¿Hasta cuándo el miedo en el fútbol?
De nuevo se producen altercados entre los ultras más radicales de distintos equipos de fútbol. Esta vez, entre radicales del Atlético de Madrid y del Deportivo de A Coruña, en los aledaños del estadio Vicente Calderón, saldados con la muerte de un hincha del equipo gallego y decenas de heridos en ambas aficiones.
Los motivos vuelven a ser los mismos: confundir fútbol con política. Este tipo de actos, llevados a cabo por sectores muy minoritarios, alteran el verdadero significado que este deporte posee, mezclándolo con sucesos cubiertos por ideologías extremistas. Lo que debería ser una fiesta y celebración para todos aquellos que amamos el fútbol se convierte en un acto entristecedor y vergonzante que empaña los valores que rodean al mismo. Debemos evitar caer en la tentación de generalizar y considerar como violentos a todos los aficionados de un club, porque su verdadera masa social son los familiares, tanto niños como mayores, que acuden cada domingo con ilusión a los estadios para animar a sus equipos del corazón, y no los violentos y radicales que atentan, cada vez que pueden, contra los valores del deporte.— María Carreño García.


























































