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Si la UE no va a la montaña, el Gurugú llega a Bruselas

Si la UE no va a la montaña, el Gurugú llega a Bruselas
Por Analía Iglesias
Hay cineastas hechos a lo largo del tiempo y cineastas que se lanzan porque algo muy preciso les empuja imperiosamente a ello. David Fedele (Melbourne, 1977)-de quien hablábamos, en febrero pasado, en el Blog Migrados de Planeta Futuro- es un australiano nieto de calabreses que, en 2013, se pasó diez semanas subiendo y bajando -cámara en mano- del monte Gurugú (en la sierra de Nador, al norte de Marruecos). Entonces sintió, como ahora, que no podía dejar de hacer algo por los inmigrantes subsaharianos que esperan allí el gran salto a Melilla, la última de todas las dolorosas fronteras que los separan de Europa.
El Gurugú ya es sinónimo de valla infranqueable en 'una tierra de en medio'. O, más bien, es la previa de cacharros humeantes al alambre de espinos que desgarrará carne sin medida. Europa y África se cuecen a fuego lento en el Gurugú.
El Gurugú es la víspera.
En mayo, 'The land between' obtuvo una Mención especial del Jurado en la última edición del Festival International Cinéma et Memoire Commune Nador, en Marruecos, a unos pasos de las estribaciones del monte.
The land between ("La tierra de en medio") se llama el filme documental que Fedele ensambló con testimonios y vida cotidiana de los migrantes que viven en el monte. Antes y después de terminar la película, el director corrió de arriba a abajo a llevar y traer cosas para quien lo necesitara como colega de aventura, para acompañar a alguien al médico o buscarle algo indispensable en el pueblo, abajo.
El filme completo está disponible online, for free, y con subtítulos en español.
`The land between' de David Fedele. El filme completo puede verse en internet, con subtítulos en español.
Si Mahomma no va a la montaña, la aventura de este australiano nómada -que pasó en Marruecos unos ocho meses (como algunos de sus retratados)- no termina en aquel The end en la sala de montaje. La semana pasada, Fedele llegó con su película bajo al brazo a la sede del Parlamento Europeo en Bruselas, a proyectarla frente a quien quisiera verla, pero sobre todo para que la montaña llegara hasta la capital de esta Europa de las devoluciones a empujones y el mar-tumba.
Así, la montaña fue al recinto de pulcros modales.
"En los últimos 18 meses he estado viajando con la película, proyectándola en más de 120 sesiones en festivales, cines, escuelas y universidades, espacios comunitarios, centros culturales... pero presentarla ante el Parlamento Europeo es algo muy especial. Se trata de la oportunidad de mostrar el filme a un público comprometido e interesado, en cuyas manos puede estar el poder de tomar decisiones que impacten directa o indirectamente en vidas humanas, sueños y esperanzas", arrancó el director ante su público en Bruselas, en una sesión acogida por dos parlamentarios españoles, Marina Albiol y Ernest Urtasun.
Para el director, además de poder hablar una vez más del "maltrato que sufren los inmigrantes subsaharianos a ambos lados de la frontera", la película permite poner en foco la valla que separa Melilla (España) de Marruecos como "símbolo y metáfora de la 'fortaleza Europa'": "quiero también cuestionar el rol que juega Europa en la fundación y el soporte de esa violencia y de las acciones ilegales en las áreas limítrofes", dijo Fedele antes de la proyección para los parlamentarios y la prensa acreditada ante la institución europea.
Continúa Fedele: "The land between es un filme muy específico sobre este lugar pero también una historia universal sobre las migraciones, y busca explorar la cuestión acerca de cómo y por qué hay gente dispuesta a arriesgar todo, incluida su propia vida, para dejar su país, su familia y sus amigos en la búsqueda de una nueva y mejor vida. Pero no quería centrarme solo en los derechos humanos sino, además, intentar mostrar la vida cotidiana de los migrantes, viviendo con dignidad en esas terribles condiciones. Quiero humanizar la historia, y apunto a proveerles una plataforma para que ellos mismos compartan sus historias, sus sueños, sus vidas, sus esperanzas y expectativas".
Es verdad, quizá lo más valioso del filme sea ese registro de vida cotidiana que consigue alguien que permanece allí durante un tiempo. Volvemos a asistir a los reclamos y las denuncias de solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes rechazados a empujones pero, sobre todo, vemos a esa gente pasando sus horas de espera con buenos momentos de humor, cocinando, jugando al fútbol, construyendo escaleras para alcanzar las alambradas, escondiendo sus enseres por si llega la policía, criando a sus hijos, dibujando con ellos. Y esa complicidad tan vital, tan humana, es mucho más que lo que suelen mostrar los informativos.
Bruselas
Imagen de la sesión de proyección de 'The land between' en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas.
En mayo pasado, durante la última edición del Festival International Cinéma et Memoire Commune de Nador, donde el filme recibió una emblemática 'Mención Especial', estuvimos con su director muy cerca del Gurugú, y algunos invitados se llegaron incluso al monte a llevar su solidaridad y alguna ayuda a los migrantes en las vísperas del gran salto. Sobre la alfombra roja hubo fotos y carteles demandando dignidad para todos los seres humanos, con o sin papeles europeos. Antes y después, la vida de todos los días ha continuado a uno y otro lado de la valla. Agitada y expectante.

Comentarios

Un documental muy valiente y muy clarificador. Todo una mundo, unas vidas a las puertas del salto de la valla que es cuando se vuelven visibles. Bravo por los que se esfuerzan en enseñar un poco más de la punta del iceberg.
Un documental muy valiente y muy clarificador. Todo una mundo, unas vidas a las puertas del salto de la valla que es cuando se vuelven visibles. Bravo por los que se esfuerzan en enseñar un poco más de la punta del iceberg.