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Los turbios negocios del príncipe Andrés empañan el aniversario de Isabel II

El 'Daily Mail' publica que el duque de York ganó cuatro millones por mediar entre Kazajistán e inversores griegos y suizos

El príncipe Andrés de Inglaterra en las carreras de Ascot, en 2015.
El príncipe Andrés de Inglaterra en las carreras de Ascot, en 2015. Getty Images

En esta primavera inglesa que celebra el noventa aniversario de Isabel II, aupada a una de sus cotas más altas de popularidad, la figura de su tercer hijo y a todas luces el favorito sigue apareciendo como una de las grandes rémoras de la monarquía. El príncipe Andrés acapara este sábado la portada del segundo tabloide más leído del país, el Daily Mail, como el mediador del régimen dictatorial y corrupto de Kazajistán, que le habría procurado comisiones millonarias para alimentar un estilo de vida a todo tren que disgusta en los medios palaciegos.

El Daily Mail cifra en cuatro millones de libras la cantidad que el duque de York se embolsó en su día por la gestión puntual de un acuerdo entre el Gobierno del país euroasiático, rico en petróleo, y un grupo de inversores griegos y suizos. Andrés ejercía por entonces de representante del comercio exterior del Reino Unido, un papel del que la Cámara de los Comunes acabó despojándole hace cinco años por incurrir en un reiterado conflicto de intereses, ya fuera a causa de los negocios que cerró a título personal o de los muchos viajes sufragados por el contribuyente que en realidad sólo tenían el propósito de jugar al golf en los mejores campos.

El periódico aporta pruebas en la forma de correos electrónicos dirigidos por el príncipe al oligarca kazajo Kenges Rakishev, en los que defiende a sendas compañías de Zúrich y Atenas como las más idóneas para construir las redes de canalización del agua en las dos urbes principales de Kazajistán. Desde palacio se ha intentado rebatir esas informaciones esgimiendo el derecho a la privaidad del príncipe, pero ante las pruebas presentadas ha decidido optar por el mutismo.

El mismo Rakishev fue quien orquestó la favorecerora venta del hogar marital de Andrés y Sarah Ferguson en Berkshire —reagalo de bodas de la reina— antes de que la pareja hoy divorciada se desprendiera de la mansión a cambio del sobreprecio de 15 millones de libras. Esa ha sido la tónica de un dúo que sigue llevándose muy bien —incluso separados oficialmente—, la de apelar a sus privilegiados contactos para seguir haciendo caja. La diatriba del Mail, un medio ultramonárquico, es una alerta para la descendencia de la pareja. Su hija mayor, Beatriz, se ha revelado igualmente proclive a explotar los réditos de su condición real en calidad de conferenciante millonaria.

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