Sobrantes
Las jóvenes defienden sus capacidades, su libertad y su derecho a la soltería. Sus padres sentencian: “Solo moriré en paz si te casas”


24 años, 25 años, 26 años, 27 años… Caput. ¿Y si entonces sobras? ¿Y si tus padres dejaran de tenerte en cuenta, de apreciar tu valía, tu inteligencia, tu personalidad? ¿Y si, en fin, dejaran de quererte?
Su amor se esfuma porque les decepcionas, porque no cumples con lo que esperan en una sociedad en la que esos padres son lo más sagrado, porque sobras, según ellos: porque no te casas. En China, a las mujeres que pasan de esa edad —los 25, 27 años— y no tienen pareja e hijos se les llama “mujeres sobrantes”. Los restos. Es una historia poco conocida en Occidente, que ahora saca a la luz una firma cosmética de Oriente, SK II, en un anuncio que con cuatro minutos deja tan boquiabierto que es casi un cortometraje documental.
Las jóvenes se sientan ante la cámara. Defienden con medias sonrisas sus capacidades, su libertad, hasta sus ganas de enamorarse, sí, pero también su derecho a la soltería. De pronto, sus padres. “Solo moriré en paz si te casas”, sentencian. Ellas lloran y a los espectadores (y, uf, las espectadoras) se les agarra el nudo en la garganta. Perdón el spoiler, pero la cosa acaba bien, los padres captan el mensaje, es pura emoción.
Será que la historia nos suena. Cuántas se han quedado para vestir santos por estos lares porque otros les dijeron que ya tocaba. El paso ha sido de gigante (en 1976 nos casábamos a los 22 años; ahora, a los 33), pero a muchas todavía les preguntan esos tíos lejanos que para cuando un novio, que si no les va a pasar el arroz. Ya saben cómo callar a esos bocachanclas: el arroz ya no se pasa ni en China.


























































