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Los supervivientes del terremoto

El País recoge el testimonios de los protagonistas y supervivientes del sismo ecuatoriano que ha dejado más de 400 muertos

  • Eduardo Gordillo. 81 años. Pasó el terremoto en su casa y aunque vio caerse varios edificios dice que no tiene miedo. "La persona que juega ajedrez tiene nervios templados", cuenta y añade que Ecuador debe mantenerse unido.
    1Eduardo Gordillo. 81 años. Pasó el terremoto en su casa y aunque vio caerse varios edificios dice que no tiene miedo. "La persona que juega ajedrez tiene nervios templados", cuenta y añade que Ecuador debe mantenerse unido.
  • Judith Vera. 37 años. Tenía un negocio de comida en su casa y lo sacó al malecón de la playa de Pedernales. Afuera también trasladó su dormitorio y allí permanece con su familia desde la noche del terremoto. Tiene más miedo a que se terminé de caer su casa que a los tsunamis que se temían al principio. “Yo he dicho que si es de morir, me muero aquí, pero no voy a huir”, dice.
    2Judith Vera. 37 años. Tenía un negocio de comida en su casa y lo sacó al malecón de la playa de Pedernales. Afuera también trasladó su dormitorio y allí permanece con su familia desde la noche del terremoto. Tiene más miedo a que se terminé de caer su casa que a los tsunamis que se temían al principio. “Yo he dicho que si es de morir, me muero aquí, pero no voy a huir”, dice.
  • Flora Álvarez. 56 años. “Mi casa se quebró por el mitad y desde eso el cuerpo como que me tiembla”, dice esta mujer que vive en la primera línea de la playa. Ella, su esposo y otras 100 personas están en un albergue improvisado en la vía entre Pedernales y La Chorrera y se niegan a volver a sus casas.
    3Flora Álvarez. 56 años. “Mi casa se quebró por el mitad y desde eso el cuerpo como que me tiembla”, dice esta mujer que vive en la primera línea de la playa. Ella, su esposo y otras 100 personas están en un albergue improvisado en la vía entre Pedernales y La Chorrera y se niegan a volver a sus casas.
  • Mariela Arias. 38 años. Bombera. Llegó a Pedernales y se encontró con una catástrofe. “Es algo muy desolador, ver las estructuras destrozadas, gente fuera de sus casas con hambre, que le piden a uno comida o ayuda para sacar a sus familiares”, dice.
    4Mariela Arias. 38 años. Bombera. Llegó a Pedernales y se encontró con una catástrofe. “Es algo muy desolador, ver las estructuras destrozadas, gente fuera de sus casas con hambre, que le piden a uno comida o ayuda para sacar a sus familiares”, dice.
  • Jacobo Valdéz. 29 años. Es voluntario de la Asociación Internacional de Sanitarios Españoles y llegó este lunes a Pedernales. “De momento veo el rescate poco coordinado”, dice y añade que lleva casi todo el día en el campamento base y solo ha ido a tomar la tensión dos veces en todo el día. “Es necesario que nos ubiquen en sitios donde hagamos más falta y también precisamos más medicinas”.
    5Jacobo Valdéz. 29 años. Es voluntario de la Asociación Internacional de Sanitarios Españoles y llegó este lunes a Pedernales. “De momento veo el rescate poco coordinado”, dice y añade que lleva casi todo el día en el campamento base y solo ha ido a tomar la tensión dos veces en todo el día. “Es necesario que nos ubiquen en sitios donde hagamos más falta y también precisamos más medicinas”.
  • María Gorozabel. 25 años. Su casa se vino abajo. Ella y su familia de seis miembros se quedaron con lo puesto y en la calle. “Fue doloroso ver todo destruido, menos mal todos salimos vivos”.
    6María Gorozabel. 25 años. Su casa se vino abajo. Ella y su familia de seis miembros se quedaron con lo puesto y en la calle. “Fue doloroso ver todo destruido, menos mal todos salimos vivos”.
  • Jimmy Solórzano. 20 años. Perdió el negocio familiar, una farmacia, pero todos sus parientes salieron bien librados. “Tragedia, pena, dolor, rabia es lo que siento. Necesitamos alimento, comida, agua”, dice mientras saca toda la medicina útil para ayudar a los más necesitados.
    7Jimmy Solórzano. 20 años. Perdió el negocio familiar, una farmacia, pero todos sus parientes salieron bien librados. “Tragedia, pena, dolor, rabia es lo que siento. Necesitamos alimento, comida, agua”, dice mientras saca toda la medicina útil para ayudar a los más necesitados.
  • Wendy Rosado. 22 años. Estaba con su hijo en un almacén durante el terremoto, pero pudo salir huyendo. “Yo salí corriendo, no sabía qué hacer”, dice y añade que justo en ese momento empezaron los saqueos.
