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Pierce Brosnan, el eterno espía

El actor vuelve al género que le dio la fama como James Bond en ‘La conspiración de noviembre’

Pierce Brosnan
El actor Pierce Brosnan en una alfombra roja, en 2013.

Hubo un momento en que no había espía como Pierce Brosnan (Drogheda, Irlanda, 1953). Siendo exactos, no había actor que pudiera encarnar a un espía socarrón como Pierce Brosnan. En dos ocasiones su vida se cruzó con James Bond. Los aficionados al género ya le habían puesto rostro en El cuarto protocolo (1987), y en la televisión había triunfado con Remington Steele. “Cuando me contrataron para Remington Steele pensé que la serie no iría muy lejos, así que también firmé para encarnar a 007. Pero a los pocos días me encontré con una paradoja”. Brosnan se refiere al enfado de Albert Broccoli, productor de la saga, que rompió el acuerdo tras enterarse –antes incluso que el propio actor- que la serie iba a prolongarse (estuvo cinco años en antena). “¿Qué hice? Pues tirar hacia adelante. Qué remedio”. Y no le fue mal: un lustro más tarde volvieron a por él, y nada pudo impedir que protagonizara cuatro títulos del amante del Martini “seco, agitado, no revuelto”.

Y sí, en aquellos años rodó otras buenas películas: El secreto de Thomas Brown, El sastre de Panamá, Mars attacks!, pero Brosnan nunca ha sido un actor del método. Y eso que confiesa: “Para mí actuar es una liberación”. Así que en su etapa posbondiana han sido más los filmes mediocres (Mamma mia!, Tentación en Manhattan, El juego del matrimonio, Un golpe brillante’...) que las películas de calidad como El mejor o El escritor. Incluso desperdició un papel que parecía escrito para él, el del presentador de televisión de Mejor otro día, adaptación al cine de una novela de Nick Hornby. ¿Solución? Volver al espionaje internacional con La conspiración de noviembre (estrenada en España el pasado viernes), en inglés The november man: “Me encanta el título porque define claramente mi personaje, un espía retirado, invernal, al que empujan a volver a la acción”.

Olga Kurylenko y Pierce Brosnan, en una imagen de 'La conspiración de noviembre', su nueva película.
Olga Kurylenko y Pierce Brosnan, en una imagen de 'La conspiración de noviembre', su nueva película.

Brosnan es Devereaux, un exagente de la CIA obligado a enfrentarse a su pupilo y a medio organigrama de Langley . “Hay 13 libros del personaje, pero no me veo haciéndolos todos. Me gustó el proyecto porque significaba volver a trabajar con Roger Donaldson, hemos hecho cuatro películas juntos”, cuenta por teléfono desde Malibú, donde vive. “Y me atrajo el aroma del guion y de la acción a los filmes de espías de los setenta, donde importaba más el personaje que los artilugios tecnológicos. Hemos cambiado Berlín por Belgrado, y el escenario aporta frialdad, un toque a viejos tiempos único”.

Pierce Brosnan y su mujer, Keely Shaye, paseando por Malibú a principios del mes de marzo. ampliar foto
Pierce Brosnan y su mujer, Keely Shaye, paseando por Malibú a principios del mes de marzo.

Con Brosnan en La conspiración de noviembre, Colin Firth en Kingsman y Liam Neeson en la saga Venganza, ¿es tiempo de que regrese el hombre de verdad, el tipo maduro más listo que musculado? “Sé lo que quieres preguntar, pero no sé muy bien qué debo responder [risas]. Digamos que el público acepta hoy que un tipo cincuentón aún corra y pelee. No he visto aún Kingsman, pero sospecho que Firth estará estupendo".

¿No ha habido un buen relevo a las figuras de acción, estamos abocados a resurrecciones como la de la saga Los mercenarios ? “No, hay espacio para todos”.

La vida de Brosnan, más allá de su sonrisa y sus buenos trajes, no ha sido fácil. Su primera esposa, la actriz Cassandra Harris, falleció en 1991 a los 43 años por un cáncer de ovario. En 2013 una de las hijas de Harris, previa a conocer a Brosnan y adoptada por él cuando se casaron, murió de la misma enfermedad que su madre. El actor se volvió a casar en 2001 con una periodista estadounidense, Keely Shaye Smith, con la que ha tenido otros dos hijos –con Harris fue padre una vez y adoptó a sus dos hijas-. Juntos viven en Malibú, en una casa que ardió el año pasado. A Brosnan no le gustan que las entrevistas se salgan de la promoción, y no habla de estos temas. Lo más que dice es: “Todo el mundo tiene sus altibajos”.

Así que la charla, realizada a gritos por culpa de la mala cobertura, acaba así: “Me encantan las películas de espías. Reconozco que siento que no tuve suficientes bonds. Si puedo seguiré espiando hasta el final de mi carrera”.

 
 

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