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Nace el primer tratamiento para la tuberculosis en niños

Los fármacos que se administraban hasta ahora eran los mismos que para los adultos, cortados de forma casera para reducir las dosis. Un laboratorio de genéricos financiado por ONG ha dado con la solución

Medicinas contra la tuberculosis Ampliar foto
Así es la nueva pastilla para la tuberculosis infantil.

La tuberculosis se descubrió a finales del siglo XIX, cuenta con antibióticos para combatirla desde mediados del XX, pero hasta ahora, entrado el XXI, no había un tratamiento específico para niños. Aunque un millón sufrieron la enfermedad el año pasado y 140.000 murieron, los fármacos son exactamente los mismos que los de los adultos, con la única diferencia de que se les administran cortados en trozos para reducir las dosis.

Este miércoles se ha presentado en la 46ª Conferencia sobre tuberculosis y salud pulmonar, que se está celebrando en Ciudad del Cabo, el primer tratamiento de la historia fabricado específicamente para niños. En una sola pastilla que se disuelve en agua, los pequeños podrán recibir, en la cantidad justa, los tres principios activos que hasta ahora tenían que tomar en varias dosis de pastillas pensadas para adultos, cortadas de forma casera por sus padres, con tamaños que las hacen difíciles de ingerir y sabores que repelían. Esta es tradicionalmente una de las causas por las cuales el tratamiento no siempre se completaba durante los seis meses que debe durar, con lo cual la bacteria no se eliminaba por completo y la enfermedad continuaba en el cuerpo, haciéndose incluso más resistente a los antibióticos.

¿Por qué se ha tardado tanto en dar con un tratamiento para niños? Como suele suceder con la tuberculosis, una enfermedad que, por lo general, no es rentable para las farmacéuticas, ha sido una cuestión de dinero. A ninguna le interesaba desarrollar medicamentos específicos porque no iban a sacar ganancia de ello. Hasta el año 2010, los fármacos que se administraban a los niños seguían los mismos parámetros que para adultos: había una recomendación de cantidad de principio activo por kilo de peso, y así se ajustaba, fuera para un bebé de un año o para un hombre de 40.

Pero, como matiza Mario Raviglione, director del programa global de tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “los niños no son adultos en miniatura”. Hace cinco años, su departamento se apoyo en nuevos hallazgos científicos para reformular las recomendaciones de dosis en niños. “A partir de aquí hacía falta que algún laboratorio investigase la forma de crear un medicamento siguiendo estos parámetros, porque no solo se trata de reducir las dosis, mezclarlas y hacer una pastilla, es necesario realizar estudios farmacoquímicos para determinar la efectividad, los tiempos de toma, etc.”, explica Raviglione.

Pero ninguno lo hizo hasta que la TB Alliance y Unitaid, organizaciones sin ánimo de lucro que promueven la investigación y el acceso a medicamentos, pusieron el dinero suficiente para completar estos estudios. Hace un par de años consiguieron que Macleods, una fabricante de genéricos india, se pusiera a desarrollarla y, en poco más de un año y medio, las pastillas ya están listas para su comercialización.

Se empezarán a distribuir en Kenia, donde estarán disponibles en el primer trimestre de 2016. A lo largo de ese año es de prever que el resto de los países del mundo vayan adoptando estas medicinas en función de los requisitos de sus sistemas farmacológicos. Según apunta Mel Spielman, presidente de TB Alliance, aunque introducir un medicamento en un país puede llevar largas gestiones burocráticas, en este caso “no debería ser un problema”, puesto que no se trata de un nuevo principio activo, sino de una recombinación de otros que ya se venían usando.

“Estos nuevos fármacos son una esperanza para atajar la tuberculosis en los niños”, subraya Spielman, quien también apunta que se deben seguir haciendo muchos esfuerzos para luchar contra esta dolencia en el ámbito pediátrico. Uno de los más importantes es la diagnosis, mucho más complicada que en adultos, ya que los síntomas suelen ser menos específicos. Además, al ser menos contagiosos, tradicionalmente no se le ha dado mucha importancia a su tratamiento.

El que se lanza ahora dura, como el tradicional en adultos, seis meses y tendrá un coste de 15,5 dólares en todo ese tiempo. Durante los dos primeros se administran tres antibióticos unidos y los cuatro últimos se pasa a solo dos. Es efectivo en la tuberculosis sensible a los medicamentos, es decir, en la tradicional y más extendida, que afecta al 90% de los niños. Para las variedades resistentes a los fármacos, el tratamiento sigue basándose en una combinación de pastillas que varía dependiendo de los casos.

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