Un debate esencial
El ruido que acompaña el supuesto debate entre Monarquía y República impide la determinación del asunto en términos estrictamente democráticos. Ser republicano o monárquico no es de izquierdas ni de derechas, y defender una forma de Gobierno frente a otra no significa reivindicar los ejemplos sobresalientes o abominar de los desafortunados episodios de la historia reciente y pasada en ambos casos.
La esencia democrática debería zanjar esta cuestión. Y encuentro infinitamente más democrático tener un presidente elegido por la mayoría de los ciudadanos que un rey impuesto por una combinación masculina de cromosomas de una dinastía perpetuada en la gobernanza de cuantas naciones se prestaran a ello. Quiero tener el derecho a elegir, y asumir la responsabilidad de acertar o equivocarme. Llegado el caso, prefiero cargar con un presidente de la República nefasto, pero elegido por el ciudadano, que un Rey maravilloso elegido por un espermatozoide avispado. ¿Se imaginan el caso contrario?— Aitor Goitia Cruz.


























































