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El misterio Sánchez

El PSOE debe ser alternativa al PP, no oposición de Podemos

Pedro Sánchez, en el pleno de constitución de la XII Legislatura
Pedro Sánchez, en el pleno de constitución de la XII Legislatura EL PAÍS

Algo extraño pasa en un país cuando el líder político del segundo partido más votado dedica más tiempo a ayudar al Gobierno a formar Gobierno que a construir una oposición presta a sustituir a ese Gobierno. Desde el día siguiente a las elecciones, Pedro Sánchez se ha dedicado a empujar a los brazos de Mariano Rajoy, primero, a Ciudadanos, ahora, a PNV e incluso a Convergència.

Fruto de un cálculo estratégico difícil de comprender, Pedro Sánchez ha decidido que una abstención de Ciudadanos a una investidura de Rajoy, partido con el que no solo firmó un extensísimo acuerdo de investidura sino con el que incluso estuvo a punto de gobernar en coalición, es algo que el PSOE debe evitar a toda costa. Según esta particular doctrina, aunque para el PSOE abstenerse sería una indignidad de calibre histórico, Ciudadanos tiene que votar sí y entrar en el Gobierno de Rajoy… para así despejar el camino del PSOE hacia la oposición.

Lo mismo con el PNV y Convergència. Pese a la evidencia de que el PNV es un partido que está mil veces más cerca del PSOE que del PP; pese a los, digamos, indicios, de que Convergència está buscando una pista de aterrizaje en Madrid para huir del continuo chantaje al que le somete la CUP; y pese a la evidencia de que ambos detestan a Podemos, el PSOE se empeña en señalar el camino de La Moncloa a estos dos partidos en lugar de atraerlos hacia sí.

Si el PSOE entendiera que su papel es ser la alternativa al PP, y no la oposición a Podemos, podría entender que conviene mucho más a sus intereses un Gobierno del PP en minoría que solo hubiera logrado 137 escaños en la segunda vuelta porque un bloque de 131 escaños liderado por el PSOE, y que sumara a Ciudadanos, Convergència, PNV y Coalición Canaria, hubiera decidido abstenerse a cambio de algunas concesiones significativas, incluyendo una Presidencia del Congreso para el PSOE. Pero no. De lo hecho y dicho hasta ahora, la impresión es que Sánchez y su equipo prefieren una mayoría absoluta del PP que controle la Mesa del Congreso a un Gobierno de Rajoy en minoría sometido al Parlamento. Un misterio. @jitorreblanca

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