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Muere Luis Rentero, artífice del 'Wimbledon del ajedrez'

Gari Kaspárov era habitual en su prestigioso torneo internacional, el Ciudad de Linares

Muere Luis Rentero
Luis Rentero.

Empezó repartiendo pan en su motocicleta. Y acabó vendiendo su cadena de hipermercados a una multinacional belga por 3.000 millones de pesetas. Mientras tanto, Luis Rentero, fallecido este martes en Linares (Jaén) a los 83 años, dio fama mundial a su ciudad porque en ella organizó el torneo de ajedrez más prestigioso. Tanta, que lo recibieron en el Kremlin para que jugase una partida desde una base espacial soviética con un cosmonauta en órbita.

“Mirad cómo el suelo está aquí lleno de sangre, no como en esos torneos de señoritos que firman empates sin lucha todos los días”. El Emperador Rentero, orgulloso del gran espíritu de lucha que mostraban sus gladiadores (los mejores ajedrecistas del mundo) empleaba esa metáfora con los periodistas para recalcar el altísimo nivel de combatividad del Ciudad de Linares, que fue durante muchos años el Wimbledon del ajedrez. Quien triunfaba en Linares pasaba al Olimpo de los inmortales. Por eso, Gari Kaspárov dejaba cada año en recepción una almohada especial y otros bártulos, convencido de que volvería el año siguiente. Hoy, la mejor habitación del hotel Aníbal lleva su nombre, con una placa conmemorativa en el pasillo.

Rentero era tan luchador e inconformista como Aníbal, el general cartaginés que pasó por Linares cuya esposa, Himilce, nació en el vecino campamento romano de Cástulo. En 1978, convertido ya en un empresario de gran éxito, organizó la primera edición del torneo. Dos años después viajó a Yugoslavia para convencer al campeón del mundo, Anatoli Kárpov, de que le ayudase a lograr que Linares fuera la capital del ajedrez. Luego compró el hotel Aníbal y el restaurante Himilce, que se convirtieron en templos del deporte mental.

Quien desee analizar casos límite en los que el fin quizá justifique los medios puede recurrir a los métodos de Rentero, más cercanos a la picaresca que a la maldad. Su escándalo más sonado ocurrió en 1989. El disidente soviético Víktor Korchnói, dos veces subcampeón del mundo, se enteró al llegar al hotel de que el árbitro contratado por Rentero era Víktor Baturinski, excoronel del KGB (servicios secretos de la URSS), a quien Korchnói había dedicado años antes las siguientes flores: "Debería ser ejecutado, descuartizado y arrastrado por las calles de Moscú por su destacado papel en las purgas de Stalin". Radio Nacional interrumpió aquel domingo el canto de los goles para narrar en directo la huida despavorida de Korchnói.

Rentero intentó lo que parecía imposible: que Bobby Fischer volviese a jugar tras 19 años desaparecido de la vida pública. Logró visitarlo en secreto en Los Ángeles en julio de 1991, pero el excéntrico genio estadounidense le pidió demasiado dinero. Siete años después sobrevivió a un terrible accidente de tráfico (varios días en coma) pero sin la energía necesaria para dirigir el torneo, del que afortunadamente se hizo cargo el Ayuntamiento hasta 2010, cuando la crisis económica golpeó a Linares de manera terrible (más del 50% de desempleo). Sin embargo, la ciudad se llena de ajedrecistas cada verano desde 2013, como sede de los Campeonatos de España.

Aparte de haber puesto a su ciudad en el mapa mundial, Rentero contribuyó mucho, con su peculiar estilo, a que España se convirtiera, desde 1988, en el país del mundo que organiza más torneos internacionales de ajedrez. Y personificó un refrán muy popular por esas tierras: “En Linares, donde tres huevos son dos pares”.

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