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'Crónicas Marcianas', el programa que hizo un arte de la 'telebasura'

Comenzó hace casi 20 años pero su influencia se extiende hasta los 'late night' que copan hoy la parrilla televisiva. Recordamos esta polémica joya presentada por Javier Sardà que hizo que medio país se aficionara a trasnochar. ¿Qué habrá sido de sus colaboradores?

Hubo un tiempo en España donde las noches eran mucho más divertidas que las de ahora. Al menos, las televisivas, claro -luego, cada cual, en su vida privada que haga lo que buenamente pueda-. Un tiempo en el que uno sabía que, tras aguantar el prime time de turno, le esperaba un oasis de locura, espontaneidad, improvisación y espectáculo. Un espacio donde cualquier cosa podía ocurrir, desde la actuación de una estrella internacional hasta el desnudo de un futuro finalista del premio Planeta. Aquella maravilla se llamaba Crónicas marcianas y fue la culpable de las ojeras de la mayoría de la población durante ocho entretenidos años. Ay, ¡quién los volviera a pillar!

Con Javier Sardà a la cabeza, Crónicas se convirtió en el programa más revolucionario de la televisión y también en el más denostado. Como ocurre con los formatos más arriesgados -desde Gran Hermano hasta el actual Sálvame-, nadie reconocía en público haberlo visto pero todos repetían sin cesar el '¡y eso!' de la Pantoja de Puerto Rico. De repente, los espectadores huérfanos de Esta noche cruzamos el Mississippi se olvidaban de Pepe Navarro -el presentador saltó a Antena 3 para presentar La sonrisa del pelícano pero fue cancelado a las pocas semanas- y se entregaban en cuerpo y alma a la troupe de Sardà. Al Sr. Galindo y a Carlos Latre. A Manel Fuentes y Rocío Madrid. A Boris Izaguirre y hasta a Paz Padilla. ¡Si es que todo comenzó en Crónicas!

Aquí, un resumen del programa: 

Ahora, once años después de su final y con un panorama televisivo un tanto aburrido, sería el momento perfecto para reclamar su vuelta. Pero no una nueva temporada adaptada a los tiempos que corren, no. ¡Que vuelvan a emitir los programas originales! ¡Que Mediaset los reubique a las dos de la madrugada! Se sorprenderían de la cantidad de nostálgicos que se quedarían -nos quedaríamos- pegados al televisor. Crónicas marcianas es un éxito atemporal. ¿Por qué? Pues por esto:

Porque es lo que 'Hable con ellas' quiere hacer y no les sale

Mientras que en el plató de Javier Sardà todo parecía auténtico, lo que ocurre en el de Sandra Barneda y compañía acaba teniendo siempre un regusto a artificialidad. Quieren entregarse a la locura y el desenfreno televisivo, pero terminan quedándose a medio camino. Claro que, para que eso funcione, hace falta tirar de carisma y espontaneidad y no todas las integrantes de Hable con ellas lo tienen -¡un besi Alba Carrillo!-. Y, con todo, todavía están consiguiendo más repercusión de la esperada. Las noches de verano, ya saben, que todo lo aguantan.

Un ejemplo:  cuando los Campeones de waterpolo aparecieron desnudos

Porque '¡Páralo Paul! ¡Páralo Paul!'

Crónicas marcianas es Boris Izaguirre quedándose en calzoncillos -o directamente, sin nada- y gritando '¡páralo Paul!'. Pocos personajes han revolucionado tanto los estereotipos televisivos a los que estábamos acostumbrados en España. De repente, un escritor venezolano se plantó en un plató, se bajó los pantalones y a todos nos pareció bien. Boris rompió muchos esquemas y nos permitió que evolucionásemos como sociedad. Y, todavía más sorprendente, el público entendió perfectamente que, después de eso, se reconvirtiese en un icono intelectual y terminase siendo finalista del premio Planeta. 

