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Acabemos con el sexismo

Los roles de género están arraigados en nuestra sociedad de diversas maneras. Hemos crecido con ellos sin darnos cuenta. Un claro ejemplo es nuestro idioma, donde el género femenino de los animales denota un significado negativo, mientras que en masculino se asocia a características positivas, es el caso de “lobo-loba”, entre muchos otros.

El primer paso para cambiarlos sería modificar la educación en este ámbito. Suecia es un claro ejemplo con las nuevas guarderías sin distinción de género en los juguetes. Los niños deben aprender que vestir de rosa no significa ser afeminado, o que por jugar con coches no se es más masculino, que estas cosas no son más que estereotipos.

También se debería acabar con la publicidad asociada a ciertos roles, como el hombre que arregla la estantería y la mujer que compra productos de limpieza. Además se debería fomentar la igualdad en todos los oficios, tanto en los puestos como en los salarios.

Si todo esto se aplicara, algún día la forma de pensar de las futuras generaciones habría cambiado y el sexismo habría desaparecido completamente. Solo el individuo tiene el poder de cambiar la sociedad.— Elena Molina Sánchez. Valencia.

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