Tribuna
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Más defensa y más diálogo

La OTAN y Rusia deben colaborar. La Guerra Fría pertenece al pasado; ahí debe permanecer

Reunión de la OTAN en Varsovia.
Reunión de la OTAN en Varsovia.RADEK PIETRUSZKA (EFE)

 La seguridad de Europa afronta retos muy diversos. Solo en la última semana hemos presenciado otro devastador atentado terrorista en Francia y un golpe de Estado fallido en Turquía. El terrorismo y la inestabilidad son amenazas, y todos los aliados de la OTAN trabajan para mantener seguros a nuestros países. Existe otro tipo de desafío, que es el de una Rusia más agresiva después de la anexión ilegal de Crimea. Una forma fundamental de reforzar la seguridad de Europa a largo plazo es emprender un diálogo real con Rusia, nuestro vecino más grande y poderoso. Por eso la semana pasada celebramos una nueva reunión del Consejo OTAN-Rusia; y por eso los líderes de la Alianza, en la reciente cumbre de Varsovia, reafirmaron nuestra doble estrategia de equilibrio entre la disuasión y la defensa colectiva y un diálogo real.

La OTAN ha intentado tener una relación de cooperación con Rusia. En 1991, tras la caída de la Unión Soviética, la Alianza quiso dejar atrás la vieja rivalidad de la Guerra Fría. En 1994 puso en marcha la Asociación para la Paz y Rusia fue el primer país en incorporarse a ella. Tres años después se aprobó la acta fundacional OTAN-Rusia. En la firma del histórico acuerdo, ambas partes expresaron su empeño en “construir juntos una paz duradera e inclusiva en la zona euroatlántica según los principios de la democracia y la seguridad colectiva”. Las tropas rusas actuaron junto a las de la Alianza en Bosnia y Kosovo para acabar con sus guerras.

Una forma fundamental de reforzar la seguridad de Europa a largo plazo es emprender un diálogo real con Moscú
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En 2002 se creó el Consejo OTAN-Rusia (NRC en sus siglas en inglés) para reforzar “nuestra capacidad de colaboración en áreas de interés y frente a amenazas comunes”. En años sucesivos colaboramos en Afganistán, llevamos a cabo ejercicios submarinos y contra la piratería y hablamos de una misión militar conjunta para la eliminación de las armas químicas de Siria.

Hasta que las cosas cambiaron. En 2014 Rusia se anexionó ilegalmente y por la fuerza Crimea y desde entonces ha seguido desestabilizando Ucrania, infringiendo las leyes internacionales y amenazando la seguridad de Europa. La agresión suscitó una enérgica respuesta de la comunidad internacional. La UE, Estados Unidos y otros países impusieron duras sanciones económicas. Rusia fue apartada del G-8. Y en los últimos años, la OTAN ha reforzado su defensa colectiva.

La defensa colectiva es la principal responsabilidad de la OTAN. Casi mil millones de personas confían en que garanticemos su seguridad. En Varsovia, los líderes de la Alianza acordaron aumentar la presencia militar en los Estados miembros orientales. Vamos a desplegar cuatro batallones multinacionales en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, con el mensaje claro de que cualquier ataque a un Estado miembro tendrá la respuesta de todos.

Algunos temen que estas medidas provoquen una escalada y represalias de Rusia. Comprendo la preocupación, pero no la comparto. No queremos provocar una guerra, sino prevenirla. Todas nuestras medidas son defensivas, proporcionales, transparentes y acordes a nuestras obligaciones internacionales. La OTAN es y será siempre una alianza defensiva. Nuestro propósito es afrontar los peligros externos. No somos una amenaza para Rusia ni para ningún otro país. No buscamos la confrontación ni una nueva carrera de armamento. La Guerra Fría está en el pasado y ahí debe permanecer. El diálogo con Rusia es importante para promover la estabilidad estratégica y la transparencia, comunicarnos nuestras intenciones, nuestras iniciativas y nuestras expectativas, y disminuir el peligro de incidentes y accidentes descontrolados. El derribo del avión ruso sobre Turquía el año pasado da fe de ello.

La OTAN no aceptará jamás la anexión ilegal de Crimea y apoya plenamente la soberanía y la integridad territorial de Ucrania

El diálogo es importante para comunicar y reafirmar los principios y las normas internacionales de conducta, como la soberanía de las naciones y la inviolabilidad de las fronteras reconocidas, que son valores fundamentales para la seguridad europea. Por eso la OTAN no aceptará jamás la anexión ilegal de Crimea y apoya plenamente la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.

La OTAN y Rusia deben escucharse. El Consejo proporciona un gran foro para un diálogo real y una posible plataforma de mayor cooperación, cuando las acciones rusas lo permitan. Dados los complejos retos de la seguridad actual, creo que la doble estrategia de la OTAN es la acertada. Necesitamos más defensa y más diálogo. Y la OTAN ofrece los dos.

Jens Stoltenberg es secretario general de la OTAN.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

© Lena (Leading European Newspaper Alliance)

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