Porque es pura historia cultural -sí, cultural- de España

Nos empeñamos en creer que la cultura popular es un ente ajeno a la televisión. Seguimos creyendo -o al menos, manifestándolo públicamente- que la televisión es un invento del demonio y que todo lo que viene de ella debe ser menospreciado. La realidad, claro, va por caminos distintos. Crónicas marcianas se infiltró en el lenguaje cotidiano de la gente. Creó frases y personajes que continúan presentes en el inconsciente colectivo. Superó la barrera del late night para ser un éxito. ¿O es que alguien no ha imitado alguna vez a Pozí? #amarosa

Porque Carlos Latre y Manel Fuentes todavía molaban

Gran parte del elenco televisivo que tenemos en la actualidad viene de Crónicas marcianas. Por allí pasaron casi todos los integrantes de Sálvame, pero también Manel Fuentes -y sus imitaciones del Rey emérito-, Paz Padilla, Rocío Madrid, Alessandro Lequio, Javier Cárdenas o Pilar Rahola. También todos los grandes hermanos más destacados y los protagonistas de Hotel Glam. Pero, sobre todo, estaba Carlos Latre. Sus imitaciones se convirtieron en imprescindibles. Arte puro a las tantas de la madrugada. Lástima que ahora solo recordemos sus chistes de Tu cara me suena...

Porque tenía actuaciones musicales de primer nivel

¿Recuerdan cuando había actuaciones musicales en televisión? Y no, no nos referimos a los Supersingles de Qué tiempo tan feliz. Incluso por un late night como Crónicas marcianas pasaban cantantes de primer orden. Estrellas internacionales que interpretaban su hit de turno y, seguramente, volvían a su país sin saber muy bien en qué tipo de programa habían cantado. Y todo mezclado con María José Galera, la primera expulsada de Gran Hermano, cantando su única canción. Eclecticismo en estado puro.

Porque tenía su propio 'spin off': 'Homo zapping'

¿Se puede decir que lo mejor de Crónicas marcianas fue Homo zapping? Se puede, porque también fue lo mejor del Corazón de Anne Igartiburu, del programa de cine de Raquel Revuelta, de El diario de Patricia y de casi todos los programas de la televisión. Nunca tendremos nada como Homo zapping. Otra maravilla que debería recuperar algún directivo espabilado. Tanto Juan y Medio y las buenas oportunidades no las ve nadie. ¿Por qué no nos harán caso? Tenemos buenas ideas. De verdad. Lo prometemos. 

¿Qué fue de los colaboradores?

J. C.

Javier Sardà. El periodista campa a sus anchas por 'Al rojo vivo' y 'La Sexta Noche', enfrentándose a quien haga falta y demostrando que a comunicador no le gana nadie.

Boris Izaquirre. De bajarse los pantalones en directo a novelista de éxito. Boris Izaguirre no se ha desvinculado de la televisión. Fue finalista del premio Planeta en 2007 y sus novelas se cuelan sin parar en las listas de ventas.

Señor Galindo. Martí Galindo venía del teatro y se convirtió en una estrella al lado de Javier Sardà. Estuvo cinco años en el programa hasta que, a los 65, se retiró. Desde entonces, vive apartado de la televisión, aunque hace poco pudimos verle en 'Qué tiempo tan feliz'.

Rocío Madrid. Tras terminar 'Crónicas', Rocío Madrid quiso cambiar de registro y focalizó su carrera en la interpretación. Ha hecho series de televisión, musicales y hasta burlesque.

Carlos Latre. Más de diez años después del final de 'Crónicas', continúa tirando de sus personajes en las valoraciones que hace como jurado de 'Tu cara me suena'.

Paz Padilla.  Ahora mismo es la ex 'Crónicas' con más popularidad gracias a su trabajo en 'Sálvame'. También hace teatro, se encarga de los especiales de Navidad de Telecinco y se deja caer de vez en cuando por 'La que se avecina'.

Manel Fuentes. Si Carlos Latre no acaba de desprenderse de su faceta de imitador, Fuentes sí lo ha conseguido. Ahora es presentador de éxito en 'Tu cara me suena'.

Mariano mariano. Después de terminar con 'Crónicas', continúo vinculado a otros formatos -le recordarán en 'Mira quien baila'- hasta que se derivó hacia la radio. Ah, y también ha publicado un disco. 

Rosario Pardo. ¿Quién más puede presumir de reunir en su currículum a 'Crónicas marcianas', 'Cuéntame' y 'Velvet'? 

Javier Cárdenas. A sus recientes conflictos por su programa de radio, se une un fichaje para conducir un espacio en TVE que tampoco ha sentado demasiado bien. Competirá con 'El hormiguero' y 'El intermedio'.

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