Tú te lo guisas y tú te lo comes
Yo soy arqueóloga. Económicamente soy aupairen Holanda. Aun así “no me puedo quejar” y no porque tenga comida caliente todos los días, sino porque desde hace unos meses codirijo un proyecto arqueológico en un pueblo castellano. Los otros codirectores son: él, doctor en Historia Antigua, a veces en aulas y yacimientos; y ella, restauradora, los fines de semana, camarera.
Es el sueño de nuestra vida hecho realidad. Eso sí, a gastos cubiertos. Viajes, dietas y rotuladores. La cama la pone la restauradora, si no perderíamos dinero. El trabajo de laboratorio ya no lo paga nadie. Nos reunimos en una casa y allí sacamos cientos de cerámicas encima de una mesa. Agua en el cubo de la fregona y para limpiar la cerámica un cepillo de dientes que realiza su tercera función vital: primero limpió dientes, segundo baldosas y tercero Terra Sigillata Hispánica. ¡Qué improperio limpiar cerámica romana con un cepillo de dientes!
Así de precaria es la investigación en España: tú te lo guisas y tú te lo comes, trabajas nueve horas cada jornada a cambio de un menú del día y encima tienes que poner tú la mesa de laboratorio y el depósito de materiales bajo la cama.— Diana de León Subías.


























































