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Cartas al director

‘Chapeau’, Felipe

Siempre he sentido una particular admiración por su persona, como líder político reivindicativo, de altura intelectual y considero también moral. No viví directamente sus años de Gobierno, de luchas, transiciones y cambios, pero sí de forma indirecta; al ser hija de inmigrantes españoles en Venezuela, el vínculo con España se reforzaba y el interés por su devenir democrático era una realidad en mi casa y en la de muchas familias, gente con suerte, por contar en su biografía con un pasado desde el cual proyectarse a un futuro en nuevas tierras prósperas, hospitalarias, convergencia de razas, sincretismo cultural y mezcla maravillosa que nos permitía entender con amplitud de miras, las realidades que como pueblo en construcción se daban. Venezuela era tierra de infinitas posibilidades, y digo era porque ya no lo es, la han expoliado, mal vendido, prostituido, solo queda de ella un esbozo de lo que pudo ser y no fue.

Gracias, señor González, por dar un paso al frente y alzar la voz sobre la situación de precariedad que vive Venezuela, gracias por ser valiente y enfrentarse a la desvergüenza de un Gobierno ilegítimo, legitimado por la fuerza y el engaño.— María Nieto.

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