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El bebé de Feedah ya es un refugiado

Diez mujeres cuentan sus esperanzas tras dar a luz en un campo de asilo jordano

  • Feedah Ali, una mujer siria de 18 años, vive en un campo para refugiados en Mafraq (Jordania), cerca de la frontera con Siria. Llegó al campo hace dos años. En la primera foto, de marzo de 2015, posa mientras está embarazada, y en la segunda después de dar a luz, el 16 de augusto de 2015. “Salimos de Siria sin nada y ahora tampoco tenemos nada. Me gustaría que alguien pudiera ayudarnos sacándonos de esta miseria”, dice.
    1Feedah Ali, una mujer siria de 18 años, vive en un campo para refugiados en Mafraq (Jordania), cerca de la frontera con Siria. Llegó al campo hace dos años. En la primera foto, de marzo de 2015, posa mientras está embarazada, y en la segunda después de dar a luz, el 16 de augusto de 2015. “Salimos de Siria sin nada y ahora tampoco tenemos nada. Me gustaría que alguien pudiera ayudarnos sacándonos de esta miseria”, dice. AP
  • En la combinación de estas imágenes, tomadas entre el 16 de marzo 2015 y el 11 de agosto 2015, Wazeera Elaiwi, de 29 años, posa antes y después de dar a luz a su hijo en el campo para refugiados de Mafraq.
    2En la combinación de estas imágenes, tomadas entre el 16 de marzo 2015 y el 11 de agosto 2015, Wazeera Elaiwi, de 29 años, posa antes y después de dar a luz a su hijo en el campo para refugiados de Mafraq. AP
  • Huda Alsayil, de 20 años, dio a luz su primogénito el 1 de agosto de 2015. Sufrió complicaciones médicas, pero, ahora que puede sujetarlo, dice “sentirse completa”. “Tenerlo entre mis brazos es el mejor regalo que puedo concederme”, admite.
    3Huda Alsayil, de 20 años, dio a luz su primogénito el 1 de agosto de 2015. Sufrió complicaciones médicas, pero, ahora que puede sujetarlo, dice “sentirse completa”. “Tenerlo entre mis brazos es el mejor regalo que puedo concederme”, admite. AP
  • “Tenía mucho miedo”, relata Khalida Moussa, de 28 años, en el campamento para refugiados de Mafraq, el 14 de agosto de 2015. Tuvo que esperar varios días antes de dar a luz a su bebé y pedir dinero para la crianza, cuenta Moussa. Todavía su marido no ha podido devolver el dinero: “No se lo puede permitir”, explica.
    4“Tenía mucho miedo”, relata Khalida Moussa, de 28 años, en el campamento para refugiados de Mafraq, el 14 de agosto de 2015. Tuvo que esperar varios días antes de dar a luz a su bebé y pedir dinero para la crianza, cuenta Moussa. Todavía su marido no ha podido devolver el dinero: “No se lo puede permitir”, explica. AP
  • La siria Huda Alhumaidi, de 30 años, se lamenta por el abandono que sufren los refugiados. En marzo posó durante el embarazo, y en agosto vio nacer a su hijo. “Estamos abandonados aquí. Llegamos desesperados, pero ahora quiero volver a mi país. Perdimos nuestra casa, pero, aunque tenga que empezar desde cero, prefiero vivir con dignidad”.
    5La siria Huda Alhumaidi, de 30 años, se lamenta por el abandono que sufren los refugiados. En marzo posó durante el embarazo, y en agosto vio nacer a su hijo. “Estamos abandonados aquí. Llegamos desesperados, pero ahora quiero volver a mi país. Perdimos nuestra casa, pero, aunque tenga que empezar desde cero, prefiero vivir con dignidad”. AP
  • "Nosotros somos los que viven en campamentos improvisados, en condiciones miserables”, explica Mahdiya Alkhalid, de 36 años, que parió en agosto de este año. "Mi esposo no tiene trabajo. Todo lo que queremos es que la gente nos ayude y nos preste un poco de atención”.
    6"Nosotros somos los que viven en campamentos improvisados, en condiciones miserables”, explica Mahdiya Alkhalid, de 36 años, que parió en agosto de este año. "Mi esposo no tiene trabajo. Todo lo que queremos es que la gente nos ayude y nos preste un poco de atención”. AP
  • Taleea Farhan, de 33 años, en marzo y agosto de 2015. Durante una tormenta, la tienda donde vivía con su familia se cayó. “Cogí mi hijo recién nacido entre los brazos y corrí con mis otros hijos hasta la tienda de un vecino. Estuvimos ahí dos horas, hasta que la tormenta se calmó ", relata. "Fue terrible, durante estas dos horas no paramos de llorar". Ahora, sus hijos están sufriendo infecciones por el polvo y las malas condiciones sanitarias, afirma.
    7Taleea Farhan, de 33 años, en marzo y agosto de 2015. Durante una tormenta, la tienda donde vivía con su familia se cayó. “Cogí mi hijo recién nacido entre los brazos y corrí con mis otros hijos hasta la tienda de un vecino. Estuvimos ahí dos horas, hasta que la tormenta se calmó ", relata. "Fue terrible, durante estas dos horas no paramos de llorar". Ahora, sus hijos están sufriendo infecciones por el polvo y las malas condiciones sanitarias, afirma. AP
  • Bushra Eidah tiene 16 años. Es una de las mujeres sirias del campamento de Mafraq. En agosto dio a luz a su primer hijo. “Solíamos ser dos y ahora somos tres", cuenta Eidah. "Antes, cuando sólo éramos yo y mi marido, no me importaba ir a dormir con hambre. Pero ahora tenemos un hijo y no sé cómo vamos a darle de comer", revela.
    8Bushra Eidah tiene 16 años. Es una de las mujeres sirias del campamento de Mafraq. En agosto dio a luz a su primer hijo. “Solíamos ser dos y ahora somos tres", cuenta Eidah. "Antes, cuando sólo éramos yo y mi marido, no me importaba ir a dormir con hambre. Pero ahora tenemos un hijo y no sé cómo vamos a darle de comer", revela. AP
  • Como otras mujeres, Wadhah Hamada, de 22 años, huyó de los bombardeos en Siria y ahora vive en Jordania, en un campamento improvisado. “El invierno es terriblemente frío y el verano caliente y seco", cuenta. Su marido hace todo lo posible, pero a veces han tenido que tomar decisiones difíciles, "como elegir si comprar pan para alimentarnos o las medicinas en caso de que mi hijo las necesites”.
    9Como otras mujeres, Wadhah Hamada, de 22 años, huyó de los bombardeos en Siria y ahora vive en Jordania, en un campamento improvisado. “El invierno es terriblemente frío y el verano caliente y seco", cuenta. Su marido hace todo lo posible, pero a veces han tenido que tomar decisiones difíciles, "como elegir si comprar pan para alimentarnos o las medicinas en caso de que mi hijo las necesites”. AP
  • Mona Hussein tiene 33 años. Dio a luz a su bebe el 4 de agosto. “Nadie viene a vernos”, dice. Los refugiados sirios se sienten abandonados: "Vivimos al borde de la carretera", dice Hussein.
    10Mona Hussein tiene 33 años. Dio a luz a su bebe el 4 de agosto. “Nadie viene a vernos”, dice. Los refugiados sirios se sienten abandonados: "Vivimos al borde de la carretera", dice Hussein. AP
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