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Los 'micromachismos' que esconde 'MasterChef'

El jurado del programa de TVE será el encargado de dar el pregón del Orgullo Gay. Sin embargo, el 'talent show' ha sido acusado de no fomentar precisamente la igualdad de género diciendo a una mujer que tenga cuidado con las calorías, a otra que si su marido le 'da permiso' para concursar, regodeándose en el cuerpo de una aspirante...

Suena una música sexy. La cámara hace un barrido de pies a cabeza de una mujer de evidentes curvas. Los hombres presentes balbucean cosas incomprensibles y abren mucho los ojos y la boca. Podría tratarse de una película del destape dirigida por Mariano Ozores, ¡pero no! Hablamos de MasterChef, el talent show de cocina que más triunfa en España -tampoco es que tengamos muchos más- y el que más sorpresas nos está deparando en su última edición. ¿Buenas? Pues no todas, la verdad. Lejos de centrarse exclusivamente en las habilidades culinarias de los participantes, el concurso nos está 'deleitando' con otros momentos un tanto cuestionables...

Nos referimos a los 'micromachismos'. Esas actitudes y comentarios, aparentemente sin trascendencia, que fomentan ideas que deberían estar erradicadas

Un nuevo elemento se nos ha colado en el concurso casi sin darnos cuenta. Y no, no es la necesidad del jurado de exagerar todas sus broncas para darle al espacio un tono más cercano al reality que a la cocina. Nos referimos a los micromachismos. Esas actitudes y comentarios, aparentemente sin trascendencia, que se encargan de fomentar ideas que deberían estar ya erradicadas a estas alturas de siglo. Incluso en programas como MasterChef, que fomentan una situación igualitaria en la cocina, pueden asomar sin que nos llamen particularmente la atención. ¿Creen que exageramos? Pues aquí tienen unos pocos ejemplos extraídos de las galas emitidas de esta edición:

1- Un cocinero italiano acude al programa para preparar un delicioso postre -una panna cotta-. Lo prueban tanto él como los tres miembros del jurado. ¿El comentario? "Samantha, cuidado con las calorías". ¿Acaso solo engordan las mujeres? ¿No les va a sentar igual a los hombres? Seguimos fijándonos tan solo en la delgadez de ellas...

2- La aspirante más veterana del concurso -64 años- es elegida para entrar en la casa de MasterChef. Se pone contentísima y todos lo celebran. El jurado le pregunta si quiere llamar a su marido para que le dé permiso para concursar. ¿Qué le dé permiso? ¿Pero en qué siglo nos hemos quedado? Y la pobre mujer llama y todos contentos.

3- Una futura chef se planta delante del jurado para ver si, finalmente, la eligen como concursante. Les cuenta que tiene siete hijos en casa y todos varones. El jurado se lleva las manos a la cabeza y le pregunta si tiene ayuda de alguien para manejar todo ese tropel, si su madre o su suegra le echan una mano. Debe ser que con siete hombres en casa tiene que venir una mujer de fuera para cocinar.

4- Aparece Andreína, la concursante sexy, y los hombres del jurado se quedan con la boca abierta. Cada vez que interactúan con ella suena una música sensual -el típico tariro tariro- y alaban su buena figura. Ella les comenta que ha salido en portada de Interviú. “Deja de cocinar, que tienes muchas maneras”. Al final, se quedó a las puertas y menos mal. No hubiésemos ganado para baboseo.

5- Entran los últimos clasificados en la cocina para someterse a la selección final. Más de veinte personas recorriendo y admirando el que va a ser su lugar de residencia durante las siguientes semanas. La cámara tan solo se fija en una. Sí, lo han adivinado: Andreína. Del resto a penas vemos sus caras, pero a la sexy concursante le recorren cada centímetro de su cuerpo.

6- Eva González acude a la casa donde residen los concursantes y le dice a una de ellas que le van a hacer un cambio de imagen. La maquillan y le cortan el pelo. No lo hacen con nadie más y no dan explicaciones. ¿Nos quieren indicar que estaba poco atractiva? ¿Que debía preocuparse más por su aspecto? ¿Que si no va maquillada no puede ser cocinera? Y, sobre todo, ¿por qué no eligieron a otros para lo mismo?

Y esto son solo los ejemplos que más nos han llamado la atención. Detalles que afean un programa que se preocupa por concienciarnos cada semana sobre la importancia de reciclar  pero que no invierte ni un minuto en hacer lo mismo con la igualdad y la lucha contra la discriminación. Tal vez ha llegado el momento de rescatar el espíritu de MasterChef Junior, donde se sancionó a uno de los participantes por decir que limpiar era cosa de mujeres. Si lo hicimos con los niños, ¿por qué no con los adultos? No deberíamos subestimar tan a la ligera el poder de la televisión como altavoz para la sociedad. Una pena perder oportunidades como éstas.

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