    8Wendy Rosado. 22 años. Estaba con su hijo en un almacén durante el terremoto, pero pudo salir huyendo. “Yo salí corriendo, no sabía qué hacer”, dice y añade que justo en ese momento empezaron los saqueos.
  • Martha Manzano. 53 años. Perdió a un hermano en el terremoto, pero se muestra resignada, en parte por su vocación religiosa. “Le doy gracias a Dios que lo encontramos y lo enterramos”, dice.
    9Martha Manzano. 53 años. Perdió a un hermano en el terremoto, pero se muestra resignada, en parte por su vocación religiosa. “Le doy gracias a Dios que lo encontramos y lo enterramos”, dice.
  • José Cedeño. 45 años. Tres paredes de su casa y un bar que tenía se cayeron durante el terremoto. “Por ahí más o menos me siento, pero toca esperar”, dice.
    10José Cedeño. 45 años. Tres paredes de su casa y un bar que tenía se cayeron durante el terremoto. “Por ahí más o menos me siento, pero toca esperar”, dice.
  • Katy Vera. 38 años. Vive con unas 30 personas en su casa de Pedernales y todos están bien. “Pensé que íbamos a acabar mal”, dice. “Pido que nos ayuden, eso es lo que quiero pedir ahorita a todo el mundo”
    11Katy Vera. 38 años. Vive con unas 30 personas en su casa de Pedernales y todos están bien. “Pensé que íbamos a acabar mal”, dice. “Pido que nos ayuden, eso es lo que quiero pedir ahorita a todo el mundo”
  • Sergio Pinocho. 30 años. Fue a la playa con su familia y se hospedaron en Hotel Mister John que se derrumbó por completo. “En dos o tres segundos todo se vino abajo, sonó como un rayo fuerte y todo se acabó”, dice este joven que no pudo sacar a dos familiares suyos que hoy se cuentan entre los muertos. “Pedíamos auxilio y en ese momento todos quedamos enredados. No sé cómo salí vivo, solo vine a buscar felicidad y paz”.
    12Sergio Pinocho. 30 años. Fue a la playa con su familia y se hospedaron en Hotel Mister John que se derrumbó por completo. “En dos o tres segundos todo se vino abajo, sonó como un rayo fuerte y todo se acabó”, dice este joven que no pudo sacar a dos familiares suyos que hoy se cuentan entre los muertos. “Pedíamos auxilio y en ese momento todos quedamos enredados. No sé cómo salí vivo, solo vine a buscar felicidad y paz”.
  • Camilo Ramírez. 30 años. Llegó a Pedernales con un grupo de voluntarios para rescatar a los animales que están encerrados en casas o sepultados. "Vamos a hacer una campaña de esterilización aquí y luego ir a Manta donde había un refugio que tenía 25 perritos y donde ahora quedan tres". También habla del dolor por las pérdidas humanas. "Siento un dolor muy fuerte de que haya gente o pedazos de gente que salen de los escombros".
    13Camilo Ramírez. 30 años. Llegó a Pedernales con un grupo de voluntarios para rescatar a los animales que están encerrados en casas o sepultados. "Vamos a hacer una campaña de esterilización aquí y luego ir a Manta donde había un refugio que tenía 25 perritos y donde ahora quedan tres". También habla del dolor por las pérdidas humanas. "Siento un dolor muy fuerte de que haya gente o pedazos de gente que salen de los escombros".
  • Enrique Solórzano. 48 años. Trabajaba en el Hostal Aire Libre que se destruyó casi en su totalidad, ahora está intentando recuperar parte del mobiliario. "No podemos seguir trabajando, estamos desarmando lo que es camas y lo que podamos rescatar. Esto seguramente hay que demoler", dice y espera que las autoridades le ayuden en la reconstrucción.
    14Enrique Solórzano. 48 años. Trabajaba en el Hostal Aire Libre que se destruyó casi en su totalidad, ahora está intentando recuperar parte del mobiliario. "No podemos seguir trabajando, estamos desarmando lo que es camas y lo que podamos rescatar. Esto seguramente hay que demoler", dice y espera que las autoridades le ayuden en la reconstrucción.
  • Marco de la Cruz. Policía del Centro de Adiestramiento Canino. Llegó tras el terremoto y sintió una nostalgia tremenda al ver la devastación de Pedernales. "Me siento triste, pero contento de poder ayudar a mis compatriotas y a los familiares de las víctimas a encontrar aunque sea el cuerpo de su ser querido", dice.
    15Marco de la Cruz. Policía del Centro de Adiestramiento Canino. Llegó tras el terremoto y sintió una nostalgia tremenda al ver la devastación de Pedernales. "Me siento triste, pero contento de poder ayudar a mis compatriotas y a los familiares de las víctimas a encontrar aunque sea el cuerpo de su ser querido", dice.