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David Bowie, el devorador insaciable

Una nueva biografía del cantante le presenta como un obseso del sexo

El cantante David Bowie.
El cantante David Bowie.

El mundo de las biografías es un suculento negocio en el que a menudo lo menos importante es que el personaje que protagoniza el libro haya colaborado en su escritura. Ese es el caso de Bowie, una nueva biografía no autorizada sobre el camaleónico y esquivo cantante británico David Bowie que se publica el próximo lunes en Reino Unido y que firma Wendy Leigh, una escritora y periodista que ha hecho carrera a golpe de biografías (no autorizadas) de múltiples celebridades. Autora de libros tan dispares como Patrick Swayze: one last dance o Mi vida con mi hermana Madonnaescrito a medias con el hermano de la cantante (también sin permiso de la estadounidense), Leigh se concentra esta vez en la agitada vida de uno de los artistas más geniales y heterodoxos del siglo XX y XXI, haciendo particular hincapié en su vida sexual.

Teniendo en cuenta que las biografías del que también se conoce como El Duque Blanco, Ziggy Stardust o Aladdin Sane se cuentan por docenas, ha debido de ser todo un reto para Leigh desvelar cosas nuevas sobre Bowie. Pero según asegura la autora, el libro pone al descubierto “el voraz y desinhibido apetito sexual” de un cantante que por otra parte nunca ha negado que durante su juventud la promiscuidad fuera una parte clave de su vida. Para alguien que se ha declarado gay, bisexual y heterosexual, el libro no debe ser una sorpresa.

“Él y Angie eran célebres por tejer una red sexual alrededor de quienes les gustaban”, escribe Leigh sobre el Bowie de los años setenta y su primera esposa, la modelo Angie. Ambos se conocieron precisamente mientras mantenían una aventura sexual con el mismo hombre en 1969, “en la época en que Bowie se hizo adicto a ligarse a la élite gay de Londres” subraya Leigh.

El libro llega al mercado británico ocho semanas antes de que lo haga el próximo álbum del cantante, un disco recopilatorio que curiosamente se titula Nothing has changed (Nada ha cambiado), aunque a juzgar por lo que cuenta el libro, muchas cosas han cambiado para Bowie. En él se recogen frases de conocidos del cantante de su época más salvaje, los años sesenta y setenta, que dicen cosas como esta: “Se convertirá en una gran estrella o ganará un montón de dinero en los baños públicos de Picadilly”. Lo cuenta uno de ellos recordando los primeros pasos de Bowie en una época en que aquella célebre plaza era uno de los epicentros de la prostitución gay londinense.

La biografía recoge entrevistas a amigos, gente de la industria musical y examantes del cantante. Leigh describe la vida de Bowie desde la infancia, marcada por una madre fría y distante, un padre ambicioso y un hermano que pasó sus días encerrado en una institución mental. Según la autora, su búsqueda del éxito fue una manera por un lado de huir de la enfermedad de su hermano —que Bowie temía le pudiera afectar también— y por otro lado de dar rienda suelta a su voraz apetito sexual.

El artista siempre se ha de clarado gay, bisexual y heterosexual

En el libro se habla por primera vez de the pit, lo que podría traducirse como el agujero, en referencia a una cama de metro y medio de profundidad donde Bowie, su primera esposa y sus amigos organizaban sus orgías. “Angie y David solían organizar las mejores orgías de la ciudad, en las que todo el mundo follaba con todo el mundo”, cuenta un amigo de la pareja en el libro.

Leigh proclama que Marianne Faithfull y Bianca Jagger también mantuvieron relaciones sexuales con Bowie. Hasta ahora la pareja de cama más célebre con la que se le había relacionado era Mick Jagger, cantante de los Rolling Stones, aunque también se conocían otras conquistas: Susan Sarandon, Tina Turner y, según Leigh, incluso Nina Simone.

Muchos de los entrevistados se refieren a Bowie como a un adicto al sexo que sólo tras haber sido capaz de satisfacer todas sus fantasías de cama estuvo listo para la monogamia: desde hace 22 años es la pareja de la modelo Iman, con la que tiene una hija. Hoy, a sus 67, ejerce de padre ejemplar y sigue rompiendo moldes como artista.