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CARTAS AL DIRECTOR

El ‘prime time’ y el horario del trabajador

De lunes a viernes me levanto a las 6.30. Paseo al perro durante 30 minutos; luego me ducho, desayuno y a las 7.30 salgo de casa para llegar a la oficina a las 8.00.

Para que esto sea posible cinco días seguidos sin llegar al viernes como un zombi, me meto en la cama a las 23.00 para dormir al menos siete horas. Sin embargo, irme a dormir a las 23.00 me convierte en un marginado de la sociedad. No puedo terminar ninguna de las películas que dan después de la hora de cenar. Tampoco puedo terminar ninguno de los programas de moda para elegir al mejor cocinero; por supuesto, ningún partido prime time, ni qué hablar de apoyar la fiesta del cine español en la gala de los Goya. Así que, tengo que decidir entre ser persona y levantarme para cumplir con mis obligaciones, o ser persona de este país. Lo primero me lleva al ostracismo social; lo segundo, al paro tarde o temprano.

Me gusta mucho el cine, también el español. Me complace ver a nuestros actores recoger sus premios, dedicárselos a la familia y sentirlos así más cercanos. Sin embargo, supongo que en su mundo no se trabaja los lunes y por eso celebran la gala un domingo terminando a las dos de la madrugada. ¿Alguien más comparte conmigo la idea de que se debería compatibilizar el prime time con el horario del digno trabajador que tiene que madrugar para levantar el país? ¿Nos tenemos que quedar fuera del cine, del espectáculo y del fútbol por tener que trabajar?— Laura Jiménez.

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