Bienvenidos a la Dimensión Padial. Un lugar donde es imposible disociar lo risible de lo doloroso. "Son las memorias de una terapia psicoanalítica de alguien muy neurótico y el contraste con el doctor Portuondo, un personaje increíble y muy poco conocido que era un freudiano estricto pero que tenía influencias alucinantes que venían del psicoanálisis directo y del psicodrama", resume Padial. Todo parece una de esas ficciones incómodas que el autor suele usar en sus creaciones. "Una suma de mierdas", dice él.

"Soy el primer Narciso, el primer capullo. Tengo muy claro que yo soy el centro de la broma"

Surgen muchas dudas (la más importante es el porcentaje de realidad e invención que hay en la novela) y sigo hablando en términos de ficción porque el libro parece una parodia de los libros de autoayuda. "Quienes vengan buscando respuestas como el que lee La danza de la realidad de Jodorowsky o Enseñanzas de Don Juan de Castaneda se van a llevar un chasco. En mi libro no hay respuestas o fórmulas claras. Cuando comencé a escribir pensaba en que sería un libro muy claro, casi una elegía a Portuondo. Y lo es. En sus últimos meses, Portuondo repetía que me seguiría tratando después de muerto", explica riendo, "lo que es muy loco, porque me decía que no me metiera en lo espiritual’"

Carlo habla con fascinación de Portuondo, del contraste que mueve el libro: "Él es una figura del siglo XX y llega Internet, otro mundo y esa locura del Yo de las redes sociales". La novela, representa ese universo, con nuestros tics generacionales: "Soy el primer narciso, el primer capullo. Represento el momento en el que estamos. Él era un tipo que había vivido, boxeado… setenta años después se encuentra conmigo, que no quiero salir de Barcelona, que solo quiero escuchar a Tupac…".

El humor de Carlo es parte de su percepción: "Al final, yo soy el centro de la broma, por muy crítico y sarcástico que sea. Odio al cómico que se posiciona fuera. Me ha costado horrores incorporarlo. Ahora soy un detective privado de mí mismo. Las cosas que me angustian son el material con el que hago las cosas. Cosas horribles pero que, al final, te hacen crecer. Portuondo me ayudó mucho a llevar eso en la dirección correcta, reforzó mi Yo para enfrentarme a ello, pese a que sigo siendo un neurótico terrible".

Cuando cuelgo todavía no sé si Portuondo es real, o si es la representación del fantasma del hombre del siglo XX que ha tomado vida en la cabeza de Padial y se ha vuelto realidad en Internet. Todo parece falso: los vídeos, las fotos… Nadie del Centro Internacional de Psicología de Barcelona, el centro de terapia que habría fundado, coge el teléfono. Pero, cuando estoy a punto de entregar este texto, me llaman desde un número de Barcelona. Al otro lado está María Ángeles, viuda del Doctor Portuondo, que me dice que su marido existió y que fue un hombre poco conocido excepto por las personas vinculadas a su consulta. Ella misma explica que los videos que hay en su web los grabó el propio Padial y que se llevaban muy bien. Ya no hay duda. Como dice Padial al comienzo de su obra: "Escribiendo este libro he aprendido que cuanto más te acercas a lo real (psicológicamente hablando) más falso y risible resulta todo".

EN TERAPIA: 4 PELIS PARA ACOMPAÑAR A PORTUONDO

1. De la vida de las marionetas (Ingmar Bergman)
"De todas sus películas en las que aborda el tema de la psicoterapia esta es la mejor. Es una película que me da una envidia por la sobriedad, por la precisión inalcanzable del texto. De lo mejor que puedes ver. Con ojos nuevo".

2. Otra Mujer (Woody Allen)
"Muchas películas de Allen tienen una premisa maravillosa: poder escuchar la terapia de otros. Me flipó lo sofisticado que podía ser alguien dentro de su propia neurosis y lo lejos que quedaba de la realidad española, que es anti psicoanálisis".

3. Happiness (Todd Solondz)

"Trata el tema del psicoanálisis de una forma brutal, mostrándonos una escena en la que un psicoterapeuta ha perdido el hilo de lo que le está contando el paciente para perderse en sus fantasías".

8. Él (Luis Buñuel)

"Esta película es una maravilla en la que Buñuel demuestra entender perfectamente el psicoanálisis y vemos el tratamiento de un fanático latino para, al final, darle una buena colleja a Freud".

Doctor Portuondo: Mis días de psicoanálisis con un sabio desquiciado está publicado por Blackie Books

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