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Máxima de Holanda recicla un vestido de su suegra de hace 33 años

La ahora princesa Beatriz lo llevó en 1981 durante una visita de Estado a Bélgica

Mabel, la viuda del malogrado príncipe Friso, usó otro de su suegra en 2005

La reina Máxima de Holanda, el lunes 5 de mayo de 2014, en Amsterdam. Ampliar foto
La reina Máxima de Holanda, el lunes 5 de mayo de 2014, en Amsterdam. EFE

Máxima, la reina consorte de Holanda, ha puesto muy alto el listón de la moda vintage. La noche del pasado lunes, acudió al concierto que cierra todos los años los actos en recuerdo de la liberación del país tras la II Guerra Mundial, con un vestido de su suegra. La hoy princesa Beatriz lo llevó en 1981, cuando era reina, durante una visita de Estado a Bélgica. Confeccionado en seda verde esmeralda, con bordados en el pecho y cintura, y adornos en la falda, Máxima lo ha heredado encantada. Le ha hecho, eso sí, un par de arreglos para adecuarlo a su figura y darle un aire algo más moderno. La falda es ahora más corta y llevaba zapatos y bolso de mano nuevos.

El reciclado del modelo no ha pasado desapercibido a los medios holandeses, que han comparado a las dos damas y preguntado incluso a sus lectores a cuál le sentaba mejor. A tenor de las respuestas, de momento lleva la delantera la princesa Beatriz. Máxima tiene 42 años y suele confiar en dos modistos de cabecera: el holandés Jan Taminiau, responsable del alabado vestido azul cobalto de la entronización de su esposo, el rey Guillermo Alejandro, y el belga Edouard Vermeulen, dueño de la marca Natan. De 76 años, Beatriz de Orange tenía 46 cuando visitó en Bruselas a los entonces monarcas, Balduino y Fabiola.

Hasta la fecha, Ana de Inglaterra, hija de la reina Isabel II y el príncipe Felipe, era la princesa más aficionada a recuperar vestidos. Sin ir más lejos, para la boda de Lady Rose Windsor, una sobrina, rescató en 2008 un diseño en blanco y naranja de hacía 27 años. Lo había estrenado el día en que Carlos y Diana de Gales contrajeron matrimonio en Londres, en 1981, y se puso hasta el mismo tocado y joyas. En Holanda, de todos modos, el ropero de Beatriz, parece estar abierto a todas sus nueras. Mabel, la viuda de su malogrado hijo Friso, fallecido el pasado verano tras un accidente de esquí, llevó en 2005 el vestido de pedida de mano de su suegra. Un modelo de 1965 sin mangas, en tonos azul verdoso y falda hasta la rodilla, con el que posó junto a su futuro esposo, el príncipe Claus. Aunque todas las princesas reales repiten ropajes, si la moda es como un baúl al que solo hay que darle la vuelta cada década para volver a empezar, Máxima y Beatriz de Holanda son dos alumnas aventajadas.

Beatriz de Holanda, con el traje verde, en Bélgica, en 1981. ampliar foto
Beatriz de Holanda, con el traje verde, en Bélgica, en 1981.