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Vacaciones en la corte del Rey Sol

La Administración francesa abre un concurso público para convertir en hotel de lujo tres pabellones del palacio de Versalles. El proyecto ganador se conocerá en 2025

Foto aérea del palacio de Versalles y los jardines de L'Orangerie.
Foto aérea del palacio de Versalles y los jardines de L'Orangerie. JOEL SAGET

Quien quiera meterse en la piel del Rey Sol y verse envuelto en el lujo de la corte de Luis XIV está de enhorabuena. Una parte del palacio de Versalles, el conjunto que mandó construir el soberano en el siglo XVII, se convertirá en hotel. Claro que, para esto tendrá que esperar aún más de una década.

Los gestores públicos del monumento francés, que cada año visitan siete millones de turistas, han decidido transformar en hotel de lujo tres antiguos pabellones, abandonados desde 2008, que bordean los jardines.

Las mejores habitaciones tendrán vista directa a uno de los mayores reclamos del palacio de Versalles: los jardines de L’Orangerie. A pocos metros de la residencia de Luis XIV, en la continuación del ala del Midi, al sur del inmenso dominio, se ubicará un hotel para recrearse en los tiempos más lujosos de la historia de la realeza francesa.

Las empresas que quieran optar al concurso público para hacer realidad este sueño tienen hasta el 14 de septiembre para presentar su proyecto y el elegido no se anunciará hasta principios de 2025. El grupo hotelero francés Accor Hotels, propietario entre otros de las marcas Sofitel, Pullman, Mercure y Novotel, ya ha manifestado su interés por este enclave de lujo de 2.800 metros cuadrados edificados. Los nuevos gestores tendrán que financiar la renovación de los edificios, estimada en entre cuatro y ocho millones de euros para los tejados y las fachadas y en más de cuatro millones para los interiores. La reforma estará supervisada y deberá seguir el Código del Patrimonio, dado que los tres edificios están protegidos.

El conjunto abarca el edificio Grand Control, el Petit Control y el Pabellón de los Primeros Cien Pasos, situados en la calle de la Independencia Estadounidense, a la izquierda de la entrada principal del palacio. El acceso al hotel se hará por esta calle y será independiente de la entrada al conjunto monumental. La concesión se otorgará por un periodo de entre 30 y 60 años y la retribución al establecimiento público de Versalles se calculará en función del volumen de negocio.

Vista aérea de l'Orangerie desde el palacio.
Vista aérea de l'Orangerie desde el palacio.

El principal edificio del complejo, el Grand Control, de 1.700 metros cuadrados, fue levantado en 1680 por Jules Hardouin-Mansart, uno de los principales arquitectos de Versalles, para el duque de Beauvillier. Hasta la Revolución de 1789 fue la sede del control general de finanzas y en él se han alojado grandes personajes de la historia francesa, como el político y economista Turgot. A mediados del XIX pasó a manos del entonces Ministerio de la Guerra y en 2006 volvió a ser propiedad del dominio de Versalles.

Al igual que los otros dos edificios, está abandonado desde 2008 y muy deteriorado. Ya en 2010 se anunció un proyecto de transformación del Grand Control en hotel con encanto, con 23 habitaciones exclusivas, y se otorgó una concesión por 30 años a la empresa belga Ivy International, que al final renunció. Entonces se estimaba la renovación completa del pabellón en 5,5 millones de euros y la concesión se justificó por el temor a que acabara en ruinas y la falta de medios propios para asumir su restauración.

La iniciativa actual cuenta con el respaldo del alcalde de Versalles, el conservador François de Mazières, quien ante la falta de recursos estatales espera ver al fin estos edificios restaurados. Mientras que la asociación Coordinación Defensa de Versalles denuncia la privatización con fines monetarios por parte del patrimonio nacional. En 2010, se estimaba que la concesión del Grand Control podría aportar unos 300.000 euros anuales a la empresa pública de Versalles. Unos ingresos que sin duda serán bienvenidos dado que las subvenciones estatales al monumento han pasado de 47,4 millones de euros en 2013 a 40,5 este año. Aunque los gestores aseguran que se trata de dar una segunda vida a esos muros cargados de historia.