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Vendida la casa de Lauren Bacall por 21 millones

La leyenda de Hollywood compró este apartamento en el edificio Dakota por 50.000 dólares en 1961

El edificio Dakota, en Nueva York.
El edificio Dakota, en Nueva York.

El edificio Dakota se convirtió con el paso de los años en una especie de lugar de peregrinaje para los fans de los Beatles que quieren ver donde murió asesinado John Lennon. Ahí vivía con su esposa Yoko Ono. Y ahí tuvo también su residencia Lauren Bacall. La leyenda de Hollywood compró en 1961, junto a su segundo marido, un apartamento de tres habitaciones por una cantidad que no llegaba a los 50.000 dólares. La propiedad la acaba de comprar por 20 millones de euros un conocido gestor de fondos californiano.

La pareja se divorció ocho años después de aquella adquisición. La residencia, situada en la cuarta planta y con una superficie de 370 metros cuadrados, salió al mercado al poco de fallecer la actriz en agosto del año pasado. El Dakota, que ocupa la esquina de la calle 72 con la avenida Central Park West, es uno de los edificios más exclusivos de Manhattan. El apartamento conserva gran parte de la decoración original de 1884, cuando fue construido, lo que da aún más valor aunque el precio final se aleja de los 26 millones que se pidieron.

En esa residencia es donde crecieron sus tres hijos e hizo de anfitriona durante medio siglo a invitados de altura como Ted Kennedy o Anjelica Houston. Pero para ser vecino del Dakota hay que tener mucho más que una gran belleza y una voz particular. El edificio acogió entre otras celebridades a Lillian Gish, Leonard Bernstein, Judy Garland, Rudolf Nureyev y Joe Namalth, al tiempo que dio el portazo a Madonna y otras estrellas que ansiaban por vivir ahí. El nuevo inquilino es Ronald Beck, gestor del fondo Oaktree Capital.

La que fuera exmujer de Humphrey Bogart, con el que tuvo dos hijos, fue galardonada con dos Tony Awards a la mejor actriz y recibió en 2009 un Oscar honorífico en reconocimiento a sus seis décadas de carrera artísticas. Pero de la vida de Bacall queda poco en ese apartamento. La mayoría de sus artículos personales fueron subastados mientras la residencia estaba en venta. La herencia estipulaba que su patrimonio se repartiría entre los hijos, el último con Jason Robards.